Sicilia: lo mejor de dos Imperios

Sicilia: lo mejor de dos Imperios

Quizás podría sorprender a algunos si decimos que una buena parte del arte griego clásico mejor conservado se encuenta en la isla de Sicilia, y quizás se pueda explicar esta afirmación recordando que hace muchos siglos el Sur de la península itálica y la isla a la que nos referimos formaban parte de lo que se denominó como Magna Grecia, estando ocupadas ambas zonas por colonos griegos.

Para algunos, los menos, Sicilia es el lugar de origen de apellidos tan famosos como Corleone o Prizzi, que también llegaron a formar parte de la historia, pero de otra historia muy distinta a la que hoy queremos comentar.

Para algunos otros, la isla mediterránea se asocia con increíbles playas y paisajes adornados por el Etna, el segundo volcán más alto de Europa y que todavía se encuentra activo, dando algún susto de vez en cuando en forma de pequeños temblores y erupciones esporádicas, lo cual no ha impedido que muchos locales sigan viviendo a sus faldas y cultivando una de las tierras más ricas y fértiles del continente, gracias a la presencia casi constante de cenizas volcánicas sobre la misma.

Sicilia es todo eso, y mucho más. Efectivamente, es un lugar perfecto para pasar las vacaciones en algunas de las mejores playas del Mediterráneo, pero tampoco hay que olvidar su  inmensa e increíble riqueza cultural, fruto del patrimonio heredado de dos de los imperios que una vez dominaron el mundo: el griego y el romano.

Nuestra visita comienza en Palermo, ciudad capital de la isla y que cuenta con cerca de un millón de habitantes.

Es muy difícil encontrar en todo el mundo otro lugar que históricamente haya sido tan codiciado por un número tan grande de civilizaciones completamente distintas. Y es que tanto Palermo como el conjunto de la isla fueron ocupadas a lo largo de los siglos por los fenicios, cartagineses, griegos, romanos, vándalos, bizantinos, árabes, normandos e incluso españoles, que mantuvieron su propiedad desde el siglo XV hasta su unificación con el Reino de Nápoles, en el año 1734.

Con semejante cantidad de culturas y civilizaciones a sus espaldas no debe de sorprender encontrarse de frente con grandes construcciones de estilo árabe, situadas al lado de teatros neoclásicos que a su vez parecen darse la mano con otros ejemplos de arquitectura bizantina, griega o romana.

A pesar de tratarse de la isla más grande del Mediterráneo, Sicilia es el lugar ideal para descubrir por uno mismo, preferentemente a los mandos de cualquier tipo de utilitario que nos permita circular por sus carreteras y adentrarnos en los pequeños pueblos que van adornando toda la costa.

En nuestro caso escogimos comenzar la ruta en el sentido contrario al de las agujas del reloj, saliendo desde Palermo en dirección Oeste, concretamente hacia Segesta.

En esta pequeña población uno tiene la sensación de haberse confundido de espacio y tiempo, ya que la presencia de su templo griego en medio del campo, rodeado de pequeñas montañas y árboles, recuerda más a la imagen clásica que cualquiera puede tener de Grecia, y no a una isla italiana.

Esta sensación aumenta considerablemente si se sigue el camino a través de varios cerros, hasta encontrar uno de los varios teatros griegos presentes en Sicilia, este con capacidad para más de 3.000 personas, y con unas vistas apabullantes sobre el valle y el mar Mediterráneo al fondo.

Ni que decir tiene que la inmensa mayoría de visitantes se sientan durante un buen rato en sus gradas e intentan imaginar cómo sería asistir a una representación teatral en este lugar, con el sol cayendo hacia el Oeste a última hora de la tarde y refrescados por la brisa que llega del mar.

Si se sigue la carretera en dirección Sur, nos encontramos en la costa con otra obra maestra pero esta vez de la naturaleza: la playa de Scala dei Turchi.

Sin duda, es una de las fotos más buscadas por todos los visitantes foráneos, ya que esta singular playa está adornada por unos acantilados de marga, un tipo de roca con un característico color blanco, que hace que los rayos del sol se reflejen de tal manera que necesitarás unas buenas gafas protectoras para evitar dañar la vista.

Parece que esta playa fue ubicada estratégicamente para poner en una especial disposición al viajero, ya que el siguiente punto más importante de la ruta se encuentra a muy pocos kilómetros de la misma: Agrigento.

Hace unos cuantos siglos esta población, conocida entonces como Acragas o Acragante, era una de las mayores ciudades griegas, y de ahí la enorme cantidad de templos y arquitectura clásica, conservados casi a la perfección.

Los atlantes eran unas figuras masculinas de piedra, de unos 8 metros de altura, y que hacían el papel de columnas en varios de los templos que conformaban el Valle de los Reyes, entre los que destaca el templo de La Concordia.

Todo el conjunto arquitectónico es perfectamente comparable con el de Atenas o el Peloponeso, por lo que es una gran sugerencia para todos aquellos que prefieran evitar las masificaciones turísticas de la capital griega, acompañadas normalmente por unas elevadas temperaturas que son más llevaderas en Sicilia gracias a la presencia constante de la brisa marina.

El fin de nuestro viaje está en Taormina, en la costa Oriental de Sicilia, un enclave único en el mundo que deja con la boca abierta, y la memoria fotográfica vacía, a mas de uno.

Si algunos ya nos habíamos quedado enamorados del teatro de Segesta, el de Taormina parece sacado directamente de una película y es necesario asegurarse varias veces para confirmar que lo que hay detrás del mismo es real y no parte de un decorado añadido de manera premeditada.

Más de 5.000 personas se daban cita aquí para poder asistir a un sinfín de representaciones culturales, que posteriormente y bajo el imperio romano se convirtieron en las famosas peleas de gladiadores, con el volcán Etna y el mar Mediterráneo a sus espaldas.

Si por algo eran conocidos los griegos era por su capacidad para escoger la mejor ubicación para sus construcciones, y por ello los templos suelen estar rodeados de naturaleza, montañas y silencio, y otras construcciones con una finalidad lúdica, como los teatros, se localizaban en enclaves como este que ya de por sí es digno de admiración.

Es virtualmente imposible aburrirse en Sicilia. La isla tiene atractivos para cualquier tipo de viajero, desde los que buscan sol y playa, a los que disfrutan de una buena gastronomía.

Se trata de un destino ideal para aquel que viaje solo, en pareja o con la familia. Aunque la oferta de alojamientos es bastante grande y variada, no es difícil encontrar habitaciones o apartamentos a precios bastante económicos. Desde luego esto era mucho más fácil hace unos pocos años, porque ahora mismo el turismo centroeuropeo ha puesto sus ojos sobre la isla y el aumento en las frecuencias de vuelos está llevando cada año a más visitantes.

Hay que reconocer que poco a poco se va notando el cada vez más floreciente emporio turístico, que por otra parte siempre existió en Sicilia al ser un destino vacacional en Italia históricamente.

Quizás durante los meses de Verano es en el momento donde se puede observar una mayor masificación, sin llegar tampoco a grandes exageraciones, por lo que recomendaríamos adelantar el viaje a finales de la Primavera o principios del Otoño.

Actualmente la oferta de vuelos es muy variada y el precio del billete es relativamente económico, resaltando algunas ofertas de Alitalia, Iberia, Vueling y AirEuropa, que operan rutas a Palermo por unos 200 euros, o incluso menos.

Actualmente Sicilia no se está vendiendo ni publicitando de manera masiva y muchos viajeros desconocen este destino que sólo salta a los informativos cuando el volcán Etna decide entrar en erupción, dificultando enormemente el tráfico aéreo y la llegada de visitantes.

Creemos que es un destino asequible, cómodo y cercano para poder disfrutar de una riqueza natural y cultural difícil de igualar en el viejo continente, y que muy probablemente pase a los primeros puestos del ránking de turistas en los próximos años.

 

Consulta toda nuestra información sobre Italia