El país del sol inexistente

El país del sol inexistente

Sí, vale, ya lo sabemos: se trata de una cultura milenaria que se ha conservado hasta nuestros días, son gente educada que sabe respetar a sus mayores, saben comportarse, comen sano y viven muchos años, entre otras muchas cosas. Ahora, tanta perfección ya resulta un poco irritante, por lo que vamos a hacer lo que mejor sabemos en este país: criticar.

Poco sol naciente

A Japón siempre se le ha conocido como "El País del sol naciente", por razones geográficas y de localización, y porque decidieron que un punto rojo sería su bandera. De todas formas, los meses con más horas de sol al año en Tokyo sólo tienen 6 horas de luz al día, por lo que parece que la luna nace bastante mejor.

Mira que está lejos...

Pues sí, un vuelo largo y costoso. En casí 12 horas te va a dar tiempo de acordarte de tu amigo el viajero, que te habló de un país de ensueño, sushi, y samurais, y vas a pensar si no estarías mejor en Seychelles cenando en un restaurante japonés.

Lectura variada

El 90% de la literatura que se vende en los comercios japoneses está relacionada con 4 temas: manga, porno, moda y comida. Si no estás muy metido en ninguno de ellos, procura llevarte la lectura de casa.

Dependientes robotizados

Queremos creer que los dependientes de las tiendas son humanos, pero nos cuesta mucho hacerlo si cada vez que entramos y salimos nos repiten la misma palabra "irasshaimase", con los mismos centímetros de sonrisa, grados de inclinación del cuello, y tono y volumen de voz. Da miedito...

No tiene gracia

Asegúrate de que en tu hotel es posible sintonizar canales de otros países, porque la televisión japonesa es deplorable. Además, las imágenes de mil colores, puntitos brillantes en la pantalla, música salida de un ascensor maldito, y figuras volando, podrán provocarte un ataque epiléptico. El sentido del humor es tan surrealista y diferente al occidental, que llorarás cuando ellos ríen y viceversa.

Perversos

Si crees que ya lo has visto todo en cuanto a las últimas tendencias sexuales, es que no has estado en Japón. No te sorprendas si ves a hombres pagar sumas increíbles de dinero sólo por poder hablar con una chica en un bar, o a otros contratar a una mujer para que les ponga un pañal y los trate como a bebés durante unas horas. Aquí, lo normal es lo raro.

Ni lo intentan

La sociedad japonesa da por asumido que se necesitan profesionales para desarrollar cada labor, sea la que sea, por lo que nunca intentarán pintar una habitación, cambiar una tubería, o montar un mueble, sin la supervisión de un profesional en la materia. Esta es probablemente una de las razones por las que IKEA no ha triunfado de igual manera que en otros países.

Vergüenza ajena

En Japón es un concepto que no existe. Te dará bastante más reparo a ti ver a chicos y chicas de cierta edad vestidos como peluches, andando por la calle, que a ellos mismos. Inventores de lo último en tendencias ópticas: las gafas de pasta sin cristales.

Hay que resaltar

En un país con una población tan grande, hay que intentar siempre resaltar por encima del resto. Por esta razón, que no te extrañe ver a gente ir a trabajar con el pelo teñido de cientos de colores, y la ropa combinada por un daltónico con resaca. A ti te sangrarán los ojos, pero ellos se mostrarán orgullosos y felices.

Siempre al extremo

En Japón todo es llevado siempre hasta sus últimas consecuencias: si eres fumador, fumarás más que un carretero estresado, si te gustan los videojuegos pasarás días enteros sin salir de casa, hasta que pases el siguiente nivel. Es normal que los trabajadores compitan entre sí para ver quiénes pasan más horas en la oficina, y cada año mueren cientos de adictos al trabajo, igual que a las más extrañas y curiososas aficiones, siempre llevadas hasta el final.

Contagios masivos

No sólo son peligrosos los contagios masivos de enfermedades, sino los provocados por cualquier moda ridícula y efímera que salte a la calle. Si, de repente, se pone de moda un bolso, un pantalón, unas gafas, o un reloj, TODOS irán de manera compulsiva a comprarlo. Con la misma facilidad con la que se hacen famosas las cosas más tontas que te puedas imaginar, desaparecen del mercado y nunca más nadie se vuelve a acordar de ellas.

Mujeres débiles

No está bien visto que la mujer demuestre carácter y personalidad. A los hombres les encanta que la mujer se muestre siempre débil, inocente, e ingenua, aunque tenga más horas de vuelo que un piloto de Ryanair.

Corrupción

Cuando pensamos que nuestros gobiernos son corruptos, pocos pueden imaginar que en Japón se da por hecho que cualquier político tiene menos credibilidad que un alcalde en período electoral.

Tanta tecnología y luego...

Y luego encuentras un sinfín de restaurantes y establecimientos donde no aceptan el pago mediante tarjetas de crédito. Sí, parece que este medio de pago, implementado en todo el mundo, no hace mucha gracia a los japoneses, por lo que te ves obligado a estar sacando efectivo de manera constante para no tener problemas.

My tailor is rich

Probablemente la frase en inglés que conoce la inmensa mayoría de la gente, ¿no?, pues los japoneses tienen verdaderas dificultades con el idioma de Shakespeare, así que no cuentes con poder comunicarte tirando de el, porque no te van a entender en la mayoría de los casos. Es más, aunque hayas pasado los últimos años de tu vida aprendiendo japonés y te esfuerces por demostrarlo cuando vas a Japón, tampoco funciona demasiado. Un occidental hablando japonés es más una curiosidad, algo gracioso, que otra cosa. La gente joven te verá como una rareza, y la gente mayor empezará a murmurar y a contestarte utilizando exclusivamente adjetivos, poniendo cara de que no te entienden, así que de una u otra manera, estás pillado.

Oh, Díos mío...

Eso es exactamente lo que vas a exclamar si decides alquilar un vehículo y conducir por tu cuenta en este país. Cuando la mayoría de naciones intentan que sus señales de tráfico sean suficientemente concretas y sencillas para que puedan ser interpretadas por cualquier ciudadano de cualquier país, los japoneses parece que hacen todo lo contrario. Llegarás a algunos puntos donde no tendrás ni la más remota idea de lo que significan, por lo que si quieres conducir, plantéate la necesidad imperiosa de guiarte a través de un buen GPS, o acabarás perdido en cualquier aldea remota.

 

Para ser justos, también debemos de decir que si tuviésemos que escribir todas las maravillas de Japón, y lo que pueden aportar al turista extranjero, no tendríamos espacio ni tiempo para poder hacerlo, dado que son muchas y muy variadas.

Japón significa salir de tu zona de comfort, asomarte a una cultura y civilización muy distinta a la tuya, y saber adaptarte a un entorno en el que el idioma está al alcance de pocos. Sólo el viajero de verdad sabrá asumir el reto.

 

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