Manda a la Mierda tu Trabajo

(y ponte a viajar)

Te lo podemos decir más alto, pero no más claro, mándalo a la mierda. Una cosa: antes de hacerlo, y con el fin de evitar que luego nos vengas con quejas y lloros, sería bastante recomendable que te preguntases si realmente eres feliz trabajando. Pero no, no nos vale con que te pongas a pensar en los fines de semana con tus amigos, en el mes de vacaciones, o cuando llegas a casa de trabajar y tienes tiempo para vivir tu vida real, necesitamos que pienses si eres feliz la mayor parte del tiempo, o lo que es lo mismo, la mayor parte de tu vida.

Si la respuesta es un "sí" rotundo, puedes dejar ya de leer este artículo. Perdona por haberte robado 5 minutos de tu valioso y feliz tiempo, y vete a seguir haciendo eso que llena tu vida. Si la respuesta es un "no", o un "bueno, no sé...", o incluso un "yo qué sé...a mi me pagan", bienvenido al club. Toma asiento, relájate, abre un poquito tu mente y valora sinceramente lo que te vamos a contar a continuación, fruto de la propia experiencia.

Igual que si se tratase de un mal hábito, eres un yonki de tu trabajo. Te levantas todas las mañanas de mal humor porque sabes que lo necesitas para seguir viviendo y no puedes dejarlo; estás atrapado. En realidad, eso no es así. Por si nunca antes te lo habías planteado, todo lo que haces cada día está orientado de tal manera que provoca que tengas que seguir haciéndolo. Tú mismo tejes la tela de araña de la que cada vez te va a resultar más complicado salir.

El hecho de tener un sueldo todos los meses da mucha seguridad, es cierto, pero también provoca que cada vez quieras un poquito más. Empezarás con un coche, que luego intentarás cambiar por uno mejor, luego querrás un piso, que finalmente se convertirá en un adosado de alguna urbanización cercana a tu ciudad, con enanitos diseminados por la hierba. Poco a poco tú mismo vas generando deudas, hipotecas y demás gastos, para los que deberás de seguir acudiendo día tras día a tu empresa, si tienes la intención de pagarlos ( lo cual es bastante recomendable...).

La primera pregunta que te surge es saber si es posible abandonar este círculo vicioso y dedicarte única y exclusivamente a viajar. La respuesta es sí, es posible. La segunda pregunta que te estás haciendo es saber cómo narices vas a comer y a dormir todos los días si no tienes ninguna fuente de ingresos. La respuesta para esta es algo más complicada, ya que va a depender totalmente de cada persona. En el momento en el que rompas la cadena y empieces tu nueva vida, descubrirás muchas cosas sobre ti que nunca te habrías imaginado, incluso volverás a reconocer algunas habilidades que probablemente ya tenías olvidadas. Esto nos da paso a presentarte nuestro plan para mandar a la mierda tu trabajo, y no morir en el intento:

Dinero

Para resumirlo de una manera sencilla: el dinero es lo único que hace que te levantes todos los días, ni más ni menos. Se ha convertido en la única razón y motor de tu existencia. Alguien te ha puesto en este mundo no para que te maravilles pensando en el hecho de que eres un ser único e irrepetible que vive en un pequeño planeta de color azul en medio de un universo infinito, sino para que ganes dinero.

Acabado el discurso perroflautístico seguirás pensando que todo eso es muy bonito, pero de dónde puñetas vas a sacar la pasta...

Cuando decidas dar el paso, lo cual es el momento más difícil de todo el proceso, y empieces a viajar, podrás empezar a escribir sobre tus propias experiencias. La industria turística es una de las más poderosas del mundo, y mueva cada año a millones de personas. Toda esta gente necesita ayuda, alquien que les diga qué hay del otro lado de sus escritorios. Si lo tuyo no es la pluma y el papel, también puedes hacer vídeos, o incluso una película. Convertirse en youtuber no es fácil, ni mucho menos, pero si eres fiel a tus principios y trabajas duro, más tarde o más temprano conseguirás hacerte con una audiencia.

Si tampoco tienes mucha gracia delante de la cámara, prueba detrás de ella y haz fotos. Un buen fotógrafo de viajes es un profesional que gana bastante dinero haciendo única y exclusivamente eso: viajar. Si eres bastante negado (no deberías estar pensando en dejar tu trabajo) piensa que una de las fotos más valoradas hasta la fecha es un selfie que se sacó un mono a si mismo, así que no empieces a criticar y poner disculpas.

En último caso, si lo tuyo de verdad es la crítica, sácale dinero. Valora todos los sitios a donde vayas, donde duermas, donde comas....Haz una relación y publícala, aunque sea en un pequeño blog.

No te vamos a engañar, algo vas a tener que hacer. Aunque dispongas de ciertos ahorros, estos no te van a durar mucho tiempo. La diferencia estriba en ganar dinero haciendo algo que detestas, o disfrutando de tu propia vida.

Destino

Algunos ya cometimos el error de dejar todo e irnos a vivir a ciudades donde el nivel de vida era infinitamente superior al del lugar donde residíamos. Esto sólo sale bien en algunos casos contados. En la mayoría, acabarás teniendo que empezar a trabajar en algo incluso mucho peor a lo que dejaste para poder llevarte un plato de sopa a la boca. Una vez aprendida la lección, te das cuenta de que hay millones de destinos donde el nivel de vida es inferior, pero la calidad de vida es realmente alta.

A lo mejor, de momento no vas a poder establecerte en Nueva York, la ciudad que se come a millones de aventureros todos los años y los acaba escupiendo a sus países de origen, pero sí podrás hacerlo en otros lugares donde no vas a necesitar una renta importante todos los meses para poder comer y dormir de una manera decente.

Sé humilde y empieza poco a poco. El mayor peligro es cuando llega el momento en el que te das cuenta de que ahora ya no tienes una red debajo de ti, y si te caes te vas a hacer daño. Africa y Asia son lugares ideales para comenzar una nueva vida. Hay muchos sitios donde , por muy poco dinero, podrás hacer cosas que te eran absolutamente imposibles de realizar en tu propio país.

Mi casa

Otra de las disculpas típicas de aquellos que les atrae la idea, pero sienten pavor sólo con pensarla. En este caso, el único problema, por llamarlo de alguna manera, es si todavía estás pagando tu casa. Tienes dos opciones: la primera y menos recomendable es venderla. Afortunadamente parece que el mercado inmobiliario repunta, por lo que si no te vuelves loco y pretendes sacarle un beneficio que no le corresponde, no tardarías demasiado en deshacerte de ella y que no te provoque más gastos.

La segunda opción es alquilarla. Si consigues una renta adecuada, podrás seguir pagando tu hipoteca y siempre tendrás tu propiedad en caso de tener que plegar velas y regresar con el rabo entre las piernas. Si vives alquilado, piensa que todo ese dinero que gastas todos los meses podrías destinarlo a vivir temporalmente en algún otro sitio donde no tuvieses que pagar tanto, e incluso te daría para afrontar otros gastos.

Si no lo ves muy claro, inspecciona el terreno antes de decidirte. Muchos de nosotros hemos pasado temporadas viviendo de camping en camping, sin establecernos en ningún sitio, hasta que encontramos el lugar donde decidimos quedarnos.

Los niños

Si tienes hijos y son pequeños, te recordamos que hay planes de estudio dedicados a aquellos que no pueden acudir al colegio, sea por enfermedad o desplazamiento. Ninguno de estos niños aprende menos que los que van todos los días a la escuela, es más, nos atrevemos a decir que aprenden muchísimo más. Los niños que ven mundo desde muy temprano entienden la diversidad cultural, aprenden a hablar idiomas con facilidad, y son más receptivos y menos propensos a la depresión.

Seamos sinceros, el nivel educativo actual no es el más deseado. Si eres una persona capaz de tomar una decisión de este calibre es porque eres lo suficientemente inteligente como para poder educar a tus hijos sin la ayuda de un profesor. Además de los libros y libretas, tendrás a tu disposición el mundo real y no necesitarás enseñarles el nombre de los animales viendo fotos, o el de las ciudades viendo películas. Se aprende más un año viajando, que muchos años sentado en la universidad.

Si tus hijos son mayores y todavía siguen estudiando, o no tienen trabajo, estaría bien que te vieran como sus padres o madres, no como sus bancos. Muchos hemos tenido que estudiar y trabajar al mismo tiempo, y no nos hemos muerto. La vida del NI-NI, aquel que ni estudia ni trabaja, es demasiado fácil. Si hipotecas el resto de tu vida sólo para que tus hijos sigan levantándose a mediodía para jugar a la PlayStation, es tu problema.

Mis amigos

Sentimos decírtelo así, pero tienes muchos menos amigos de lo que te crees. Cuando uno decide tomar el camino difícil, observarás que todos aquellos a los que consideras tus amigos empiezan a vociferarte en la cara para que no lo hagas. En realidad, no es que tengan miedo por ti, es que están proyectando sus propios miedos en ti, que no es lo mismo. Vas a hacer algo que a ellos les gustaría hacer, con lo que probablemente han soñado en mil ocasiones y nunca tuvieron el coraje de llevar a cabo y, de repente, ven que tú si lo tienes.

Parece mentira, pero la verdad es que muy pocos amigos son los que realmente te van a apoyar en el trance cuando decides dar el paso. Otros simularán que lo hacen, pero por detrás te estarán poniendo a parir de muy mala manera.

No es un consejo de nuestra propia cosecha, es algo bien sabido hace mucho tiempo en el mundo empresarial: cuando tengas un plan, procura no comentarlo demasiado. Muchas veces no nos atrevemos a hacer cosas por las críticas que recibimos de aquellos que consideramos nuestros amigos y, en muchas ocasiones, son esos los que después de echarte atrás deciden hacer exactamente lo mismo que tú pretendías. Hay millones y millones de casos, así que deberás valorar si quieres luchar por ti y por tu vida, o por la de tus amigos.

¿Y si todo sale mal?

¿Y si te atropella un coche?, ¿Y si cae un meteorito y destroza el planeta?. La ansiedad es el problema número uno del mundo actual en el que vivimos. Tendemos siempre a anticipar qué va a pasar, o qué puede pasar si hacemos esto o lo otro. Necesitamos respuestas rápidas y no admitimos la equivocación fácilmente. La realidad es otra: mucha gente descubre que puede hacer más cosas con su vida cuando un día sufre un infarto, o le diagnostican una enfermedad grave, o sufre la pérdida de un ser querido.

Parece que el ser humano necesita un estímulo negativo para darse cuenta que los planes son para hacerlos día a día, y que no se puede dar por sentado dónde vamos a estar el año que viene, o ni siquiera si vamos a estar el año que viene.

Las posibilidades de error existen y son altas. No todo el mundo puede romper un día con su vida y salir airoso del trance, esto hay que decirlo porque es muy importante. En último caso, te podemos asegurar que es cierto aquello de que de los errores se aprende, y mucho. Nosotros nos enorgullecemos al decir que hemos metido la pata, de manera épica, en multitud de ocasiones. Es muy duro cuando intentas algo y no te sale; es realmente difícil aprender a asumir el error y seguir sin más, por lo que recomendamos no hacerlo bajo ninguna circunstancia.

Cuando ya la has cagado en varias ocasiones, tienes que hacer igual que cuando se estrella un avión comercial: recoger los trozos que hayan quedado en el camino, guardarlos en un mismo sitio, y ponerte a analizar por qué ha ocurrido lo que se suponía que no tenía que ocurrir. En principio va a ser muy duro ser testigo de tu propia decepción, pero finalmente sacarás conclusiones y lecciones muy valiosas, que ningún profesor en ninguna universidad va a poder enseñarte.

Si has logrado leer hasta aquí y en algún momento has notado una especie de calorcillo subiendo por tu espalda, es que tu mente ha analizado tus propias posibilidades y te ha dicho, de manera indirecta, que podrías hacerlo. Si sigues pensando que son sólo tonterías y has nacido para ser la mano de obra de tu jefe, o el canguro de tus hijos, es probable que ni te hayas inmutado. En este caso, debemos de decirte que te deseamos toda la suerte del mundo, que la vas a necesitar para aguantar lo que te reste de vida soñando con lo que podrías haber hecho y nunca te atreviste.

Ojo, aquí no hay cobardes ni valientes, cada uno tiene que valorar su propia situación y reconocer si le es posible dar el salto, sabiendo que las posibilidades de esnafrarse contra el suelo son altas.

No se es mejor ni peor por intentar agarrar las riendas de tu vida, ni es posible hacerlo en todos los casos. Algunos seguimos intentándolo, y no descartamos acabar en algún momento pidiéndote limosna en la calle...o no...