AUSTRALIA: 10 MANERAS DE MORIR Y CÓMO EVITARLAS

La inmensa mayoría de viajeros se han planteado alguna vez viajar hasta Australia, un país que “engancha” en cuanto se conoce. La variedad de especies animales y vegetales, paisajes, playas y pequeños pueblos casi idílicos, y sobre todo una filosofía y manera de ver la vida muy particular, hacen que se trate de un destino añorado por muchos.

En general, podemos afirmar sin lugar a dudas que hablamos de un país bastante seguro, en todos los sentidos de la palabra. Esto no significa que, debido a muchas razones, como la escasísima población en la mayor parte del territorio, no sea necesario tomar medidas especiales con el fin de evitar más de un disgusto mientras se descubre este tesoro de la naturaleza.

Vamos a relataros 10 maneras en las que se puede perder la vida “down under” y cómo evitarlas:

1.- Infectado por el virus de la rabia:

Una de las mayores sorpresas que se lleva el viajero cuando pasea por primera vez por ciudades como Sydney, Brisbane, o Cairns, es la multitud de murciélagos zorro que cuelgan de los árboles. Incluso en el mismísimo centro de estas urbes, cualquier árbol está colonizado por estos mamíferos, superiores en tamaño a un gato doméstico, y que durante el día permanecen inactivos, colgados boca abajo de las ramas y murmurando sonidos muy poco agradables.

El peligro radica en que estos animales son potencialmente portadores del virus de la rabia, y cuando enferman caen desde los árboles al suelo, permaneciendo inmóviles en el mismo, o arrastrándose lentamente sobre el. Muchos viajeros inexpertos se muestran sorprendidos cuando se encuentran en esta situación, y cometen el gravísimo error de intentar acercarse para tomar una fotografía, o levantarlos con la intención de ayudar. En ese momento suelen ser mordidos, y la posibilidad de contraer la rabia, entre otras muchas enfermedades que pueden transmitir, es muy alta.

Si te encuentras paseando por cualquier sitio y descubres en tu camino alguno de estos animales sobre el suelo, lo cual es totalmente inusual para estas especies, bajo ningún concepto intentes acercarte o tocarlos. Mantén siempre una distancia considerable y, si quieres echar una mano, avisa a las autoridades locales que se encargarán de su atención.

2.- Atacado por un tiburón:

Uno de los clásicos cuando se piensa en Australia. La verdad es que es realmente imposible resistirse a darse un baño en alguna de las numerosas playas con las que cuenta este país. Arenas blancas, agua transparente, temperatura perfecta, pero también muchos y variados peligros que afectan incluso a los más expertos. Aunque los surfistas, por razones obvias, son el colectivo que más sustos agrupa en este apartado, los accidentes fatales también pueden ocurrir a cualquiera que no adopte las medidas de seguridad necesarias en cada caso.

Durante el año 2016 se produjeron 26 ataques en todo el territorio australiano. Desgraciadamente, dos de ellos acabaron con el fallecimiento de la víctima. El resto se divide entre los que sufrieron pequeñas heridas, y los que acabaron con algún miembro mutilado. Estas estadísticas no cuentan todos aquellos numerosísimos encuentros que no acaban directamente en un ataque.

Aunque los números puedan parecer insignificantes, seguro que nadie quiere pasar a formar parte de los mismos, por lo que os dejamos una lista de recomendaciones para que no acabéis pasando a protagonizar una de la que, para muchos, es la peor de las pesadillas:

  • durante la noche, el amanecer, y el ocaso, los tiburones se encuentran más activos y en busca de comida. Es más seguro bañarse durante el día.
  • los días con mucha niebla, o más oscuros, son más proclives a provocar ataques de tiburones.
  • no se recomienda, en ningún caso, nadar solo en el mar. De hacerlo, es aconsejable no alejarse de la orilla e intentar mantenerse siempre paralelo y cercano a la costa.
  • los tiburones son atraídos por brillos, reflejos, y colores llamativos. Evitar, en la medida de lo posible, bañarse portando joyas u otras prendas que puedan reflejar el sol.
  • un tiburón puede oler una simple gota de sangre a más de un kilómetro de distancia. Evitar bañarse en caso de tener heridas recientes, o si se tiene el período.
  • los tiburones tienen un excelente oído y son altamente curiosos. No se recomienda chapotear en el agua, gritar o hacer demasiado ruido, ya que esto los atrae con facilidad.

3.- Atropellando un canguro:

Cualquiera que haya circulado en coche al amanecer por alguna vía secundaria en Australia, habrá observado la enorme cantidad de animales muertos que se encuentran sobre los arcenes. La razón para esto es que, durante la noche, miles de canguros, emús, y muchos otros tipos de animales más pequeños, cruzan las carreteras mientras buscan comida o se desplazan. Si ya es peligroso atropellar a un perro, que no son demasiado grandes ni pesados, podéis imaginar lo que significa colisionar contra un canguro adulto, que puede medir más de metro y medio y pesar cerca de 90 kilos de puro músculo. Por no hablar del emú, una especie de ave que puede superar los dos metros de altura y pesar más de 50 kilos. Además, estos animales se quedan deslumbrados bajo la luz de los faros de los automóviles, permaneciendo inmóviles en la calzada hasta recibir el impacto.

Alrededor de mil accidentes graves fueron registrados en el año 2016 en los que se vieron involucrados estos animales, por lo que se recomienda siempre evitar circular en coche por carreteras secundarias una vez se ha puesto el sol, ya que irrumpen siempre de forma sorpresiva y los incidentes son cada vez más frecuentes y sus consecuencias realmente graves.

4.- Mordido por serpiente:

Más de 170 especies diferentes de serpientes pueden arruinar tus vacaciones en Australia, algunas de ellas consideradas como las más peligrosas del planeta por el poderoso veneno que portan en sus colmillos. La inmensa mayoría de mordeduras se producen de manera totalmente accidental, cuando la víctima pisa sobre una de ellas, o apoya sus manos en algún lugar sin percatarse de su presencia. Las serpientes siempre evitan al ser humano, el cual no forma parte de sus presas naturales, pero debido a su tamaño y que se mimetizan con una facilidad asombrosa en el entorno, es muy difícil saber dónde están en cada momento, incluso para aquellos más acostumbrados a su presencia.

Lo único que se puede decir para intentar evitar estos accidentes es extremar las precauciones cuando se está en el campo, sobre todo en lugares como troncos muertos sobre el suelo, o debajo de las piedras y rocas, sus escondites favoritos. Dentro de las grandes ciudades también son frecuentes y generalmente permanecen en ubicaciones donde pueden encontrar comida con facilidad, como en cubos de la basura. Hay que indicar que, a pesar de la enorme presencia de serpientes en este país, las muertes relacionadas con ellas son muy escasas, en comparación con otros lugares, como por ejemplo la India. En Australia casi todos los centros médicos disponen de potentes antídotos contra la mayoría de venenos de las especies más comunes, por lo que si uno no se encuentra demasiado alejado de cualquiera de ellos, las posibilidades de sobrevivir son muy altas.

5.- Mordido por una araña:

Otro de los clásicos australianos más conocidos. La inmensa mayoría de la población ha desarrollado, en mayor o menor medida, algún tipo de fobia contra estos animalitos de ocho patas. Probablemente la razón principal para esto estriba en que las arañas conviven de cerca y directamente con el ser humano, compartiendo el mismo espacio vital. Es normal encontrarlas dentro de cualquier cajón, el cuarto de baño, la cocina, en el techo, las alfombras, etc, pero dado su escaso tamaño y peso y que no emiten ningún tipo de sonido audible, podemos estar encima de cualquiera de ellas sin darnos cuenta.

Seguramente una de las más temidas sea la “Sydney funnel-web”, propia de toda la región este y fácilmente localizable en la ciudad de la que ha cogido su nombre. Se trata de una araña de gran tamaño y comportamiento muy agresivo. Sus colmillos son poderosos y capaces de atravesar la ropa con gran facilidad, inoculando un poderoso veneno que podría matar a un ser humano con relativa facilidad. Igual que pasa con las serpientes, la mayoría de centros médicos cuentan con antídotos para evitar las complicaciones derivadas de sus mordeduras, por lo que el número de fatalidades ha descendido hasta mínimos casi insignificantes, registrándose tan solo un fallecimiento por esta causa en el año 2016.

Es difícil hacer recomendaciones para evitar encuentros en la tercera fase arácnida, dado que es imposible revisar de manera exhaustiva cada punto donde se pone una mano o un pie. Es cierto que los locales más acostumbrados, sobre todo en areas rurales, han desarrollado un sexto sentido que les permite anticipar aquellos sitios donde puede esconderse un espécimen, adelantándose a los acontecimientos y evitando situaciones peligrosas. Básicamente, todo se resumiría en que si ves alguna evites en todo momento intentar golpearla, matarla, o tocarla, ya que, a diferencia de otros animales, se enfrentarán a ti y empeorarás las cosas. En este vídeo, puedes ver a la actriz Elsa Pataky demostrando cómo actuar ante la presencia de una araña de gran tamaño (aquí).

6.- Golpe de calor:

Puede parecer una tontería, pero las altas temperaturas causan un número muy importante de muertes al año en Australia. No sólo eso, uno de los riesgos más grandes para la salud en este país es el cáncer de piel, que cada año afecta a más personas. Debido a la situación geográfica en la que se encuentra esta región del planeta, los rayos de sol caen sobre la tierra de tal manera que constituyen uno de los problemas más graves que existen en la actualidad en esta zona. Esto unido a la gran cantidad de horas de sol al día que hay en la mayoría de estados, y la cultura de playa, y de disfrute del aire libre y la naturaleza que existe, provoca que muchas personas acaben sufriendo en su piel, o su salud, las consecuencias de las exposiciones prolongadas al astro rey.

En el año 2016 cerca de quinientas personas fallecieron por causas directamente relacionadas con el calor, que van desde infartos, hipertermias, o deshidratación, por lo que es totalmente necesario tomar medias preventivas para evitar las consecuencias de las exposiciones al sol. Se hace necesario utilizar protección solar con el factor más alto posible, y utilizar la misma en lugares donde, en otros países, no suele ser habitual hacerlo, como la nariz o las orejas. Por otro lado, en caso de realizar caminatas en lugares calurosos, como por ejemplo el monte Uluru, evitar las horas de mayor calor, al mediodía, y utilizar siempre gafas y algún tipo de protección en la cabeza, como gorros, sombreros o pañoletas. Es necesario llevar siempre abundantes cantidades de líquidos y beber frecuentemente.

7.- Picado por una medusa:

La grandísima variedad de medusas que se encuentran en la costa australiana son responsables de provocar numerosísimos incidentes al año. Aunque la inmensa mayoría no acaban revistiendo gran gravedad, cada año se registraba algún fallecimiento relacionado con las picaduras de estos curiosos animales, hasta el 2006, desde el cual no ha vuelto a haber ninguna víctima mortal. El resto de accidentes pueden provocar desde fuertes dolores y una enorme incomodidad, que se puede prolongar durante bastante rato, hasta marcas en la piel que perdudarán durante mucho tiempo.

La variedad Irukandji se consiera letal. Cualquier contacto con este tipo de medusa es prácticamente mortal, por lo que todos aquellos que acostumbran a bucear recomiendan hacerlo siempre utilizando trajes de neopreno, aunque su grosor sea mínimo. Una sola rozadura con alguno de sus tentáculos, provocaría gravísimas consecuencias en el organismo. El mayor problema estriba en que estamos hablando de seres vivos del tamaño de una uña, es decir, son prácticamente invisibles en el agua, por lo que no es posible detectarlos.

Aquellos que decidan descubrir la Gran Barrera de Coral, es probable que mantengan encuentros con otras especies menos agresivas, como la Blue Bottle, que provoca una grandísima sensación de picor y dolor en el area afectada, pero que tratada de manera adecuada, utilizando vinagre y hielo, desaparecerá sin dejar rastro en unas dos horas.

8.- Arrastrado por un cocodrilo:

Curiosamente parece que sólo los tiburones son capaces de imponer algún respeto en el visitante extranjero cuando viaja a Australia, y los cocodrilos pasan a formar parte casi siempre de la leyenda o superstición. La realidad es bastante diferente: estos animales causan casi tantas muertes como los escualos, pero dado que muchas de sus víctimas desaparecen y no vuelven a ser localizadas nunca más, no se incluyen en las estadísticas correspondientes, aunque todo el mundo sepa realmente cuál es la causa.

El tamaño de estos reptiles, sobre todo en el Territorio Norte, puede sobrepasar los 6 metros, por lo que es fácilmente imaginable la fuerza que pueden ejercer sobre un ser humano. Los ataques suelen siempre seguir el mismo patrón, que es acechar a la víctima desde el agua y aprovechar el momento en el que se acerca a la orilla para morder un brazo o una pierna y arrastrarla hasta zonas más profundas. También se han registrado varios casos en los que campistas han sido atacados durante la noche por un cocodrilo, aún estando a una distancia considerable del agua.

Se recomienda extremar la precaución cuando se está cerca de la orilla en zonas donde es conocida la presencia de estos animales. Durante la noche, no se debe navegar, y muchísimo menos nadar en ríos o estuarios, y mantener siempre una distancia considerable con la orilla.

9.- Meningitis Amebiana:

Aunque es difícil contraer esta enfermedad, es necesario mantenerse atento y vigilante, ya que la ameba  que se transmite destruye gradualmente el cerebro y es mortal en todos los casos. Generalmente está presente en determinados lugares donde permanece el agua parada, como charcas, piscinas, o algunos lagos. Las autoridades australianas se han encargado de señalizar este tipo de sitios de una manera visible, recomendando no bañarse. En el caso imperioso de tener que hacerlo, lo cual no llegamos a entender, se recomienda no zambullirse y nadar siempre con la cabeza fuera del agua, con el fin de evitar tragar accidentamente alguna por la boca o la nariz.

Aunque el peligro existe, y el riesgo es muy alto, hace falta ser un poco torpe para acabar tus días a consecuencia de esta enfermedad. Aunque no sepas leer inglés, si te encuentras un cartel con grandes letras en rojo, puedes empezar a sospechar que no se trata de un lugar muy seguro. La solución es muy fácil: si te dicen que no se recomienda el baño, no te bañes y punto.

10.- Radiación:

Para seguir el hilo de la grandísima estupidez humana: si ves un cartel en el cual se prohibe la entrada a una zona, una carretera, o un pueblo, NO PASES. Australia tiene varios de los lugares más contaminados del planeta, en cuanto a radiación se refiere. La presencia de numerosos depósitos de uranio, junto con la de minas que tuvieron que ser abandonadas al encontrar dicho elemento quimíco, es relativamente grande en todo el territorio. Puedes consultar el mapa de radiación aquí.

Es frecuente encontrar puntos en el mapa en el que se indica claramente que está TOTALMENTE PROHIBIDO circular. Algunos corresponden a antiguos pueblos mineros contaminados, otros a depósitos de materiales radioactivos, y algunos son localizaciones naturales con un alto nivel de radiación. Creemos que es más que evidente que ante la insistencia de avisos, carteles, vallas y demás, no va a haber muchos que decidan seguir camino y adentrarse en este tipo de lugares por hacer una gracia, sabiendo el riesgo que corren. Aún así, y aunque quede como algo anecdótico y desconocido de este gran país, creemos que es importante recordarlo.

Si habéis llegado hasta aquí, ahora estaréis convencidos de que no vale la pena viajar a Australia porque es muy peligroso. Nada más lejos de la realidad; Australia es uno de nuestros destinos favoritos, si no el indiscutiblemente favorito. La diversidad, belleza y personalidad de este país es tan grande que recomendaríamos su visita a cualquiera, sabiendo que nadie iba a sentirse defraudado.

Siguiendo las normas establecidas y respetando las instrucciones, hay pocos sitios donde puedas encontrar problemas. Más que del entorno, que siempre está ahí y es el mismo, depende de ti y tu sentido de la responsabilidad el tener un viaje seguro, o no.

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