Air Europa: siempre dando la nota

Mientras D. Javier Hidalgo, CEO de la aerolínea AirEuropa, sigue paseando su melena de progre adinerado por los mejores establecimientos y localizaciones de la isla de Ibiza, las tripulaciones de sus aviones mantienen una lucha diaria por intentar mantener no ya sus condiciones laborales, sino también su integridad física.

Y es que después de todo el tiempo que lleva al mando de la compañía, este señor todavía no se ha enterado de que lo único que tiene que lo diferencia del resto de la competencia es el contar con un equipo humano de profesionales de primerísima categoría, a los que acostumbra a ningunear imitando a su gran ídolo, el irlandés responsable de Ryanair, Michael O´Leary.

No queda muy atrás la época de los despidos masivos, que evidentemente marcaron un antes y un después dentro de la aerolínea, como para que ahora se sigan manteniendo pulsos ridículos con los trabajadores que están poniendo sus vidas en un indudable peligro.

En Turama ya informamos no hace demasiado del éxodo generalizado de compañías aéreas que está sufriendo Venezuela. La inmensa mayoría han decidido dejar de operar vuelos hacia el país caribeño, inmerso en una profunda crisis social y económica de pésimo pronóstico. Puedes leerlo aquí.

Esta situación ha llegado a tal extremo que ahora mismo no se puede garantizar la seguridad de nadie dentro del país, por lo que incluso el Ministerio de Asuntos Exteriores ha indicado que desaconseja viajar en estos momentos a Venezuela, salvo casos de extrema necesidad.

Por si esto no fuese suficiente, el régimen de Maduro está reteniendo a las compañías aéreas una cifra cercana a los 3.800 millones de dólares, según datos de IATA, lo cual se ha convertido en un obstáculo a mayores para todas muy difícil de subsanar.

A pesar de todo esto, el máximo responsable de AirEuropa y su directiva han indicado que el viaje hasta Venezuela sólo constituye un "riesgo moderado", contradiciendo lo apuntado por la Inspección de Trabajo que alude a las peligrosas condiciones que se están viviendo en el país, en el que "nadie puede garantizar la seguridad".

Los pilotos de la compañía, representados por el SEPLA, junto con los tripulantes de cabina, han solicitado la cancelación de los vuelos, o al menos eliminar la pernocta dentro de país, mientras no se estabilice la situación.

La contestación a esta reivindicación de los trabajadores de AirEuropa ha sido algo así como "limítense a publicitar que estamos alquilando otros 4 Boeing 787 y déjense de historias...".

Sin embargo, para los responsables "responsables" de otras compañías aéreas (el hecho de que te hagan responsable de una empresa no te convierte en una persona "responsable") la seguridad de sus tripulantes está muy por encima de cualquier tipo de acción comercial.

En vista del cariz que estaba tomando el asunto, AirCanada decidió abandonar Venezuela ya en el año 2014. A esta le siguieron Alitalia, que hacía lo propio el mismo año, AirAruba y AeroMéxico.

El año pasado se produjo la mayor diáspora de aerolíneas, con la retirada de GOL, LATAM, Lufthansa, Dynamic, y otras tantas del continente americano y europeo.

Las pocas que han decidido seguir volando a Venezuela han optado por mantener a sus tripulaciones dentro del espacio aéreo, esto es, sin salir del aeropuerto, con el fin de pasar la noche en algún otro país cercano.

Esa es la táctica que estuvo empleando durante un tiempo la norteamericana United, la cual después de aterrizar en Caracas volaba directamente hasta la isla de Aruba, en donde la tripulación podría dormir y descansar. Finalmente, esta estrategia no resultaba demasiado rentable, por lo que se valoró ante todo la seguridad de los empleados y se cancelaron los vuelos a Venezuela hasta una mejora de la situación sociopolítica.

Aerolíneas Argentinas, otra de las que buscó todas las posibilidades para poder seguir operando sus rutas a Caracas, también optó por sacar a sus tripulaciones de la capital venezolana y pernoctar en Bogotá. Esta decisión se tomó después de haber sufrido diversos robos y ataques en el trayecto que separa el aeropuerto de los hoteles donde debían de hospedarse.

A día de hoy, la ACDAC (Asociación Colombiana de Aviadores Civiles) ha denunciado las pésimas condiciones del aeropuerto de la capital venezolana, donde miembros de la tripulación de Avianca han sufrido detenciones a punta de pistola.

Entre otras denuncias públicas realizadas por el colectivo colombiano, destaca el robo de equipajes dentro del aeropuerto, así como el muy deficiente mantenimiento de la pista de aterrizaje, lo que aumenta el riesgo para las aeronaves en las maniobras de aterrizaje y despegue.

Además, se hace referencia a la pésima calidad del combustible que se está sirviendo a las compañías aéreas dentro del propio aeropuerto, derivado de las malas condiciones de transporte y almacenamiento del mismo. En varias ocasiones han manifestado que aviones servidos con este combustible han necesitado de muchas horas a mayores de trabajos especializados para poder limpiar los filtros situados dentro de los motores, los cuales habían recogido un número muy importante de impurezas.

Avianca, antes de cancelar sus vuelos a Venezuela, había contratado los servicios de empresas de seguridad privada, después de sufrir un robo a mano armada dentro del atobús que trasladaba a una de sus tripulaciones desde el aeropuerto hasta su hotel.

De hecho, esta misma semana un hombre fallecía tiroteado dentro de las instalaciones aeroportuarias, mientras se encontraba esperando delante del counter de una aerolínea local.

Pero los peligros no acaban aquí. Los tripulantes de AirEuropa deben de pasar en muchas ocasiones hasta 3 noches en Caracas, en las cuales no suelen salir de sus habitaciones. El riesgo a que explote un conflicto armado interno, cada vez más cercano, podría significar el inminente cierre del espacio aéreo, lo que conllevaría quedar atrapados dentro del país con mínimas posibilidades de salir del mismo.

Es difícil intentar comprender cómo las cabezas pensantes de la aerolínea española no optan por mandar a sus tripulaciones a cualquiera de los países caribeños hacia los que están operando vuelos, lo cual no incrementaría demasiado los gastos para la compañía.

Así como en la actualidad Iberia ha decidido dejar también de pernoctar en Venezuela y enviar a sus empleados a Santo Domingo, lo cual sí está encareciendo demasiado las operaciones, teniendo además en cuenta que el régimen venezolano debe a Iberia unos 200 millones de euros, AirEuropa no tendría ningún problema para hacer exactamente lo mismo.

Hay que apuntar también que no es descartable que Iberia cancele definitivamente sus vuelos a Venezuela, lo cual no ha hecho a día de hoy sólo por temor a represalias por parte del régimen de Maduro a los intereses económicos de la aerolínea en el país, y con una esperanza y fe ciega en recuperar algún día todo el dinero retenido.

Lamentablemente, aunque este asunto puede llegar a acarrear muy graves consecuencias de las que serían directamente responsables toda la cúpula directiva de AirEuropa, no es este el único caso que se está reivindicando por parte de los pilotos de la compañía.

En concreto, nos referimos a la constante solicitud para poder descansar en hoteles de cierta categoría, donde sea posible dormir entre vuelo y vuelo.

AirEuropa persiste en su estrategia de intentar ahorrar dinero enviando a sus tripulaciones a descansar a hoteles veraniegos de muy escasa calidad, donde la animación diurna y nocturna suele ser una característica propia.

Esto conlleva que aquellos que tienen que dormir durante el día para poder volar luego durante toda la noche, tengan que soportar música, ruídos y un jaleo constante que hace imposible el correspondiente descanso.

Para una compañía como AirEuropa, integrada dentro del grupo Globalia, no debería de ser muy difícil poder encontrar establecimientos de cierta calidad que permitan a sus tripulantes descansar las horas preceptivas antes de volver a ponerse a los mandos de un avión, pero sigue pareciendo que el dinero es mucho más importante que la seguridad.

La pregunta que cabría hacerse es cómo una empresa puede presumir de proteger y dar lo mejor a sus clientes, cuando ni siquiera lo hace con sus propios trabajadores.