WAYNABOX: CHORRADAS PARA LOWCOSTER

Los empresarios de hoy en día le tienen cogido el truco a la nueva hornada de lowcosters que pululan por el mundo, con más pena que gloria. Saben que, con tal de dar la sensación (que no siempre es real) de ahorro, y envolverlo todo en un manto de buen rollito, caritas sonrientes, música de feria, sensación de aventura, y lenguaje de “calle”, se meten en el bolsillo a la inmensa mayoría.

Un lowcoster por necesidad es aquel que tiene que viajar, pero no dispone de demasiado dinero para hacerlo. Por esta razón, intenta buscarse la vida de la mejor manera posible, localizando ofertas, promociones y demás oportunidades que le permitan moverse sin un gran presupuesto. El lowcoster al que nos referimos en este post pertenece a otra especie distinta: en realidad no le importa nada, siempre que tenga la sensación de que por algún lado, o de alguna manera, está pagando menos que los demás. A este espécimen le da exactamente igual irse a Varsovia que a Milán, a Roma que a Helsinki, es capaz de tragar con todo y, es más, no sólo no hace ascos a nada, sino que además lo celebra y lo cuenta.

Nos pone los pelos de punta leer algunos blogs de este tipo de gente, que más que historias de viaje parecen relatos de supervivencia. Atentan contra la regla número uno de cualquier viajero que sepa lo que se hace: actuar siempre de acuerdo a tu presupuesto. A este tipo de gente no le importa ni esta norma, ni ninguna otra. Ellos aterrizan en cualquier sitio y, a partir de ahí, comienza la odisea para intentar comer todos los días y poder dormir en algo que se parezca relativamente a una cama. Te dan consejos para poder conseguir dos salchichas por el precio de una, o cómo poder dormir en una habitación con literas ocupadas por una excursión de hooligans ingleses borrachos hasta el tuétano. Son exactamente los mismos que, mientras están en su país, viven con sus padres sin mover un dedo, porque no hay trabajo y son unos incomprendidos de la sociedad, pero luego se van 6 meses a vivir a Londres fregando los baños de un McDonald´s porque es “cool”, algo que NUNCA harían en su casa.

Este tipo de personajes, desde el escenario que les proporcionan las redes sociales, alucinan a otros tantos de la misma especie, que quieren imitar sus mal llamadas “aventuras”. Y decimos “mal llamadas” porque, en realidad, no se trata más que de una enorme ignorancia. Internet es un arma que sólo suelen utilizar para colgar sus selfies, trollear a sus enemigos, y poder filmarse haciendo las chorradas más estúpidas que uno pueda imaginarse. Si le dedicaran un poco de tiempo a organizar sus desplazamientos y planificar una mínima logística, se darían cuenta de que pueden hacer lo mismo que les están vendiendo, incluso infinitamente mejor, ellos mismos.

Aquí entran nuestros nuevos amigos de Waynabox “chachiguaycolegamolamazomogollón”. Sabedores del nivel en el que se encuentran muchos (no todos) de estos lowcosters de Instagram, les preparan todo el plan para que, para variar, no tengan que madrugar demasiado y pasarse unos pocos minutos consultando la web. El rollo guay se pinta como una aventura, un reto, una sorpresa, algo que molamazomogollón. Los tipos piensan que por 150 € (que puede ser bastante más dependiendo de los aeropuertos de salida, los destinos, las fechas, y los hoteles elegidos), se pueden ir un par de días a alguna ciudad europea. Lo más guay y trendy, es que no te dicen tu destino hasta 2 días antes de la fecha de salida…uuuhhhhhhhhhhh cómo molaaaaaaa !!!!!!

Esto no es más que una adaptación de algo que lleva funcionando muy bien en Londres, entre otros sitios, desde hace ya un tiempo: Secret Cinema. El Secret Cinema es una organización en la que, dándote de alta, compras entradas para ver una película, pero no sabes dónde se va a proyectar hasta poco antes del comienzo. Normalmente se trata de films muy conocidos, como Star Wars, Moulin Rouge, etc, y se adaptan distintos espacios en grandes almacenes abandonados, lugares emblemáticos, y otro tipo de ubicaciones totalmente indiferentes, para proyectar los mismos. Además, se añaden actores caracterizados como los personajes de las películas, que interactuan con el numeroso público y permiten tener la sensación de estar viviendo la historia, más que sólo viéndola.

Ahora, esta nueva moda que está arrasando en nuestro país permite hacer algo parecido: tú les das tu dinero, ellos ven a dónde te pueden mandar y conseguir un beneficio económico, y te lo comunican dos días antes de irte. Todo esto bien envuelto en un halo de aventura y reto, destinado, por supuesto, para los más jóvenes, que todavía desconocen cómo moverse por el mundo, los vagos, que les vale cualquier cosa mientras no tengan que hacerla ellos, y algunos viajeros que sólo buscan hacer un regalo original.

Quizás convendría recordar a toda esta gente que, independientemente del uso que se quiera hacer de esta nueva moda, que nos parece perfecta siempre que consiga que haya movimiento turístico, la web está ahí para hacer exactamente lo mismo, y no digamos algunas agencias de viaje. Sí, son esos negocios normalmente gestionados por profesionales del turismo, que venden desplazamientos a donde quieras. Seguro que los habréis visto por vuestras ciudades.

Pues bien, si de verdad os gustan los retos, las aventuras, y los precios bajos, probablemente encontraréis auténticos bombazos en algunas agencias de vuestro propio barrio. Muchas veces los mayoristas sacan ofertas de ultimísima hora para poder llenar plazas o cerrar el cupo de algún vuelo, y quedan a disposición del primero que llegue y se las lleve. Si de verdad no te importa el destino y tan sólo quieres hacer un viaje económico, las auténticas joyas de la corona suelen estar ahí escondidas.

Por otro lado, el cuadro de destinos de esta nueva plataforma no es más que una adaptación del de Ryanair. Si tal y como venimos diciendo, lo único que te importa es irte y viajar (lo cual es lo que realmente nos gusta), es fácil dedicarle unos minutos y estudiar en la web cuáles son las ofertas que tiene el iluminado de O´Leary, y reservar los billetes con la antelación que quieras, y en la fecha que más te guste. A partir de ahí, las posibilidades de alojamiento son prácticamente infinitas. Con el dinero que destines como presupuesto para este concepto, podrás optar a un hotel, hostal, apartamentos, airbnb, habitaciones de alquiler, o que le más se adapte a tus necesidades.

Lo que queremos decir con esto es que la imposibilidad de saber con la antelación suficiente a dónde vas, además del buen rollito que genera y que te permite colgar unos post super cuquis “claro que sí guapi” en la red, también te puede generar situaciones en las que, finalmente, acabarás gastando más dinero del que supuestamente deberías:

  • Tasas: en muchas ciudades es necesario su abono para entrar o salir, y no están incluídas en el precio.
  • Aeropuertos: en las grandes ciudades con varios aeropuertos siempre se vuela al más alejado de las mismas, que es el más barato para la aerolínea. Esto significa que tienes que abonar los gastos de desplazamiento desde el aeropuerto hasta tu destino, y viceversa.
  • Horarios: Se suele volar en las horas más económicas para la aerolínea, que no son las más cómodas. Por esto, tendrás que disponer de mucho tiempo con antelación para poder llegar hasta tu avión, y probablemente acabes perdiendo tiempo muy preciado en tu lugar de destino.
  • Comidas: no es lo mismo viajar a Milán, a París, o a Londres, que a Reykjavik, Sofía, o Aberdeen. Si de verdad tienes un presupuesto muy escaso y te “toca” viajar hasta París, por ejemplo, te encontrarás de repente, sin previo aviso, con una serie de gastos con los que probablemente no habías contado. Todos los que ya conocen la capital francesa saben lo que cuesta desayunar, comer o cenar en ella, o simplemente un helado o una botella de agua. Si no eres dueño de tus propias decisiones, acabarás aterrizando en algún lugar que podrías haber evitado, o reservado para otra ocasión, y tendrás que asumir todos los extras que te caigan encima.
  • Alojamiento: Evidentemente, por los precios más económicos no te vas a quedar en los lugares más céntricos. Cuanto menos pagues, más alejado estarás de los sitios que realmente valen la pena conocer. Esto también significa tiempo y dinero. Tiempo para ir y venir, y dinero para poder asumir buses, metros, o taxis. Hoy en día, cualquier viajero con una mínima experiencia y una conexión a internet, es capaz de buscar un sitio donde quedarse que se adapte perfectamente a su presupuesto y necesidades.
  • Planificación: cualquier viajero tiene una idea aproximada de los sitios que le gustaría visitar, e incluso ya ha leído artículos sobre ellos y tiene información sobre los lugares de interés, actividades a realizar, etc. Si te enteras dos días antes de tu ciudad de destino, te tendrás que comer y digerir un montón de datos en el último momento, lo cual significa que te ahorras buscarte tú mismo tus vuelos y hoteles, pero luego te das el atracón para poder saber qué hacer una vez llegues a la ciudad en cuestión. No tiene demasiado sentido…

Con todo esto sólo queremos decir que como idea original, dentro de lo que de original es, nos parece muy bien fomentar que la gente haga turismo y se mueva, pero por otro lado nos parece una forma pésima de viajar. El viajero de verdad disfruta pensando en su viaje, lo planifica, lo vive, y luego lo cuenta, independientemente de lo que se gaste en el. Al turista vago le importa tan poco su dinero, o el concepto de viajar en si mismo, que le da lo mismo aparecer en un hostal de Hamburgo, que en una pensión de Gotemburgo.

Para aquellos nuevos emprendedores, siguiendo esta regla de tres, os vamos a dar una nueva idea para un negocio de comidas: los clientes se apuntan, y unas horas antes de comer, se les avisa del restaurante y el menú que les toca. ¿Os parece bien?, porque es exactamente lo mismo.

Al final hablamos de dos conceptos muy diferentes: viajar, que es lo mejor que puedes hacer con tu tiempo y tu dinero, o que te viajen, que no tiene absolutamente nada que ver.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Dejar un comentario