Ada, sinceramente, te has Colau

A día de hoy, y viendo cómo en el resto de Europa se siguen celebrando con total normalidad otro tipo de congresos y reuniones masivas de gente, sin ningún temor aparente a contagiarse del ya tristemente famoso Covid-19, es más que evidente que la causa final que llevó a la cancelación de la edición de este año del MWC en Barcelona, no tuvo mucho que ver con el virus.

Quizás, si Ada Colau no se hubiese levantado de la reunión que mantenía con John Hoffman, consejero delegado de GSMA, y el Presidente de la Fira de Barcelona, aludiendo a “otras muchas cosas que tenía que hacer”, se hubiese dado otra imagen bien distinta.

Quizás, si no se aprovechase la presencia de las firmas más importantes del sector tecnológico en nuestro país, para presentar la mal llamada “tasa Google”, también se habría creado un ambiente menos hostil hacia las empresas afectadas, muchas de ellas expositoras en el MWC.

Quizás, si el ayuntamiento de Barcelona no hubiese financiado con dinero público el “Congreso Anti Feria del Móvil”, al cual se le autorizó para coincidir exactamente en las mismas fechas que el MWC, y cuyo principal representante ha denunciado a varias de las firmas participantes, se habría mostrado un mayor apoyo al evento que deja cientos de millones en la Ciudad Condal, en apenas una semana.

Quizás, si hace menos de un mes el Consistorio Barcelonés no hubiese publicado en una web de su propiedad un artículo escrito por una activista anti 5G, en el que se vinculaba esta tecnología con enfermedades cancerígenas, sin ningún tipo de fundamente científico, se habría demostrado un mayor apoyo al sector que compone el MWC.

Quizás, si cuando Colau firmó la renovación del MWC en 2014, una buena parte de los miembros de su Consitorio no se hubiesen reunido en la puerta del mismo, en señal de protesta, se hubiese dejado más clara la posición oficial de la ciudad y sus responsables políticos, frente a la celebración del Congreso.

Quizás, si Colau no hubiese apoyado públicamente las protestas y paros de diversos sectores, producidas durante celebraciones anteriores del MWC, se hubiesen evitado las que ya estaban anunciadas para la edición presente.

Y la cuestión es que no hace muchas horas, importantes representantes de empresas del sector tecnológico, han solicitado la celebración de un congreso propio en los EEUU, que competiría frontalmente con el de Barcelona, al que ya no acudirían.

Sin la presencia de estas grandes multinacionales, la edición barcelonesa del MWC se quedaría completamente descafeinada, y tanto su poder de atracción, como su repercusión económica en la ciudad, mermarían más que notablemente.

Estar en contra de este evento, y demostrarlo de manera pública y activa, es perfectamente lícito, respetable y asumible, pero lo que no se puede hacer es jugar un partido en dos equipos distintos, al mismo tiempo, y en estadios diferentes. Si te pones la camiseta de uno, no puedes vestir también la del otro.

Ahora sí, que digan que la culpa fue del Coronavirus, o del Chá Chá Chá, porque eso ni importa, ni es ya relevante.

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