AIR FRANCE AL BORDE DE LA DESAPARICIÓN

Aunque ya llevamos bastante tiempo avisando desde Turama que este 2018 iba a resultar catastrófico para algunas compañías aéreas, el caso de Air France está superando con creces cualquier previsión negativa que se pudiese tener de antemano.

Hay dos hechos puntuales que han marcado específicamente la pésima situación que atraviesa la aerolínea bandera del país vecino. Por un lado, la dimisión de su máximo responsable, Jean-Marc Janaillac, que el pasado Viernes anunciaba su retirada después de que la plantilla de la empresa rechazase la propuesta de mejora salarial que este les había presentado.

Por otro lado, el anuncio realizado por el Ministro Francés de economía, Bruno Le Marie, confirmando que el gobierno de su país, que todavía es propietario de más del 14% de acciones de Air France, no rescataría a la aerolínea en caso de caída.

Las contundentes palabras de Le Marie, que saltaron rápidamente a los medios de comunicación, fueron: "Air France desaparecerá si no es capaz de hacer los esfuerzos necesarios para ser competitiva".

Después de más de 3.000 vuelos cancelados en el último mes y con unas pérdidas económicas que a día de hoy ya superan los 300 millones de euros, Air France ha acabado con la paciencia de los franceses, que ya la han dado por imposible al no poder resolver de una manera favorable los múltiples conflictos laborales que llevan lastrando a una de las aerolíneas con mayor historia y prestigio del viejo continente.

La historia no es suficiente

De hecho, no hace demasido tiempo, durante el año 2004, la compañía francesa se convertía en la aerolínea más grande e importante de Europa, manejando nada menos que el 25,5% de todo el mercado del sector.

Fundada en 1933, siempre conservará su lugar en la historia al haber contribuido, junto con British Airways, al desarrollo de los vuelos supersónicos con el mítico Concorde. A estas alturas, parece que nada de esto es ya suficiente para evitar el inminente desplome.

Actualmente, el grupo conformado por Air France y KLM, la aerolínea holandesa que se unía a la francesa en el año 2004, es el cuarto más importante de Europa por volumen de pasajeros, habiendo transportado durante el año pasado a 98,72 millones.

KLM sigue obteniendo buenos resultados y mantiene una marcha firme y estable, en un mercado totalmente convulso, por lo que de surgir el desastre se volvería a independizar de Air France, lo cual significaría que se quedaría sola en la jungla en la que se ha convertido el sector aéreo europeo.

La salida de la filial lowcost, Joon, tampoco ha servido para echar una mano a la empresa matriz. Igual que en el caso de Level, o incuso de Norwegian, a día de hoy siguen siendo más un lastre económico que una fuente de ingresos.

Si a esto le sumamos la subida de los precios del combustible, que se prevé alcance una cifra récord, y el coste social que conlleva el daño que se está haciendo a la marca, las previsiones para Air France no son nada buenas.

Este mismo Lunes, las acciones de Air France caían un 14,3%, la bajada más grande sufrida por el grupo desde el año 2002, lo cual deja a a aerolínea con la triste etiqueta de ser la protagonista del peor desempeño en el índice Bloomberg World Airlines, formado por 26 compañías.

Problemas con las compañías "bandera"

Pero Air France no es la única aerolínea bandera con problemas. Antes que la francesa ya había caído en el año 2001 Sabena, la compañía bandera de Bélgica, así como SwissAir, la suiza, justo un año después, a las que acompañaron Cyprus Airways (Chipre), Malev (Hungría), flyLAL (Lituania), Slovak Airlines (Eslovaquia) y muchas otras.

Ahora mismo, el mejor ejemplo está en Italia, donde Alitalia se mantiene en el sector como un boxeador noqueado tambaleándose en el ring, a la espera de ser comprada en los próximos meses.

Iberia, por su parte, tuvo la necesidad de integrarse en el grupo IAG para poder sobrevivir. Entre eso y los 3 ERE´s que ya lleva aprobados, se las ha ingeniado para reconvertirse en una lowcost más, revestida con los ropajes que todavía conserva de aerolínea bandera de España.

Un caso similar al de British Airways, que tuvo que aplicar la tijera para poder recortar gastos, llegando a generar tantas protestas de sus clientes que su nivel de popularidad en el Reino Unido está ahora mismo por los suelos.

Pero no todas las compañías bandera lo están pasando mal. Además de Lufthansa, que se ha convertido en la reina del sector aéreo europeo, el mejor camino a seguir es el que ha marcado Finnair, la aerolínea finlandesa, que con una modesta flota de 67 aviones ha sabido hacerse un hueco en el mercado, manteniendo unos precios y un nivel de calidad que atrae a cada vez más pasajeros.

Incluso países más modestos, como por ejemplo Portugal, siguen presentando batalla con sus aerolíneas bandera, caso de TAP. Podríamos también nombra a Icelandair (Islandia), Scandinavian Airlines (Suecia), o la propia KLM (Holanda).

Por lo que se puede comprobar, no es un sistema laboral el que falla, sino el conjunto de malas decisiones que se toman y la falta de responsabilidad de todos los actores implicados.

¿Futuro?

El futuro de Air France no es precisamente prometedor, aunque todos guardamos la esperanza de que el peso de su historia acabe marcando la diferencia en algún momento.

El propio Janaillac, poco antes de abandonar Air France, afirmaba que: "13 días de huelga y más de dos meses de conflicto han debilitado a la compañía, poniendo en peligro su operatividad y su futuro. Se trata de un grandísimo problema que sólo puede alegrar a nuestros competidores, debilitar nuestras alianzas y desorientar a nuestros equipos".

Todo parece apuntar a que, o se consigue la reducción de costes que necesita la compañía para poder se competitiva, lo cual significaría renunciar a muchos derechos adquiridos con anterioridad y probablemente a la pérdida de muchos empleos, o Air France pasará en breve a la historia igual que su famoso Concorde, que vivió rápido, murió joven y dejó un bonito cadáver.

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