Baleares y Canarias comparten el mismo modelo turístico de muchos países tercermundistas

Hace muy pocos días nos estaban contando los encantos de Cabo Verde, un país que se ha puesto de moda en los últimos dos años, y cómo está afectando de manera directa al turismo en las Islas Canarias, situadas a más de 1.000 km al norte.

Fue una conversación que nos recordó enormemente a otra mantenida antes de este mismo Verano, en la que también se nos explicaba cómo la isla de Cerdeña estaba compitiendo con las Baleares para captar el turismo de sol y playa del centro y norte de Europa, junto con Túnez, país mediterráneo que parece que comienza a estabilizarse políticamente después de varios atentados contra ciudadanos extranjeros.

En el caso de Baleares, además, se hizo asimismo mención a Egipto, que sigue trabajando para evitar que se produzcan ataques de grupos terroristas radicales, y está intentando reforzar su oferta de sol y playa en el área del Mar Rojo.

Después de asimilar toda la información facilitada, y darle muchas vueltas hasta el día de hoy, seguimos en estado de shock, negándonos a asumir que estos países sean realmente la competencia que está restando visitantes en nuestras islas, aunque efectivamente así sea.

En el caso de Cabo Verde, decidimos preguntar qué tipo de actividades paralelas se podían ofertar a los turistas, dado que los recursos a día de hoy son bastante limitados.

Al no haber una gran ciudad, una cultura histórica, artística o culinaria, ni siquiera folclórica, igual que pasa en otros destinos de características similares, en la mayor parte de los casos son los propios hoteles y resorts los que se encargan de organizar la animación y actividades en su zona de influencia.

Para ello, han decidido jugar y explotar la carta de Africa, vendiendo al visitante extranjero la idea de estar en el corazón del continente, aunque las islas cabo verdianas se encuentren a más de 600 km de la costa y no cuenten con las características propias y típicas que se podrían esperar, como es sobre todo la fauna que se asocia con el turismo de safari, entre otras.

Esto ha dado lugar a que se hayan tenido que inventar (literalmente) danzas y espectáculos de música y baile para entretener a los turistas después de la cena, las cuales varían enormemente dependiendo de la ubicación en la que te puedas encontrar, ya que no existe una tradición al respecto.

Actualmente, se están ofreciendo también excursiones de pesca y buceo, y transfers a las playas de otras islas cercanas, para completar el “menú” de entretenimiento.

Toca entonces preguntarse cómo es posible que Cabo Verde pueda venderse como una competencia a las Islas Canarias, que no tienen absolutamente nada que ver, se mire por donde se mire.

Canarias está a apenas 100 km de la costa de Africa, pero las islas cuentan con una identidad propia, particular, singular y única, que es imposible relacionar con la de la mayoría de países de ese continente.

La lista de ofertas turísticas, en todos los campos, conceptos y sentidos que uno pueda imaginarse, es tan sumamente amplia que necesitaríamos varios post para comentarla en profundidad.

Desde el turismo de deporte y aventura, con puntos reconocidos internacionalmente para la práctica del surf y windsurf, entre otros, pasando por varias de las mejores ubicaciones de buceo que se pueden encontrar en todo el mundo, una vasta oferta en turismo rural, ecológico, naturaleza, incluso gastronómico, cultural, artístico, histórico…¿en qué momento las Canarias pueden ser comparables con Cabo Verde?.

Y algo muy parecido podríamos comentar en lo que se refiere a Baleares. Podemos llegar a entender cierta similitud relativa y una proximidad geográfica con la isla de Cerdeña, pero igualmente hablamos de la noche y del día.

Ya no digamos si tenemos que poner en una balanza a Túnez, o a Egipto, con Baleares en su conjunto, o incluso isla por isla. ¿De verdad es necesario explicar las infinitas diferencias que existen entre ambas?.

Pero el problema es mucho más profundo que todo esto, y principalmente radica en que un ciudadano medio inglés, o alemán, cuando piensa en Canadá está pensando en sus parques naturales, o en ciudades tan espectaculares como Vancouver, o Toronto. Cuando piensa en Francia, piensa en París, y en todos los pequeños pueblos que se esconden por la Bretaña. Piensa en recorrer sus carreteras, y pararse a degustar un buen vino, o un buen queso (por decir algo…).

Esa misma persona, cuando piensa en Italia no sólo piensa en Roma, se acuerda de la costa amalfitana, de la Toscana, de los campos y bosques, del aceite de oliva y las aceitunas.

Pero cuando piensa en viajar a Baleares, o Canarias, no piensa en los campos de golf, ni en el gofio, o la sobrasada. No piensa en César Manrique, ni en Miquel Barceló. No tiene ni la más remota idea de lo que es el Drago Milenario, y muchísimo menos la cultura Talayótica.

Cuando se venden las Islas Baleares, o Canarias, se vende la diversión, la discoteca, la cerveza, y sobre todo y por encima de todo, el sol y la playa.

Básicamente, es como tener un Ferrari Testarossa y usarlo para arar el campo.

Llevamos muchas generaciones vendiendo lo mismo, y lo mismo se puede encontrar ya en otros muchos destinos, e incluso a mejores precios.

Si un país como Cabo Verde le hace la competencia a las Islas Canarias, o Túnez y Egipto a las Baleares, es que no hemos sabido diseñar un modelo turístico adecuado.

Es como si un Seat Panda (con todos los respetos), fuese una competencia para Ferrari. Sí, ambos tienen 4 ruedas y circulan por la carretera, pero además de eso, pocas similitudes más vas a poder encontrar.

Estamos utilizando el mismo modelo turístico de países muy poco desarrollados, que no tienen nada que ver con nosotros, y que precisamente por esa razón pueden bajar sus tarifas hasta límites que aquí serían impensables.

Y también por la misma razón, cada día necesitamos en nuestro país un sector turístico más precario y lowcost, para seguir luchando por competir en Tercera Regional con una plantilla de jugadores internacionales y varios balones de oro.

Cambiando y adaptando ad hoc una famosa frase de Mark Twain, podríamos decir que: “nunca te compares con quien objetivamente está por debajo de ti, te hará descender a su nivel, y ahí te vencerá por experiencia”.

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