EL INCREÍBLE CASO DE LOS ASIENTOS MENGUANTES

Todos aquellos que hayan hecho al menos una vez en su vida un vuelo intercontinental, o transoceánico, sabrán qué se siente al tener que pasar un buen número de horas sentado en un asiento de discutible comodidad.

Lo cierto es que no sólo se han ido estrechando los asientos a través de los años, sino que la distancia entre las filas dentro de la cabina también es cada vez más pequeña.

Hoy en día, los pasajeros que superen el 1,80 m de altura, lo cual es bastante normal, pueden encontrarse con muy serios problemas para acomodar sus piernas y rodillas al cada vez más estrecho espacio que separa su asiento con el de delante, convirtiendo a veces el vuelo en una auténtica tortura, con consecuencias graves para la salud.

Las aerolíneas siguen buscando la manera de transportar cada vez más pasajeros en sus aviones, intentando rentabilizar al máximo cada vuelo. Para ello, están apareciendo en el mercado los nuevos modelos de aeronaves, principalmente de las marcas Boeing y Airbus, que cuentan con muy pocas ventajas para sus usuarios, pero muchos beneficios para las compañías aéreas, sobre todo en términos de ahorro de combustible, autonomía y el tan preciado espacio.

Hay muchos factores que influyen a la hora de que un pasajero pueda estar lo más cómodo posible dentro de un avión, sobre todo en un vuelo largo. Vamos a echarle un vistazo a todos ellos teniendo en cuenta, de manera exclusiva, lo que corresponde a las tarifas de la clase turista, o Economy, que son las más vendidas por todos los operadores.

El Pitch

Hay una medida estándar a nivel internacional que se utiliza para informar sobre la distancia que existe entre dos filas de asientos dentro de la cabina de un avión. El nombre es Pitch.

Puedes encontrar mil y una definiciones aplicables a esta unidad de medida, pero para hacerlo lo más claro posible, entenderemos que se refiere a la distancia que existe entre un punto concreto y específico del asiento de un avión y exactamente el mismo punto en el asiento trasero a este.

Las medida utilizada es la pulgada, que equivale a 2,54 cm.

A día de hoy, no existe ninguna compañía aérea que se haya atrevido a ofertar una distancia entre filas inferior a las 28 pulgadas (71,12 cm), aunque debemos de decir que se rumorea que varias aerolíneas están estudiando la posibilidad de implementar cabinas en un futuro próximo con una distancia entre filas de 27 pulgadas (68,58 cm), lo cual podría equivaler a volar enlatado cual sardina.

También es cierto que otras compañías están reduciendo la anchura y el tamaño de sus asientos, haciéndolos mucho más finos, por lo que aún disponiendo de un pitch muy bajo, se podría disfrutar de mayor espacio para las piernas.

En todo caso, el “club de las 28 pulgadas” sigue formado por aquellas aerolíneas que ofertan una menor distancia entre filas, lo que por norma general se traduce en una sensación de encajonamiento que, en el caso de tratarse de vuelos de larga duración, puede llegar a provocar dolor al pasajero afectado en las extremidades inferiores y espalda.

Este espacio para nuestras piernas varía enormemente entre las distintas compañías aéreas, sean lowcost o no, y dentro de cada una depende del modelo de avión utilizado. Por norma general, los aparatos destinados a recorrer trayectos más largos suelen ofrecer un mayor espacio, pero en los vuelos de corto y medio recorrido esta distancia se reduce en ocasiones a la mínima expresión.

Lamentablemente, la que se supone compañía bandera de España, Iberia, está dentro del ingrato “club de las 28 pulgadas” en gran parte de sus aviones, tanto los que corresponden a la flota de la filial de bajo coste, Iberia Express, como a la propia matriz de Iberia.

En los vuelos de largo recorrido, se mantiene en una media de 31 pulgadas, algo por debajo de la mayor parte de la competencia con la que debería de ser comparada.

Vueling, a pesar de tratarse de una aerolínea de bajo coste, está operando una distancia entre filas de 29 pulgadas, lo que sigue siendo bastante escaso, pero al menos superior a las rácanas 28 pulgadas de Iberia.

Por contra, Air Europa se mueve en unas 30/31 pulgadas, lo que deja en evidencia a las dos anteriores.

La muy denostada Ryanair, por otro lado, ofrece un pitch de 30 pulgadas en gran parte de sus aviones, pero en algunos de ellos puede llegar incluso a las 34 pulgadas, una de las medidas más altas de entre todas las aerolíneas que no operan vuelos de larga distancia.

EasyJet, al igual que Vueling, se mueve en el rango de las 29 pulgadas, y la noruega Norwegian entre las 29 y 31 pulgadas.

En vuelos de largo recorrido, Norwegian se encuentra entre las 31 y 32 pulgadas.

A nivel internacional, en vuelos de corto recorrido, entre las más rácanas en cuanto a la distancia entre asientos, además de Iberia, se encuentran:

  • Thomas Cook (28/30 pulgadas)
  • Tui Airways (28/34 pulgadas)
  • TAP Portugal (28/30 pulgadas)

Por contra, entre las más generosas en este aspecto están:

  • KLM (30/33 pulgadas)
  • SAS (30/32 pulgadas)
  • Lufthansa (30/32 pulgadas)
  • FlyBe (30/31 pulgadas)

En cuanto a los vuelos de largo recorrido, entre las que ofrecen menor espacio entre asientos se sitúan:

  • Virgin (29/31 pulgadas)
  • British Airways (30/33 pulgadas)
  • Thomas Cook (29/31 pulgadas).

Entre las más generosas en larga distancia se encuentran:

  • Singapore Airlines (32/34 pulgadas)
  • Emirates (32/34 pulgadas)
  • Cathay Pacific (32 pulgadas)

Para reflejar lo que ha ocurrido en el sector en estos últimos 30 años, hay que indicar que se ha perdido una pulgada de separación entre filas de asientos cada 10 años. De esta manera, hace 3 décadas lo normal era encontrarse con un pitch de 35, o incluso 36 pulgadas, en aviones de United, SouthWest, o la propia British Airways.

Gracias a esto, la ocupación media ha aumentado notablemente, desde el 70% que había en el año 2000, pasando por el 75,1% en el 2005, hasta llegar al 81,4% en el 2017.

El Width

Esta medida no suele tenerse tanto en cuenta como el pitch, pero también es clave a la hora de garantizar un vuelo cómodo a cada pasajero.

Se trata de la medida correspondiente a la anchura de los asientos, lo cual en la actualidad se relaciona directamente con la disposición que presentan dentro de la cabina.

Con la llegada de los nuevos aparatos de un solo pasillo, que ya están opearando vuelos intercontinentales y transoceánicos, se va a llegar a perder en gran parte aquellas disposiciones que recordaban a la táctica de un equipo de fútbol: 3-4-3, 2-4-2, 2-3-2, etc.

Aunque hasta ahora la anchura no había sufrido demasiados cambios a lo largo de los años, manteniéndose en una media de 17 pulgadas (43,18 cm), en la actualidad esto ya está cambiando, dado que las configuraciones de 10 asientos por fila se van a hacer comunes en la mayoría de aerolíneas.

De hecho, AirFrance no tardará en implementar una configuración de 11 asientos por fila, en un 3-5-3, lo que reducirá enormemente el espacio entre pasajeros.

Hace tan solo un par de días se hacía viral un comunicado de la compañía Thai Airways, en el que se informaba que en la nueva clase business de sus Boeing 787 no iban a poder sentarse aquellos pasajeros cuya cintura superase los 142 centímetros.

Hasta ahora, igual que en los casos en los que se vuela con un niño sobre el regazo, se estaban proporcionando alargadores para el cinturón de seguridad, pero esta práctica va a ser abandonada en breve por la gran mayoría de compañías, por lo que aquellos usuarios que presenten algún problema de obesidad, tendrán que hacer uso de los asientos de clase turista.

Hace ya unos años que en muchas aerolíneas se impuso la norma de obligar a pagar dos asientos a aquellos pasajeros especialmente frondosos. Las quejas comenzaron en los EEUU, donde es frecuente ver un alto nivel de obesidad, y los pasajeros estaban ya cansados de tener que aguantar las carnes de otro compañero de asiento desparramándose sobre el suyo.

Por último, indicar que también de manera progresiva vamos a perder la capacidad de reclinar nuestros asientos.

Tanto las aerolíneas, como los tripulantes de cabina, se han cansado de las graves disputas que se producen a bordo de los aviones cuando el pasajero de delante reclina su asiento sobre el de detrás, principalmente en vuelos de largo recorrido y en las compañías que ofertan menor espacio entre filas.

Además de ser una fuente de problemas y discusiones, esto hará que se pueda seguir reduciendo el pitch entre filas, por lo que en breve todas las aerolíneas reducirán al mínimo el nivel de reclinación, hasta llegar a eliminarlo por completo.

La próxima semana veremos en Hamburgo las novedades en relación con los interiores de los aviones, en la exposición “Aircraft Interiors”, y comprobaremos qué es lo que nos vamos a encontrar en los próximos años y a qué distancia estamos de acabar volando de pie.

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