El truco de Ryanair que está haciendo furor

Si uno se para a pensar en la evolución de la aviación civil de los últimos 100 años, se dará cuenta de un detalle verdaderamente significativo.

En las décadas de los 30 y 40, todavía se volaba con aviones revestidos de cartón o madera, pero apenas 10 años después ya surcaban los cielos poderosos cazas militares y enormes aviones de pasajeros.

A finales de los 60 se alcanzaba la Luna, y a mediados de los 70 se podía volar entre Londres y Nueva York a velocidad supersónica.

Pero, ¿qué pasó desde entonces?. Es muy difícil explicar que con la aplicación de la más moderna tecnología aviónica, los nuevos modelos y los motores más eficientes, no sólo no se hayan podido mejorar los tiempos de vuelo, sino que estos son cada vez más abultados.

Pero es esto cierto, o quizás es que la cosa tiene truco…

Los más listos

Seguir las estadísticas de las operaciones de los aviones de Ryanair, es realmente complicado.

La lowcost irlandesa no suele compartir sus datos con las gestoras y consultoras más habituales del sector, y cuando lo hacen, estos vienen ya debidamente “cocinados”.

Curiosamente, Ryanair presume de ser la aerolínea más puntual de Europa, y raro es el vuelo en el que no hay que escuchar la fanfarria final de celebración al haber aterrizado, supuestamente, antes de lo previsto.

Según la información que Ryanair pasa a los medios, su OTP (On Time Perfomance), que es la medida porcentual de los vuelos que llegan a su hora prevista, o antes, fue de un 94% durante el pasado mes de Marzo.

Esto equivale a decir que el 94% de sus aviones cumplieron con los horarios que tienen establecidos.

Para hacernos una idea real de lo que significa esta afirmación de Ryanair, hay que estudiar los datos que mes a mes publican consultoras de gran prestigio dentro del sector aéreo, como la norteamericana OAG.

Según OAG, la compañía aérea más puntual del mundo durante el 2018 fue la panameña COPA Airlines, con un OTP final del 89.79%, es decir, sin haber podido llegar ni siquiera al 90%.

Le seguirían en el ranking Air Baltic (89.17%), Hong Kong Airlines (88.11%), Hawaiian Airlines (87.52%), etc.

Como vemos, en la mayor parte de los casos apenas hay diferencias de un punto, o incluso décimas, pero Ryanair le saca a COPA Airlines más de 4 puntos.

El asunto se torna ya bastante sospechoso cuando el mes pasado el aeropuerto londinense de Stansted era nombrado por la CAA (Civil Aviation Authority), como el que registra un mayor número de retrasos de todo el Reino Unido.

Es más, este dudoso honor que recaía sobre Standsted se adornaba indicando que sus datos de puntualidad eran “absolutamente inaceptables”.

Y no hace falta ser Sherlock Holmes para darse cuenta de cuál es la aerolínea que tiene el mayor número de operaciones en dicho aeropuerto; exactamente…Ryanair.

Entonces, al parecer, Ryanair que en muchas ocasiones maneja un volumen superior al 70% de todos los vuelos que parten desde Standsted, es la aerolínea más puntual de Europa (según ellos), pero el aeropuerto desde el que opera es el más impuntual del país.

Será que Ryanair es muy lista y el resto muy tontos, o será que quizás no se nos están contando las cosas tal y como son.

Tu puntualidad no es mi puntualidad

Para entender lo que está pasando, es necesario comentar antes que los aeropuertos y las aerolíneas no miden la puntualidad de la misma manera.

Los primeros elaboran sus estadísticas de puntualidad teniendo en cuenta la hora de salida prevista.

Normalmente, se otorga un margen de 15 minutos, transcurrido el cual ya se consideraría el vuelo como “retrasado”.

Las aerolíneas, por su parte, han intentado pervertir este sistema tomando como base de la medición no la hora del despegue, sino el momento en el que se cierra la puerta del avión, o incluso cuando se “descalza” el mismo, que es como se denomina a la acción de retirar los calzos que se ponen delante de los neumáticos para evitar que la aeronave se pueda mover.

De esta manera, considerarían puntual un vuelo en el que se ha cerrado la puerta a la hora prevista de salida, aunque luego ese mismo aparato permaneciese sobre la pista un buen número de horas.

Para evitar esta problemática, las propias estadísticas de las compañías aéreas toman como base la hora de llegada a destino, y este es el motivo por el cual se cumple aquel antiguo dicho que rezaba: “hecha la ley, hecha la trampa”.

Schedule Padding

Imagina que quedas con tu pareja para salir, y te avisa “amablemente” de que no se te ocurra llegar tarde.

A la pregunta de “¿a qué hora vas a llegar?”, podrías contestar que a las 18:00, porque sabes perfectamente que sales del trabajo a las 17:00 y no tardas una hora en llegar al punto de encuentro.

Sin embargo, ante el temor a meter la pata y entretenerte más de la cuenta, le acabas diciendo que a las 19:00, así te dejas un cómodo colchón de una hora para prever cualquier circunstancia que pudiese surgir.

Pues bien, a eso que acabas de hacer se le llama técnicamente Schedule Padding.

De esta manera, ha sido Ryanair una de las pioneras en el uso y abuso del Schedule Padding, por mucho que lo nieguen tanto ella, como el resto de aerolíneas que hacen exactamente lo mismo.

Añadiendo esos cómodos “colchones horarios”, consigue casi siempre llegar a la hora, aún cuando surgen distintas incidencias que están provocando el retraso en el despegue.

Los números no engañan

La razón por la cual podemos afirmar que las compañías aéreas mienten cuando dicen que no están utilizando el Schedule Padding, se pueden encontrar muy fácilmente si miramos las estadísticas de los tiempos programados para cada ruta aérea, a lo largo de los últimos años.

Tal y como decíamos al principio del post, parece increíble el pensar que con la cantidad de adelantos que ha habido en el sector aeronáutico en las últimas décadas, hoy en día se esté tardando lo mismo, o mucho más tiempo, en volar entre dos ciudades que hace 30 ó 40 años.

Por ejemplo, entre los años 1996 y 2000, la inmensa mayoría de compañías aéreas otorgaban entre cincuenta minutos y una hora, a volar la ruta entre Madrid y Barcelona.

Entre los años 2001 y 2010, esa misma ruta pasó a durar entre una hora, y una hora diez minutos.

Entre los años 2011 al 2015, la ruta Madrid Barcelona tenía una duración estimada de una hora veinte minutos.

¿Y cuánto se tarda actualmente?

Iberia tarda una hora y veinte minutos, esto es, 30 minutos más que en el año 1996.

Vueling tarda también una hora y veinte minutos.

Sin embargo, Air Europa no va por la autopista y tarda todavía 5 minutos más, esto es, una hora y veinticinco minutos. 35 minutos más que en el año 1996.

Hay que tener en cuenta que estamos hablando de trayectos cortos, porque si tomamos otras referencias, como por ejemplo la ruta internacional de mayor ocupación, entre London Heathrow y el aeropuerto neoyorquino JFK, veremos que en el año 1996 la práctica totalidad de aerolíneas marcaban 7 horas y 30 minutos de tiempo estimado de vuelo, cuando hoy en día hay muy pocas que publiquen tiempos por debajo de las 8 horas y 30 minutos.

Es decir, en 23 años hemos “conseguido” tardar una hora más en cruzar el charco.

Este tipo de aberraciones acaban dando lugar a titulares tan llamativos como el que realizó Vueling, que el año pasado y después de liarla parda durante todo el Verano, se proclamaba la compañía de bajo coste más puntual del mundo.

O el mismo que da lugar a este post, que afirma que Ryanair es la aerolínea más puntual de Europa.

Al final, lo que habría que plantear es hasta qué punto son legales este tipo de prácticas, que curiosamente se generalizaron en todo el sector aéreo desde el año 2005, en el que se aprobaba la Directiva 261/2004 de la UE, por la que se obliga a las compañías aéreas a indemnizar a sus pasajeros en el caso de que estos lleguen a su destino con un retraso superior a las 3 horas.

Si a un vuelo que se puede operar perfectamente en 50 minutos (o menos), se le programan 1 hora y 35 minutos, le estamos añadiendo de manera irregular 45 minutos de más, lo que significaría que la aerolínea en cuestión tendría un margen de 3 horas y 45 minutos antes de verse obligada a indemnizar a sus pasajeros por un retraso.

¿Y qué medidas se están tomando por parte de las autoridades para evitar estos comportamientos?, pues a día de hoy, ninguna.

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