¿Es este el avión más feo de la historia?

El ATL-98 Carvair comenzó a operar en 1962.

Se trataba de una remodelación del Douglas DC-4, destinado al transporte conjunto de coches y pasajeros.

Hay un viejo refrán que afirma que para gustos hay colores, y seguro que muchos lectores serán capaces de discernir cierta belleza en las líneas de esta aeronave.

Sin embargo, arrastra el marchamo del “avión más feo de la historia” desde hace mucho tiempo, esencialmente debido a la transformación realizada en su morro para permitir la entrada de vehículos.

El ATL-98 está basado en un proyecto de Freddie Laker, empresario británico que más tarde inventaría el concepto de las aerolíneas lowcost, y del que ya te hablamos en otros artículos.

Su idea partió de la necesidad de sustituir los obsoletos Bristol 170F, que operaban los vuelos ferry para cruzar el Canal de La Mancha desde el Reino Unido hacia Francia.

El Bristol sólo podía transportar a 3 vehículos y un máximo de 20 pasajeros, lo que resultaba en un margen de beneficios realmente exiguo para las compañías que lo volaban.

Además, durante los meses de Verano acumulaban un número muy importante de horas de vuelo, con continuos aterrizajes y despegues desde el amanecer hasta el anochecer, lo que requería de costosos trabajos de mantenimiento que ponían contra las cuerdas la economía de las aerolíneas.

Los pasajeros querían viajar con sus vehículos privados, y la única alternativa que existía al Bristol era meterlos en los barcos que hacían la misma ruta hacia Francia.

Los coches eran levantados por grúas desde el muelle de embarque y depositados en la bodega del navío, en la cual permanecerían durante todo el trayecto hasta su llegada a tierra, donde era necesario repetir la misma operación a la inversa.

Freddie Laker supo ver el negocio que existía en un segmento tan específico de la aviación comercial, y después de valorar otras opciones decidió lanzarse a la compra de antiguos DC-4 y su versión militar, el C-54 Skymaster, los cuales estaban siendo retirados de servicio tras la irrupción en el sector de la era jet.

Las compañías aéreas habían puesto sus ojos en los novísimos Boeing 707 y Douglas DC-8, vendiendo todos sus DC-4 de segunda mano a un precio de 50.000 libras.

Posteriormente, Laker los llevaba hasta su fábrica y allí se procedía a la sustitución del morro de la aeronave, añadiendo una puerta de entrada para facilitar el acceso de los vehículos y por encima de esta y en una especie de joroba (que recuerda enormemente a la del posterior Boeing 747), la cabina de los pilotos.

Debido a estas modificaciones en la estructura del aparato, se hacía necesario cambiar también el timón de cola por otro de mayores dimensiones, así como implementar un conjunto de frenos que aportasen más potencia para poder detener el avión cuando este tocaba tierra.

Los motores del ATL-98 seguían siendo los mismos Pratt&Whitney R-2000.

La empresa fundada por Freddie Laker para hacer estos trabajos, Aviation Trade Limited (ATL), gastaba otras 80.000 libras en las remodelaciones, pero con un precio de venta por cada ATL-98 de 150.000 libras, conseguía un beneficio neto de 20.000 libras por unidad.

El nuevo ATL-98 fue apodado con el sobrenombre de “Carvair”, que derivaba de “Car via Air” (Coche por el aire), y presentaba enormes ventajas en comparación con el Bristol 170F.

Para empezar, podía transportar un total de 5 vehículos ubicados en la parte delantera y 22 pasajeros sentados en la parte trasera de la cabina.

Pero lo mejor de todo es que esta configuración era flexible, y si en alguna de las rutas no había suficientes coches, en tan solo 40 minutos la tripulación podía adaptar el interior de la cabina de tal manera que se hacía espacio suficiente para 3 vehículos y hasta 55 pasajeros.

El ATL-98 no estaba presurizado, y aún realizando un número muy importante de operaciones durante la temporada estival, al volar a baja altura sus materiales apenas acusaban la fatiga derivada de un buen número de despegues y aterrizajes diarios.

El primer prototipo hizo su vuelo inaugural el día 21 de Junio de 1961, y en menos de un año ya estaba comercializado entre las aerolíneas que se encargaban de operar los vuelos ferry desde el Reino Unido, como British United Air Ferries (BUAF), British Air Ferries (BAF), y también la irlandesa Aer Lingus.

En total se remodelaron 21 aviones, llegando uno de ellos hasta la aerolínea española Aviaco, en la que fue apodado como “el armario”, por razones que saltan a la vista…

Lamentablemente, de las 21 aeronaves vendidas 8 de ellas se perdieron en graves accidentes, que además costaron la vida a 24 tripulantes y pasajeros.

En la actualidad, sólo hay un Carvair que mantiene en vigor su licencia para volar, aunque permanece en tierra desde hace tiempo.

Se trata del noveno ATL-98 salido de fábrica, de nombre “Miss 1944” y matrícula N-89FA.

Su certificado de aeronavegabilidad vence el próximo mes de Marzo y no se espera que sea renovado, por lo que lo más probable es que con el finalice de manera definitiva la historia del modelo ATL-98, un aparato que para muchos es el avión más feo de la historia.

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