Iberia: el veto al turismo de Brasil perjudica los intereses de la aerolínea

De todas las rutas que opera Iberia a nivel mundial hay una que destaca especialmente sobre el resto, al tratarse de la más beneficiosa en términos de rentabilidad por asiento ofertado.

Se trata del vuelo que une las ciudades de Madrid y de Sao Paulo, en Brasil, el cual corre peligro de desaparecer durante este Verano a consecuencia del veto propuesto por los mandatarios de la UE al turismo proveniente del país sudamericano.

Antes del estallido de la pandemia, Iberia cubría de manera diaria los 8.378 km que separan los aeropuertos de Barajas y de Guarulhos, utilizando para ello los Airbus A340-600 que serán retirados de su flota próximamente.

La compañía aérea española estaba ofertando más de 5.000 asientos semanales en sus vuelos de ida y vuelta a Sao Paulo.

La principal competencia hasta ahora la encontraba por parte de LATAM, que también comercializaba su servicio directo diario entre las dos ciudades operado por un Airbus A350-900, y de Air Europa, que hacía lo propio con un Boeing 787-9s.

Durante el año 2019, un total de 720.000 pasajeros hicieron uso de esta ruta, lo que supuso un incremento del 7.3% con respecto a las cifras registradas en 2018.

Iberia fue la encargada de transportar a más de 230.000 de este total de pasajeros, un 22.1% más que en 2018, con un factor de ocupación medio en sus aviones del 93.5%.

La Unión Europea es el segundo socio comercial más importante de Brasil y representa el 18.3% de todas las operaciones internacionales que realiza anualmente el país sudamericano.

En lo que se refiere específicamente a España, la relación comercial con Brasil supone más de 5.000 millones de dólares cada año.

Después del parón obligado por la cuarentena, se esperaba que la apertura de fronteras reactivase de manera muy significativa los vuelos entre España y Brasil, tanto en lo que se refiere estrictamente a turistas, como también a cientos de miles de viajeros deseosos de volver a reencontrarse con sus familias y amigos al otro lado del charco.

La situación económica de LATAM, y la operación de compra de Air Europa (que actualmente se tambalea), parecían despejar el terreno para que Iberia reforzase notablemente su cuota de mercado con el continente americano, y muy especialmente con Brasil.

Sin embargo, la UE parece dispuesta a vetar a los pasajeros que pretendan cruzar sus fronteras desde países como Brasil, los EEUU, o Rusia, entre otros, mientras se desconoce si finalmente los turistas que viajen desde China podrán hacerlo, o no.

En plena crisis acuciante del sector aéreo, esta noticia puede ser especialmente perjudicial para Iberia, que depende en mayor medida que cualquier otra aerolínea de la Unión Europea de todo el volumen de negocio que se genera con Latinoamérica.

En realidad, a España no sólo le afecta el veto impuesto a los ciudadanos brasileños, sino también a los estadounidenses, ya que son precisamente los turistas de esta nacionalidad los que generan más beneficios durante su estancia en nuestro país.

Habría que preguntase entonces si realmente la decisión de la Unión Europea está basada en términos sanitarios, u obedece más bien a intereses políticos.

De hecho, todos los mandatarios de la Unión mostraron su más profundo rechazo a la decisión tomada por el Presidente Donald Trump en el mes de Marzo, prohibiendo los vuelos entre Europa y los EEUU.

Trump había anunciado esta noticia sin hablar previamente con ningún representante europeo, de la noche a la mañana, lo que supuso un golpe especialmente duro en la línea de flotación del sector aéreo del viejo continente.

Todo apunta a una más que probable intención de revancha por parte de la UE, justo en el momento en el que el Coronavirus campa a sus anchas por los EEUU.

Sin embargo, la táctica utilizada desde Bruselas parece no sólo hacer aguas, sino que también demuestra una importante incongruencia, ya que permite el libre movimiento de ciudadanos de la Unión sin implementar los medios diagnósticos oportunos dentro de los aeropuertos, a pesar de los numerosos casos de rebrotes que están surgiendo en muchos países europeos.

Al final, los vetos son un arma de doble filo que pueden ser utilizados en el futuro como un boomerang de ida y vuelta.

Nos preguntamos si no hubiese sido bastante más inteligente obligar a los pasajeros de determinados países a someterse a tests para la detección de la Covid19, antes de embarcarse hacia algún destino de la Unión Europea.

En último caso y ante la disyuntiva de tener que elegir entre determinados turistas dependiendo de su país de origen, también está la opción de renunciar a la entrada de todos los ciudadanos extranjeros, tal y como ha hecho Australia para lo que queda de 2020.

Francia y España, en su calidad de primer y segundo país receptores de turistas a nivel mundial, van a ser los más perjudicados por toda esta serie de retahílas sin sentido que llegan desde Bruselas, y cuyos resultados finales comprobaremos durante los próximos meses.

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