La era del viajero youtubensis

La nueva generación de turistas youtubensis deriva de una evolución natural del Homo Googlelensis. Con la llegada del internet 1.0 y del 2.0, esta curiosa especie humana se acostumbró de tal manera a saciar cualquier duda a través de la red, que acabó hasta autodiagnosticándose enfermedades según la información que podía obtener online, y lo peor de todo, discutiendo con su propio médico sobre ello.

Pero los años han pasado y, efectivamente, también han surgido importantes novedades tecnológicas que han cuajado entre la población, que ahora prefiere la comodidad de visualizar los millones de vídeos que se suben a diversas plataformas todos los días, y hacer de ellos su santo, seña y referencia.

Así como hasta hace muy poco, era rara aquella persona que no tenía un blog sobre alguna materia, hoy en día pasa lo mismo con aquellos que no disponen de un canal propio de vídeos.

Por supuesto, entre los más populares se encuentran los que supuestamente “entienden de viajes”, que deben de estar emparentados con aquel famoso personaje sobre el cual ya hablamos en numerosas ocasiones en Turama: el vecino que “entendía de aviones”.

Pero esto no es más que la punta del iceberg, porque actualmente lo que está realmente de moda es subir grabaciones “reaccionando” a algo. Lo más cool, lo más in, lo que lo peta hoy en día, es grabar un vídeo mientras reaccionas a otro, haciendo la mayor parte de las veces comentarios que ni vienen al caso.

No nos queremos olvidar de los vídeos de ASMR, en los que se susurran palabras a los espectadores con un supuesto fin de relajación, los Haul, en los que se enseñan las últimas compras que se han hecho, aunque se trate de una caja de barritas de pescado congelado, o los Try-on, en los que el protagonista se prueba ropa o accesorios delante de la cámara.

Todos estos también han sido otra evolución natural de los Unbox, en los que la gracia radicaba en abrir una caja de cualquier objeto delante de la cámara.

Por necesidades laborales, en muchas ocasiones nos vemos obligados a seguir a algunos de estos autodenominados “creadores”, que lanzan recomendaciones sobre viajes a diestro y siniestro, sin saber realmente de lo que están hablando.

Es cierto que en este mundillo también hay gente honesta, y afortunadamente en Turama tenemos una buena relación con muchos de ellos, pero hoy os queremos hablar de los que están haciendo daño de verdad a muchos futuros viajeros.

¿Influencia…negativa?

El problema básico, real y más preocupante, es el poder confirmar la enorme capacidad de influencia que pueden tener algunos de estos personajes, de ahí que hoy en día una de las máximas aspiraciones de las nuevas generaciones sea convertirse en un “influencer”.

La realidad es la que tenemos que ver nosotros todos los días, cuando varios jóvenes nos piden un Fly&Drive en Irán, porque se lo han visto hacer a uno de estos viajeros de redes sociales, y han decidido que parece divertido.

Nos alarma, nos asusta y nos preocupa muchísimo la nula percepción de peligro que algunos tienen actualmente a la hora de viajar. Es como si todo se tratase de un juego, en el que por mucho que lo intentes nunca te va a pasar nada.

Frases como “quiero subir al campamento base del Everest”, “me gustaría visitar Chernobyl”, “voy a hacer toda Centroamérica por libre”, etc, las estamos escuchando prácticamente todos los días de personas con una mínima experiencia a la hora de viajar, pero con una enorme motivación que resulta del visionado de numerosos vídeos subidos a las redes.

Por mucho que les explicamos la gran cantidad de riesgos que podrían correr, ni nuestra palabra, experiencia y conocimientos del sector, consiguen disuadirlos de sus pretensiones.

Por descontado, la opinión del youtuber o influencer en cuestión, está muy por encima de la de cualquier profesional del sector.

Y lo peor todavía puede venir si intentas explicarles cómo se realizan muchos de estos vídeos, en los que en muy raras ocasiones se cuenta la verdad. La gran mayoría disponen de patrocinadores, con los que tienen que cumplir por condiciones del contrato, y otros simplemente falsifican la información a su gusto, según lo que pueda vender más o menos.

De hecho, no hace demasiados días nos echamos las manos a la cabeza cuando vimos a uno de estos “influencers” recomendando un truco para falsificar un carnet con el que se podría obtener la entrada gratis a diversos museos. La enorme respuesta que obtuvo de sus seguidores solicitándole que les pasase la información por mensaje privado, nos dejó con la boca abierta.

Es decir, si existe la posibilidad de ahorrarme unos euros, qué importa si me pillan en el extranjero con un documento falsificado, que acarrearía mi detención y muy probablemente importantes problemas legales, además de la consabida multa.

También llevamos hablando desde hace algún tiempo de los supuestos gurús de la aviación comercial, que conocen todos los trucos para volar más barato que nadie.

No importa si recomiendan a sus seguidores el realizar prácticas prohibidas por las aerolíneas, que acaban normalmente es una muy importante sanción económica, o si derivan a los mismos hacia compañías aéreas problemáticas, sobre todo en determinados países asiáticos.

El viajero youtubensis no piensa que está volando con un billete con el que puede tener problemas, o en una aerolínea de dudosa fiabilidad, lo importante es que supuestamente se ha ahorrado un dinero gracias a su ídolo mediático.

Es como si la percepción de la realidad se hubiese esfumado de un plumazo.

Más de una hora estuvimos hablando con otro joven cuya intención era el alquilar un vehículo en Alaska para recorrer todo el país, porque lo había visto en un programa de televisión y le había parecido una pasada.

Ni nosotros, ni nadie que sea medianamente decente en este sector, le va a organizar ese viaje, porque no lo hacen ni siquiera la gente que vive allí, ya que entraña un sinfín de riesgos y situaciones poco deseables, en una zona del planeta donde se registra uno de los porcentajes más altos de desapariciones de personas.

Sin embargo, al mismo tiempo son viajeros que evitan ir a países como Egipto “porque tiene muchos problemas de terrorismo”, pero al mismo tiempo quieren alquilar un coche para recorrer Túnez, un país con una enorme y disparatada cifra de accidentes mortales en carretera.

No se plantean viajar a destinos en Africa del Sur “porque hay ébola”, cuando lo cierto es que estos lugares se encuentran a muchos miles de kilómetros de los países que sufren esta enfermedad, pero luego te piden que les busques excursiones por Chernobyl, porque está de moda, sale en youtube, “y no hay ningún peligro”.

Las estadísticas están ahí y no engañan a nadie. Cada día hay un mayor número de viajeros que se encuentran con problemas muy graves durante sus vacaciones, y una gran parte de estos vienen derivados de haber tomado por buena información que se pasa a las redes a través de determinados influencers.

No sólo hablamos de incidencias con determinadas aerolíneas u hoteles, que eso está desgraciadamente a la orden del día, nos referimos a situaciones legales muy complicadas.

Yo vi que no se necesitaba visado para viajar a ese país, me dijeron que podía volar sólo con un billete de ida, escuché que se podía mentir en la declaración de inmigración, me contaron que era ridículo hacerse un seguro de accidentes. Todas estas frases son el resultado y resumen final de algunos de estos viajeros youtubensis damnificados, con los que hablamos muy a menudo.

A día de hoy, tememos a la nueva metamorfosis de esta especie, que sólo puede acabar o en un Homus Stupidus, o en un Homus Extintus.

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