¿MIENTE RUSIA EN EL ACCIDENTE DE MOSCÚ?

Hace tan solo unas horas, el vuelo 6W703 que operaba la ruta entre el aeropuerto moscovita de Domodedovo y la localidad de Orsk, se estrellaba apenas 5 minutos después de despegar de la pista 14R. Según la información facilitada por las autoridades rusas, todos los ocupantes, entre los que se encontraban 3 niños, han perecido en el siniestro.

En total hay 71 víctimas, de las que 65 son pasajeros y 6 miembros de la tripulación. Al parecer, la mayoría de los cuerpos ya han sido recuperados.

Con esta tragedia se rompe la impecable racha de ausencia de accidentes con víctimas mortales en la aviación comercial, que el año pasado no registró ni una sola pérdida de vidas en vuelos operados por aviones tipo “jet”.

Una vez más, se pone en evidencia la seguridad del transporte aéreo en Rusia, que sigue llevando el falso estigma de operar con aviones que no cumplen con los mantenimientos oficiales exigidos.

Sin embargo, en esta ocasión y cuando todavía no está claro qué es lo que ha ocurrido, agencias de noticias rusas, norteamericanas y europeas han comenzado a publicar informaciones contradictorias que están despertando grandes recelos y una enorme revolución en los medios escritos.

La versión “oficial”

Según han publicado los medios soviéticos, el avión de la compañía Saratov Airlines, una pequeña aerolínea que sólo cuenta con 7 aviones, de los cuales 5 corresponden al modelo siniestrado (Antonov An-148-100), despegaba a las 14:21 horas del aeropuerto de Domodedovo, uno de los más grandes del mundo, situado a unos 25 km de Moscú.

La aeronave ascendió con normalidad hasta los 6.400 pies, cayendo rápidamente hasta los 5.800 pies tan solo un par de minutos después del despegue. Tras un pequeño intento de recuperación en el que parecía que volvía a tomar altura, acabó por desplomarse a una velocidad de 3.000 pies por minuto, estrellándose en un paraje cercano a la localidad de Stepanovskoe.

Según la versión “oficial” facilitada por el organismo competente ruso, el piloto declaró un fallo técnico y comunicó su intención de hacer un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Zhukosvsky, perdiéndose posteriormente el contacto radar a las 14:28.

Esta versión confirma la presencia de varios testigos que habrían declarado ver la caída del aparato en llamas.

A pesar de que Saratov Airlines ha comunicado que su avión no sufría ningún tipo de deficiencia técnica, lo cierto es que ha transcendido que entre los años 2015 y 2017 permaneció no operativo por una falta de piezas de repuesto.

Las agencias rusas

Tanto Lenta como Interfax, dos agencias de noticias rusas, han comunicado que el accidente se habría producido cuando el avión de Saratov Airlines colisionaba en el aire contra un helicóptero.

Según ambas agencias, el helicóptero trabajaba para el servicio de correos ruso, y sus restos fueron localizados también relativamente cerca del punto donde se estrelló el avión. De hecho, se han encontrado miles de cartas repartidas en un radio de unos 1.000 metros.

Las autoridades soviéticas se han apresurado a desmentir esta información, confirmando que dentro del área de Moscú no se utilizan helicópteros para el reparto de correo y que las cartas localizadas eran transportadas por el propio avión siniestrado.

De momento, no ha transcendido ninguna comunicación oficial confirmando la caída de algún helicóptero cerca de Stepanovskoe.

Las contradicciones

Además de esta información facilitada por dos agencias rusas que no guardan relación entre ellas, ha llamado mucho la atención la rápida aportación de testigos indicando que presenciaron la caída del avión en llamas.

La razón principal de las reticencias deriva de las condiciones meteorológicas reinantes en ese momento en la zona, en las que una gruesa capa de nubes a 1.700 pies ocupaba totalmente el cielo. Además, la nieve caía con mucha fuerza, por lo que resulta bastante sospechoso que en una zona de difícil acceso y con apenas población, el pueblo de Argunovo, existan numerosos testigos que hayan visto con tanta claridad lo ocurrido.

Además, de acuerdo con las numerosas fotografías de los restos del avión, apenas es posible ver indicios de daños por la acción del fuego.

Por otro lado, también llama la atención la duda sembrada por las autoridades rusas en cuenta a un posible fallo de la tripulación al no haber procedido a descongelar (de-icing) el avión adecuadamente antes del despegue, lo cual nos recuerda mucho al siniestro sufrido por el avión que transportaba a los jugadores del Manchester United, en el año 1958, en el que se despachó rápidamente la responsabilidad de lo ocurrido apuntando a la misma causa.

Con el transcurrir de los años, se pudo confirmar que fue el pésimo estado de la pista lo que había causado el accidente. Puedes leer el artículo haciendo click en este enlace: La tragedia del Manchester United.

La cadena de televisión REN TV ha confirmado la información facilitada por el aeropuerto, según la cual los pilotos habrían rehusado los servicios de los operarios para tratar el avión con los líquidos que eliminan la nieve y el hielo acumulados sobre el mismo.

Quizás es demasiado pronto, y el tradicional oscurantismo ruso le esté jugando malas pasadas. Quizás las agencias de noticias más contrarias a Putin estén dándole una prueba de su propia medicina: la desinformación.

Por otro lado, después de los hechos ocurridos este mismo fin de semana, en los que Siria derribaba un avión militar israelí, puede que haya cierto interés en despertar las teorías de la conspiración terrorista en territorio ruso.

Lo que es claro es que la combinación de hielo y nieve resulta letal en un avión, por lo que si se confirma la negativa de los pilotos a seguir el procedimiento correspondiente para deshacerse de ambos elementos, y tampoco es posible confirmar la caída de algún helicóptero en las inmediaciones del lugar del siniestro, todo parecería apuntar a esta causa como la principal que ha costado la vida a 71 personas.

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