NORWEGIAN: ¿LLEGA EL PRINCIPIO DEL FIN?

La noticia ha explotado en todos los medios de comunicación, nacionales e internacionales: IAG, el padre y madre empresarial de Iberia, British Airways, Vueling y Aer Lingus, acaba de comprar acciones de la aerolínea noruega de bajo coste Norwegian, por un total equivalente al 4,61% del capital de la compañía, lo cual no le da derecho a mantener un representante en el Consejo de Administración.

Sin embargo, Willie Walsh, el máximo responsable de IAG, ha manifestado que con esta adquisición se consigue un puesto de preferencia para estudiar la posibilidad de presentar una OPA contra Norwegian, que eventualmente significaría tomar el control total de la aerolínea de manera definitiva.

Por nuestra parte, este tipo de comunicaciones que vienen desde IAG solemos tomarlas con pinzas, a la vista de lo ya ocurrido en su día con la tan anunciada compra de Niki, la cual se dió por hecha casi de manera oficial, cuando en Turama ya avisábamos que se estaba vendiendo la piel del oso antes de cazarlo.

En esta ocasión, la noticia es un reflejo muy significativo de los dos factores que llevamos comentando desde hace mucho tiempo: el sistema y filosofía de trabajo de Norwegian es insostenible en el tiempo, y la aerolínea noruega está haciendo muchísimo daño a IAG, principalmente a Iberia, Vueling y a British Airways.

El lowcost en vuelos de largo alcance no funciona

Hay un sabio refrán que dice que “aquel que no conoce su pasado, está obligado a repetirlo”, y esto es lo que está ocurriendo con las nuevas compañías de bajo coste que pretenden implementar vuelos de largo alcance.

Quien se haya preocupado alguna vez por estudiar la historia empresarial de la aviación civil moderna, se acordará del caso de Freddie Laker, propietario y fundador de Laker Airways, allá por el año 1966.

Laker está considerado como el padre de la idea del bajo coste, y su aerolínea, que era también su tercer proyecto empresarial en el sector aéreo, fue la primera que adoptó la filosofía del lowcost y los vuelos chárter.

Laker puso en una posición muy complicada a varias compañías aéreas de la época, bajando sus tarifas hasta importes que estas no podían igualar. Durante años disfrutó de un éxito y reconocimiento sin parangón, hasta que se empeñó en operar vuelos de larga distancia bajo el mismo sistema y parámetros.

En el año 1982 reconocía su gran error y se declaraba en bancarrota.

Hoy en día prácticamente nadie se acuerda tampoco de British Caledonian, la que fue primera compañía aérea del Reino Unido durante muchos años, muy por delante de British Airways.

La aerolínea inglesa estaba a años luz del resto, operaba vuelos nacionales e internacionales, aplicando tarifas que atraían a un numerosísimo público. Todo parecía que iba bien, hasta que empezaron a llegar los números rojos y finalmente, en el año 1987, British Airways se hacía con ella y British Caledonian pasaba a la historia.

Si bien es cierto que la filosofía lowcost en el corto y medio radio es un negocio de futuro, que se ha demostrado sostenible y generador de grandes beneficios, como es el caso de la compañía aérea norteamericana SouthWest, la cuarta más importante del mundo y una de las mejor valoradas por sus propios empleados, otra cosa bien distinta es aplicar la misma filosofía en los vuelos de largo recorrido.

Pérdidas, pérdidas y más pérdidas

Norwegian lleva una mala racha económica desde hace tiempo, y sus accionistas le han dado la espalda en varias ocasiones, bajando el valor de sus acciones a límites históricos.

El plan de crecimiento de la noruega es el más grande que se ha conocido en el viejo continente, con un pedido en firme de 225 aviones, a sumar a la flota actual de 151, de los cuales 33 tienen su base en España.

En el año 2012 transportaba a 25 millones de pasajeros, nada en comparación con los casi 34 millones del año 2017. El crecimiento del 13% experimentado en el último ejercicio tampoco le ha valido para salir de los números rojos, finalizando el mismo con pérdidas superiores a los 30 millones de euros.

En el 2017, la húngara WizzAir crecía un espectacular 24,1%, y la alemana EuroWings llegaba al 29%, ambas compañías forman parte de la competencia directa de Norwegian.

El engendro que se sacó de la manga IAG para mantener el pulso a Norwegian, la marca Level, también ha generado pérdidas en su primer año de operaciones, lastrando el resultado final de Iberia. El CEO de IAG, Willie Walsh, ha comentado que necesitará, como mínimo, dos años para intentar revertir la situación.

Por su parte, Norwegian también anuncia pérdidas en el primer trimestre del 2018, que podrían prolongarse durante todo el año, sobre todo teniendo en cuenta los problemas ajenos a su voluntad que han surgido en los motores del modelo TRENT1000 que llevan muchos de sus nuevos Boeing 787 “Dreamliner”, lo que los obliga a permanecer en tierra hasta que se resuelva la incidencia.

Boeing ha anunciado hoy mismo que va a tardar mucho más tiempo del que había previsto en un principio para poder revisar y arreglar estos motores, lo que significa que muchas aerolíneas van a tener que echar mano de otros aviones para cubrir sus rutas, algo que Norwegian lleva ya haciendo desde hace dos años, con el disgusto correspondiente de sus pasajeros que pasan de volar en un nuevo Boeing 787, a hacerlo en otros modelos bastante más antiguos de aerolíneas chárter.

Las cosas tampoco van demasiado bien para el otro engendro francés propiedad de AirFrance/KLM, la aerolínea de bajo coste Joon, que nació como la compañía aérea para los hipster progres y ha tenido que ser modificada para atraer a todo tipo de pasajeros, en vista a los malos resutados obtenidos.

Movimiento estratégico

Si finalmente se materializase la compra de Norwegian por parte de IAG, se resolvería uno de los mayores problemas que tiene en la actualidad el grupo.

El año pasado se conseguía arrinconar a AirEuropa, dejándola al borde del precipicio, pero Norwegian ha hecho mucho daño al corto y medio radio de Vueling y amenaza este mismo Verano con atacar a Iberia en su feudo más poderoso: El aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas.

Además, desde el Reino Unido e Irlanda le ha complicado la vida a British Airways, con vuelos cuyo destino está en los EEUU, y está dispuesta a fastidiarle la fiesta a Iberia en Argentina, donde está montando un hub de dimensiones espectaculares.

El desembolso que tendría que hacer IAG no es nada comparado con los beneficios que podría obtener en un futuro, donde básicamente sólo tendría que preocuparse del crecimiento de la lowcost de la todo poderosa Lufthansa, EuroWings, y en menor medida de WizzAir y WOW.

Ya es un hecho que la publicidad con la que había nacido Level, anunciando vuelos transoceánicos por menos de 100 euros, ha quedado muy atrás. Ahora mismo las tarifas, aunque siguen siendo bajas, son bastante superiores y ya no es tan fácil encontrar auténticos chollos.

Haciéndose con el control de Norwegian, se haría también con el control de las tarifas, asumiendo además una importante flota y un buen número de hubs en todo el mundo.

Con la suma de operaciones de todas las compañías del grupo, IAG igualaría prácticamente a Lufthansa en el puesto número 1 del sector aéreo europeo.

Decisión crucial

Bjorn Kjos, de 72 años de edad y máximo responsable de Norwegian, tendrá que decidir, llegado el caso, si quiere retirarse como un millonario y aceptar la posible oferta de IAG, o luchar por seguir con su proyecto.

De salirle bien su apuesta, podría dar el auténtico campanazo y convertir a Norwegian en la reina del lowcost de largo alcance en el mundo, amenazando también seriamente a Ryanair y EasyJet en los recorridos de corto y medio radio en Europa.

De fracasar, se vería obligado a ver la manera de amortizar la gigantesca flota que tiene encargada, y se retiraría con la imperante necesidad de mal vender su compañía al mejor postor.

Una difícil y complicada decisión, que de confirmarse el anuncio de IAG, tendría que tomar en un futuro cercano.

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