¿Nos hemos vuelto locos, o qué?

El pasado 28 de Enero, la policía alemana detenía a un ciudadano berlinés que disfrutaba de su tiempo libre haciéndose pasar por controlador aéreo.

Con dos simples emisoras instaladas en su domicilio, esta persona interfería de manera esporádica en las conversaciones que mantenían las tripulaciones de los vuelos que aterrizaban o despegaban desde el aeropuerto de Berlín, dando instrucciones falsas que podrían haber causado una auténtica catástrofe.

Durante más de seis meses se mantuvo activo a través de la frecuencia reservada para la aproximación al aeródromo alemán, hasta que finalmente las autoridades pudieron dar con su ubicación exacta y fue puesto a disposición judicial.

Hace menos de una semana, la policía de Miami detenía a otro ciudadano que se dedicaba a deslumbrar con un laser a los aviones que operaban desde el Aeropuerto Internacional de esta ciudad norteamericana.

Noticias de aviones. Noticias de aviación. Noticia de la detención de un hombre que apuntaba con laser a aviones.

Mientras que paseaba a su perro, aprovechaba para apuntar con un laser verde a la cabina de las aeronaves que veía en el cielo, las cuales estaban a punto de aterrizar o acababan de despegar.

El hombre, de 61 años de edad, comenzó a realizar esta “actividad” en Marzo de 2020, y ha mantenido la misma durante un año, poniendo en peligro miles de vidas.

Afortunadamente, fuerzas especiales de la policía pudieron localizar a esta persona justo cuando estaba haciendo uso de su dispositivo laser, descubriendo además que ya había sido detenido en el pasado por el mismo motivo.

Según la FAA estadounidense, sólo en el Estado de Florida se registraron 266 casos similares en 2020, desconociéndose a día de hoy cuántos de ellos son atribuibles al ahora detenido.

El pasado fin de semana, un grupo de autodenominados “activistas”, supuestamente relacionados con GreenPeace, accedían a un área reservada del aeropuerto parisino Charles de Gaulle, en la que la aerolínea Air France mantiene algunas aeronaves que todavía no pueden volar a consecuencia de la baja demanda que registra el sector aéreo.

Provistos de escalerillas metálicas lograban saltar la valla de protección, para posteriormente emprenderla contra un Boeing 777 que procedían a pintar de color verde.

Noticias de aviones. Noticias de aviación. Activistas atacando un Boeing 777 de Air France

Subidos a las alas y también desde la estructura superior del fuselaje, lanzaban consignas contra la aviación comercial, acusándola de contaminar los cielos a través de emisiones de CO2 a la atmósfera.

Por supuesto, no tuvieron en cuenta los efectos que pueden causar los “paseos” a pie sobre un avión de altas prestaciones, tocando, manipulando y pisoteando elementos críticos para la seguridad en vuelo.

Tampoco calcularon el efecto de los trabajos a realizar para limpiar de pintura el fuselaje del aparato, que necesitarán del empleo de miles de litros de materiales altamente contaminantes.

Sin mencionar la movilización de casi un centenar de policías y guardas de seguridad, que además de hacer uso de un número muy significativo de vehículos terrestres, tuvieron que dejar sus labores habituales diarias para poder detener a los “traviesos” activistas.

Es probable que nadie les haya contado la situación por la que está atravesando el sector aéreo comercial, en el que se han destruido millones de puestos de trabajo directos e indirectos, con pérdidas multimillonarias en prácticamente todas las compañías aéreas.

Tampoco sabrán que a pesar de todo esto, la industria aérea es la que está destinando más dinero a la innovación y modernización de sus aviones, a través de diversos proyectos que contemplan desde la utilización de aeronaves impulsadas por energía eléctrica, hasta la de motores que funcionan con combustibles reciclados, sostenibles, y respetuosos con el medioambiente.

Noticias de aviones. Noticias de aviación. Nuevos aviones de Airbus sin emisiones dañinas para la atmósfera

No hay actualmente ningún otro sector más concienciado con la reducción de emisiones nocivas para la atmósfera que el aéreo, y a día de hoy ya son múltiples las aerolíneas que han comenzado a operar vuelos libres de ellas.

Y es que no hace demasiados años, se llamaba activista a aquel que se jugaba la vida interponiéndose en medio del océano entre un arpón y una ballena, o intentando mediar con las mafias madereras que asolan las selvas de Sudamérica.

Por lo que se ve, hoy en día esta labor la desempeñan ignorantes funcionales, lo que viene siendo el tonto del bote de toda la vida, en este caso concreto del bote de pintura.

Atacar al sector aéreo está de moda, aunque no se sepa muy bien el porqué ni en base a qué tipo de fundamentos.

Parece que algunos carecen de reparos cuando se trata de jugar con la vida de los demás, o con los bienes de una empresa que crea puestos de trabajo y ofrece servicios que más tarde o más temprano todos utilizamos.

Por supuesto que el sector aéreo, como cualquier otro, tiene mucho que mejorar, pero eso no es razón ni justificación para vandalizar sus aviones, o intentar derribarlos a base de instrucciones incorrectas o punteros laser.

No se trata tanto de las empresas en sí, como de las personas que trabajan en ellas y hacen uso de sus servicios. No se trata tanto de los aviones en sí, como de los pasajeros que vuelan en su interior.

Y qué pasa si yo no estoy de acuerdo con las políticas que está siguiendo Greenpeace, ¿eso me da derecho a hundir alguno de sus barcos?.

¿Nos hemos vuelto locos, o qué?.

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