PLUS ULTRA LÍNEAS AÉREAS: PELIGRO, PELIGRO...

Hay determinadas personas en este mundo que deberían dedicarse a disfrutar de su dinero y no tocar demasiado las narices al resto del personal. En este caso nos referimos directamente a Fernando González Enfedaque, antiguo fundador y presidente de la tristemente conocida Air Madrid.

Por si todavía hay alguien que desconozca el caso de la desaparecida aerolínea madrileña, no nos importa nada recordar lo acontecido, que acabó en las Navidades del año 2006 con el cierre de la compañía y dejando un rastro de más de 64.000 damnificados.

Fruto de la fiebre que surge cuando se comercializan precios de billetes de avión a bajo precio, Air Madrid vendía un número importante de asientos para viajar a latinoamérica. A pesar de que muchos ya apuntaban a las graves deficiencias técnicas que sufrían los aparatos de la compañía, las tarifas mandaban y el público general seguía confiando en el supuesto buen hacer de sus directivos.

En Mayo del año 2006 se procedía a realizar una auditoría a los aviones de Air Madrid, con el fin de renovar su certificado de operador. En esta auditoría se detectaron 17 deficiencias graves, y se ordenaba la inmediata reparación de las mismas. Aunque parezca increíble, en el mes de Septiembre de ese mismo año la aerolína era revisada de nuevo y no sólo no se habían subsanado las 17 deficiencias encontradas la primera vez, sino que aperecían otras 9 distintas.

Esto llevó a iniciar los trámites administrativos oportunos para retirar la licencia de operador a Air Madrid, la cual en Noviembre del mismo año 2006 presentaba una batería de medidas destinadas a paliar todos los problemas encontrados. Ahora sabemos que, en realidad, lo que se estaba haciendo era seguir vendiendo billetes y ganar tiempo antes del cierre definitivo, el cual ya planeaba en el horizonte.

Pero lo que nadie esperaba es que en el mes de Diciembre, cuando se registraba el mayor número de pasajeros que se trasladaban a pasar las vacaciones de Navidad con sus familias, Air Madrid se declaraba en suspensión de pagos, dejando a todos sus trabajadores y clientes tirados sin ningún tipo de explicación, y forzando a Fomento a retirar la licencia de manera urgente.

Pues bien, el mismo Fernando González tuvo la genial idea de volver a fundar otra aerolínea en el año 2011: Plus Ultra Líneas Aéreas.

Como no podía ser de otra manera, la cosa no empezó demasiado bien. Tuvieron que pasar 4 años para que el Ministerio de Fomento otorgase a Plus Ultra la licencia de operador aéreo, también conocida como AOC. En Verano de ese año, y tras muchas incidencias de índole técnico y administrativo, por fin podía operar como aerolínea, pero los problemas sólo habían comenzado.

El primer aliado que buscó Plus Ultra fue la compañía aérea estatal de Venezuela, Conviasa, conocida principalmente por la multitud de problemas creados a lo largo de su historia, fruto de la grave crisis económica que sufre el país, y una más que deficiente gestión. Puedes leer nuestro artículo sobre la problemática de los operadores aéreos en Venezuela aquí.

Era evidente que dicha relación no iba a acabar de la mejor manera posible y, tal y como todo apuntaba, la misma terminó en el momento en el que Conviasa dejó de pagar el alquiler de los aviones a Plus Ultra. Durante el mismo año 2015 también se produjeron las renuncias de José L. Navio y Alberto Fernández  Lopo para seguir figurando al frente de la aerolínea española.

En ese momento cogía de nuevo las riendas de la compañía Fernando González Enfedaque, conocido anteriormente a Air Madrid por haber estado implicado en un caso que alimentó durante muchos años los titulares de diarios vascos: el caso Galas. En el mismo había sido imputado, junto con el político Víctor Bravo, en un oscuro asunto de supuesta localización falsa de la empresa Glass Costa Este Salou, S.A..

Ya en el mismo 2015 los problemas económicos y operacionales saltaron de nuevo a la palestra y Plus Ultra reducía el salario a sus pilotos en un increíble 66%. A los TCP se les suspendió el contrato por un período de dos meses, hasta que se volviesen a contratar vuelos y se dispusiese de dinero en la caja para asumir salarios y demás gastos.

Para colmo de males, antes de que acabara el año, en Diciembre de 2015, de nuevo el ministerio de Fomento dejaba en tierra a Plus Ultra, al retirarle el certificado de operador aéreo, AOC, por diversas causas que no llegaron a trascender. Cuatro años para poder obtener la licencia correspondiente, y en menos de uno se le volvía a retirar la misma.

Afortunadamente para todos sus empleados, en Enero del 2016 se aprobaba de nuevo la autorización operacional que permitía despegar a los aviones de Plus Ultra. Sin embardo, sólo dos meses después la empresa dejaba de abonar las nóminas correspondientes a Marzo, volviendo a sembrar las dudas sobre la capacidad de la aerolína para mantener una mínima estabilidad de cara a sus trabajadores y usuarios.

Por supuesto, el Verano del 2016 no estuvo exento de polémica. Uno de los mayoristas que apoyaba los vuelos chárter de la aerolínea, Politours, se daba de baja del convenio con la misma, y el tiempo le daría la razón. Durante ese Verano Plus Ultra subía los precios de sus billetes de un día para otro, sin aviso previo, poniendo contra las cuerdas a mayoristas y minoristas que ya tenían sus packs vendidos y no podían cancelar los mismos.

Esta situación provocó que todos los operadores que tenían sus asientos vendidos con PlusUltra tuviesen que cubrir de sus bolsillos las diferencias económicas surgidas, ya que con tan poco tiempo de antelación no podían arruinar las vacaciones de sus clientes.

Los problemas con otra de las agencias mayoristas, Aquatravel, acababan de empezar. Plus Ultra anulaba la previsión de vuelos que había prometido a Bangkok, La Habana Holguín y Panamá, y cancelaba el acuerdo suscrito con la misma.

Las palabras del máximo responsable de Aquatravel refiriéndose a Plus Ultra como “encantadores de serpientes” dejaban clara la magnitud y gravedad de los hechos ocurridos. En Enero de este mismo año, Aquatravel se declaraba en concurso de acreedores y echaba a todo su personal a la calle.

Las incidencias surgidas durante el Verano del año pasado no iban a quedar ahí. Se procedía también a triangular el vuelo a Santa Clara (Cuba), con la conexión regular a Sto. Domingo. Posteriormente se anuló el chárter directo a Costa Rica, haciendo que los pasajeros tuvieran una escala en la República Dominicana.

Sin embargo, los problemas que surgen a unos a veces, son la solución para otros. La campanada estival del 2016 la daba Vueling, con un colapso operacional en pleno Verano que causaba un caos nunca visto antes en el país. Esto obligó a algunas aerolíneas, entre las que se encontraba Plus Ultra, a apoyar con sus aparatos los vuelos que había dejado de operar la low cost de IAG, lo que le significó una carga de trabajo importante de manera sorpresiva, en un momento en el que estaba muy necesitada de ella.

Puedes leer cómo lleva Vueling el comienzo del Verano del 2017 en este artículo.

Una vez transcurrida y solventada la difícil papeleta veraniega, en el mes de Octubre del 2016 Plus Ultra obligaba a coger una excedencia voluntaria de 2 meses a sus pilotos, y procedía al despido de los trabajadores con contratos temporales. El nuevo descenso en la venta de billetes y la reducción de vuelos volvían a traer los peores presagios.

El año 2017 lo empezaba cancelando el vuelo regular entre Madrid y Sto. Domingo y perdiendo el enlace que quedaba con la República Dominicana, que había comenzado a operar en Junio del año pasado. De nuevo había que proceder a devolver el dinero gastado a todos aquellos que ya tenían sus vuelos reservados.

Las quejas de algunos usuarios sobre el estado de conservación de los aparatos utilizados por Plus Ultra, Airbus A340, comenzaban una vez más a pulular por la red. Algunos se mostraban sorprendidos al encontrar todavía el logotipo de GulfAir en algunos lugares del avión, y se hablaba de motores vetustos en un modelo que la inmensa mayoría de compañías aéreas quieren abandonar, sobre todo por su importante consumo de combustible ( 4 motores) y caro mantenimiento.

La competencia está operando con el Airbus A330, que tampoco es ninguna maravilla, pero al menos genera un menor gasto a la operadora, o con el Dream Liner de Boeing, el 787, que aúna buenas especificaciones técnicas y un alto grado de confort para el pasajero.

Ahora Plus Ultra lanza de nuevo su propuesta para enlazar Barcelona con La Habana a partir del mes de Julio, suponemos que a unos precios súper competitivos, ya que esa misma ruta la están operando actualmente Iberia, Air Europa y Evelop.

Y la preguna que nos hacemos es la siguiente: ¿Qué podemos esperar de estas nuevas ofertas operacionales de una aerolínea con los antecedentes que acabamos de relatar?. La respuesta es que no nos fiamos ni un pelo.

Si bien sabemos que los profesionales que prestan sus servicios en Plus Ultra están altamente cualificados y demuestran un nivel de compromiso con la compañía y una dedicación que creemos que esta no merece, dudamos mucho de las cabezas pensantes de la aerolínea y de su capacidad para poder desarrollar y llevar a buen puerto un plan como el descrito, que cuenta además con una feroz competencia de empresas mucho más implantadas en el terreno y con mayor experiencia.

Esperamos no tener que dar la noticia en pleno Verano, o finales del mismo, de la nueva espantada de Plus Ultra, porque creemos que sus empleados no lo merecen, ni tampoco todos los pasajeros que confían sus vacaciones y sus ahorros a los caprichosos designios de esta aerolínea.

Sólo el tiempo dará o quitará razones, y comprobaremos si algunos deberían de dejar de jugar con los aviones, además de con los trabajos de mucha gente honesta, y las ilusiones de viajeros.

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