¿Por qué algunos pasajeros desconfían del Boeing 737MAX y no del Airbus A320?

El primer fallo de software que provocó un accidente aéreo ocurrió en un A320.

Airbus se vio obligado a realizar importantes modificaciones en su sistema de protección “Alpha Floor”.

Tras los dos siniestros sufridos por el modelo 737MAX de Boeing, en Octubre de 2018 y Marzo de 2019, muchos medios de comunicación se apresuraron en anunciar que era la primera vez que un fallo de software provocaba un accidente aéreo, comenzando así la leyenda negra para esta aeronave.

A día de hoy, todavía hay muchos pasajeros que mantienen ciertas reticencias a la hora de embarcar en un MAX, como resultado del amarillismo y la desinformación generalizada que ha salpicado a este avión.

Sin embargo, esta misma desconfianza parece que no afecta a los usuarios del A320 de Airbus, que aprecian mayor seguridad en el aparato del fabricante europeo en comparación con el norteamericano.

Accidente vuelo 1456 de Iberia. Airbus A320 de Vueling.

Lo cierto es que el primer fallo en un sistema de software que resultaba en un accidente aéreo no fue precisamente en un avión de Boeing, sino a bordo de un Airbus A320 que se disponía a tomar tierra en el aeropuerto de Bilbao.

Ocurría el 7 de Febrero de 2001 en un vuelo procedente de El Prat, Barcelona, operado por Iberia con un Airbus A320 prácticamente nuevo, incorporado a su flota hacía apenas 5 meses y con sólo 1.149 horas de servicio acumuladas.

Esta aeronave, con matrícula EC-HKJ, despegaba aproximadamente a las 22:00 horas desde Barcelona, con 3 pilotos, 4 tripulantes de cabina y 136 pasajeros a bordo.

La ruta no presentó ningún tipo de incidencia hasta el momento de comenzar el descenso a la pista 30 del Aeropuerto de Bilbao, cuando la tripulación notificaba la entrada en un área de fuertes turbulencias.

Esta incidencia no supuso el menor problema para la aeronave ni para los pasajeros a bordo del vuelo 1456 de Iberia.

Tras una hora de ruta el A320 se disponía para tomar tierra, con una visibilidad superior a los 10.000 metros y vientos de 20 nudos (desde 240), condiciones que se encontraban muy cerca del límite recomendado por la compañía para aterrizar en este aeropuerto.

La temida cizalladura (wind shear) hizo acto de presencia cuando el Airbus se encontraba a poco más de 60 metros de altura sobre la pista, lo que provocó un repentino ascenso del aparato seguido por un brusco descenso.

La tripulación intentó corregir la actitud del avión subiendo el morro del mismo, pero el sistema de software diseñado por Airbus para prevenir la entrada en pérdida, conocido como Alpha Floor, no permitió que se ejecutase esta maniobra.

Ante la posibilidad de tomar con el tren delantero, en vez de con el tren principal tal y como es preceptivo, se optó por realizar un “motor y al aire” (go around), maniobra que tampoco se completó por la misma razón.

Finalmente, el A320 golpeaba con dureza el firme de la pista 30 del Aeropuerto de Bilbao, destrozando el tren delantero y reventando todos los neumáticos del principal.

Airbus A320 de Iberia en accidente aeropuerto de Bilbao.

La aeronave precisó más de un kilómetro para detenerse y proceder a la evacuación de sus pasajeros, los cuales abandonaron la cabina por su propio pie sin que se registrasen heridos de gravedad.

¿Qué sucedió?

En el momento en el que el avión se encontró con la corriente ascendente, ambos pilotos activaron su sidestick para bajar el morro del aparato y contrarrestar el efecto del viento.

Sin embargo, a los pocos segundos el avión era empujado contra el suelo, por lo que desde los controles derecho e izquierdo se solicitó la rápida subida del morro, lo que provocó la activación del sistema que protege al aparato cuando este se enfrenta a un elevado ángulo de ataque (AOA).

Sensor de ángulo de ataque en un Airbus

Apenas una fracción de segundo con un ratio de elevación superior a los 12 grados, fue suficiente para que la protección Alpha Floor entrase en funcionamiento, impidiendo que la tripulación resolviese la incidencia de manera manual.

Los investigadores de este suceso se remiten a un incidente previo ocurrido en 1999 en Terranova, Canadá.

Igual que en este caso, se trataba de un A320 que encontró fuerte cizalladura justo antes de la toma, sufriendo del mismo modo la activación de la protección AOA.

El avión acabó aterrizando pocos metros antes del umbral de la pista, golpeando una barrera de protección por obras, sin llegar a provocar mayores daños.

Airbus tardó 6 meses en modificar este software, evitando que se volviesen a reproducir incidencias similares.

Muy pocos, por no decir casi nadie, recuerdan ambos incidentes, y el A320 de Airbus mantiene su consideración como uno de los modelos de avión más vendidos y fiables del sector.

Sin embargo, a pesar de las modificaciones que Boeing ha hecho en su sistema de software MCAS, responsable de los dos siniestros mortales del MAX, de las pruebas de seguridad posteriores supervisadas por diversos organismos internacionales, y de los más de 6 meses que lleva operando sin incidencias, algunos pasajeros todavía mantienen el veto a esta aeronave.

El hecho de que los problemas en el software del A320 no provocasen víctimas mortales, es sin duda alguna el factor que ha permitido olvidar los incidentes con Airbus, algo que no ha sucedido de momento con el 737MAX de Boeing.

Tal y como ha anunciado el director ejecutivo de Ryanair tras recibir el primer MAX de su flota, parece que algunos pasajeros van a necesitar de un tiempo de adaptación antes de volar en este modelo, con el fin de cerciorarse por ellos mismos de su evidente seguridad.

En todo caso, nos ha parecido prudente recordar la historia de las incidencias en el software de Airbus y su exitosa resolución, no precisamente para equipararlas con las de Boeing, sino más bien para que algunos usuarios consideren dar una segunda y merecida oportunidad al MAX.

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