¿Por qué las mujeres organizan las vacaciones mejor que los hombres?

Se supone que vivimos desde hace tiempo en un mundo sin estereotipos, en el que las mujeres y los hombres comparten y se reparten las tareas cotidianas de una manera equitativa.

Sin embargo, parece que cuando hablamos de hacer turismo y organizar viajes, son ellas las más indicadas para realizar esta labor, tal y como sostienen diversos estudios científicos que demuestran su mayor preocupación por el detalle e interés por la logística.

No es el Reino Unido una nación precisamente sospechosa de machismo, y a pesar de esto la England Office for National Statistics, el mayor organismo encargado de realizar y publicar las estadísticas oficiales del país, confirma que el 98% de los puestos que implican responsabilidades de asistencia personal, tanto en grandes empresas como en pequeños negocios, son desempeñados por mujeres.

Asistente personal en oficina

Es realmente complicado pensar que un porcentaje tan apabullante surja por mera casualidad, algo que tampoco cree la psicóloga Sally Evans, miembro de la British Psychological Society, que ha realizado hasta 32 estudios para llegar a la conclusión de que las mujeres utilizan en mayor medida que los hombres el pensamiento analítico.

En lo que se refiere a la organización y reserva de viajes, esto significa que mientras la gran mayoría de los hombres sólo buscan un sitio cómodo y bonito para pasar sus vacaciones, las mujeres además se preocupan por detalles como la calidad de la comida, la presencia de servicios cercanos, la cobertura de los seguros, los horarios de los aviones, la seguridad, o la ubicación de los hoteles de destino, entre otros muchos factores.

No sólo esto, cuando se trata de familias con hijos, las mujeres también son capaces de escoger destinos que cumplan con los gustos y necesidades de todos los miembros, algo con lo que los hombres parecen tener más dificultades, según afirma la reconocida Doctora Ziene Mottiar, de la Universidad Tecnológica de Dublín.

Mottiar es la autora de un artículo académico que lleva por título «Dinámica de pareja en la toma de decisiones sobre turismo familiar», en el que analiza los roles que cumplen hombres y mujeres a la hora de decidir sus vacaciones.

Este tipo de trabajos son tomados muy en serio y tenidos en cuenta por los publicistas a la hora de poner a la venta y comercializar destinos vacacionales, adaptando con su ayuda el mensaje que se quiere hacer llegar al público.

De esta manera, durante los años 80 se sobreutilizaba la imagen estereotipada de la mujer sexy en bikini, principalmente para atraer la atención masculina, ya que se daba por hecho que era este quien decidía finalmente el lugar donde se pasarían las vacaciones.

Anuncio de Coppertone de la década de los 80

Esta tendencia ha ido cambiando con los años, y en la actualidad se busca de manera intencionada despertar el interés de la mujer, vendiendo los conceptos de la tranquilidad, el relax, la comodidad y en algunos casos el lujo, varios de los factores más valorados desde el lado femenino.

Al menos en Europa Occidental y Norteamérica, es prácticamente imposible encontrar publicidad turística enfocada directamente al hombre, salvo en segmentos muy específicos como el de las parejas gay, o en viajes destinados a la práctica de algún deporte o actividad en concreto, como la pesca o el golf, por ejemplo.

En el aclamado libro «La paradoja del chimpancé», escrito por el psiquiatra Steve Peters, se analiza el porqué del comportamiento más intuitivo, rápido y en ocasiones irracional del hombre, frente al de la mujer, más enfocado al análisis, la anticipación de problemas, y la protección de la familia.

Por norma general y según se ha confirmado desde los principales touroperadores y mayoristas británicos, el hombre tarda mucho menos tiempo en formalizar su reserva de vacaciones que la mujer, ya que esta hace más preguntas, compara más opciones, consulta reviews, opiniones y posts en todo tipo de blogs, antes de tomar una decisión.

En estos casos, dice la neurocientífica Ivanka Savic-Berglund, médica jefe en el instituto Karolinska de Suecia y profesora adjunta en el departamento de neurología de la Universidad de California, el hombre se fía más de su propio instinto que de cualquier otra cosa.

A través de su dilatada trayectoria, Savic ha logrado demostrar que las mujeres desarrollan mayor sensibilidad a los estímulos externos, como el sonido, el olor, o la visión, una sensibilidad que se incrementa notablemente durante el periodo de ovulación.

Mujer viajando sola

A la hora de viajar, esto implica que una simple habitación de hotel puede ser perfectamente válida para un hombre y absolutamente inaceptable para una mujer, en base a factores tales como una pésima decoración, mal olor, ubicación, distribución, luz, o ruido del exterior.

Curiosamente y sin que nadie sepa dar una explicación científica al respecto, los roles se intercambian cuando se trata de organizar viajes tan específicos como una despedida de soltero.

En estos casos, es precisamente el hombre el que calcula hasta el milímetro la situación del hotel, la comida y bebida, los horarios, las actividades a realizar, los desplazamientos y traslados, y hasta la música que se va a utilizar, o la ropa de los invitados.

Si alguien se anima a realizar el estudio correspondiente sobre esto, nosotros estaremos encantados de publicarlo.

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