RESUELTO EL MISTERIO DE MALAYSIA AIRLINES

Hace algunos meses nos hacíamos eco de las últimas novedades surgidas en la investigación sobre la desaparición del avión de la compañía aérea Malaysia Airlines. Lo cierto fue que se habían detectado restos de lo que podría corresponderse con el fuselaje de la aeronave desaparecida, sobre la que todavía hay una muy suculenta recompensa para aquel que logre dar con ella.

La expectación fue tal, que incluso el barco que está realizando prospecciones del fondo marino desde hace muchos meses en busca de los restos del Boeing 777, el "Seabed Constructor", canceló temporalmente todo tipo de conexiones con tierra firme, con el fin de no dar ninguna pista sobre su localización exacta y evitar de esta manera que otras empresas pudieran adelantarse.

Finalmente, los restos detectados eran de un navío mercante que se había hundido en la zona a finales del siglo XIX o principios del XX, sin que hasta hoy haya trascendido el nombre del mismo, debido a la falta de archivos sobre este tipo de incidencias en la época.

A pesar del duro revés para la empresa Ocean Infinity, que ha invertido mucho tiempo y dinero para poder localizar el paradero del avión desaparecido, de momento se ha considerado seguir con las labores de búsqueda hasta dentro de un mes. Llegados a ese plazo de tiempo, decidirán si prosiguen con las mismas o se cancelan definitivamente.

Sin embargo, la noticia saltaba este mismo fin de semana en Australia, al emitirse un programa especial en el que varios expertos en distintas materias, que llevan estudiando este caso desde la fecha de ocurrencia del mismo, hacían públicas sus conclusiones, las cuales contradicen mucha de la información que figura actualmente en la web.

La lista de profesionales que participaron en dicho programa estaba compuesta por:

  • Martin Dolan. Antiguo responsable de la ATSB (Australian Transport Safety Bureau).
  • Larry Vance. Investigador de accidentes aéreos.
  • John Cox. Uno de los mayores expertos en aviación de todo el mundo, miembro de la NTSB norteamericana.
  • Charitha Pattiaratchi. Doctor en Oceanografía y profesor de la Universidad de Western Australia.
  • Simon Hardy. Piloto de Boeing 777 para BA e instructor de vuelo.

Todos ellos llegaron a la misma conclusión: el piloto del avión de Malaysia Airlines estrelló el mismo de manera deliberada.

Los investigadores confirmaron que, tras más de 4 años de estudios, por fin habían podido unir todas las pistas y datos necesarios para resolver uno de los mayores misterios del último siglo.

El comandante del avión, Zaharie Ahmad Shah, estaba atravesando una profunda depresión, fruto de su separación matrimonial, que lo llevó a aislarse por completo de su familia y amigos. Por el contrario, nada se sospecha del copiloto, Fariq Absul, que el día de la desaparición apenas estaba comenzando su carrera como profesional de la aviación, razón por la cual estaba especialmente contento y motivado.

Todos los investigadores pusieron como ejemplo los casos previos de hechos similares, como el del avión de Egypt Air que en 1999 se estrellaba en el Océano Atlántico, después de que su piloto, inmerso en un proceso judicial, tomase los mandos del mismo y lo lanzase en picado contra el mar, o el más reciente de la aerolínea GermanWings, que en el año 2015 se estrellaba contra una montaña de los Alpes franceses, después de que el primer oficial del mismo decidiese acabar con su vida y la de todos los pasajeros que transportaba, cuestionado por recurrentes episodios de depresión.

El relato de los hechos acontecidos con el avión de Malaysia Airlines, desaparecido en el mes de Marzo del año 2014, no da lugar a especulaciones de ningún tipo, según los expertos entrevistados, por lo que uniendo los mismos es fácil llegar a una conclusión final exactamente igual para todos.

Lo que primero llamó la atención de los expertos fue que se perdiesen las comunicaciones con el avión justo en el momento en el que se pasaba del control aéreo de Singapur, al de Vietnam. Según estos, se trata de una decisión premeditada y muy estudiada por parte del piloto, con el fin de no llamar la atención.

Posteriormente al corte de comunicaciones y apagado del transpondedor, el avión realizó un giro hacia el suroeste para sobrevolar exactamente la frontera entre Malasia y Tailandia. De esta manera, pasó varias veces por el espacio aéreo de ambos países, saliendo y entrando del mismo, por lo que ninguno de los dos gobiernos consideró que se trataba de un asunto de su jurisdicción, no enviando un caza militar a interceptar el aparato de Malaysian Airlines.

Esta es otra acción muy estudiada por parte del piloto, ya que de proseguir el vuelo en cualquier otra dirección, al no responder a las llamadas de los controladores, el país sobre cuyo espacio aéreo estuviese volando, no habría tardado más de 20 minutos en interceptar el avión.

Además, el aparato de Malaysia Airlines sobrevuela durante un rato la ciudad de Penang, sobre la que realiza varios giros. En este lugar es donde había nacido y se había criado el piloto del avión, Zaharie Ahmad, por lo que se considera este acto como una despedida simbólica por parte del mismo.

También se ha concluido, en base a las evidencias técnicas de los movimientos realizados desde la cabina, que el avión se despresurizó de manera intencionada, por la que todos los pasajeros y tripulación de cabina apenas habrían tenido alrededor de 4 minutos antes de perder el conocimiento. Se ha confirmado también que el piloto hizo uso de las reservas de oxígeno.

Posteriormente, el avión se dirigió a una de las zonas más remotas del planeta, la parte sur del Océano Indico. Aunque este lugar tiene varios puntos ciegos, donde no hay cobertura de radar primario, un satélite especialmente programado para seguir el funcionamiento de los motores de determinados aviones, confirmó que estos habían estado en funcionamiento durante 6 horas, lo que unido a diversos cálculos de trayectoria, ha dado como resultado una franja donde podría haberse estrellado.

Tal y como indicó el profesor Pattiaratchi, prestigioso oceanógrafo de la universidad de Western Australia, se tardó demasiado tiempo en comenzar a buscar los restos de la aeronave dentro de esta franja, por lo que en el período de tiempo en el que se suponía que el avión debería estar más al Norte, se desarrollaron dos ciclones de importante magnitud en el área.

De esta manera, cualquier resto que hubiese quedado flotando habría sido movido miles de kilómetros desde el punto de colisión, razón por la cual ha manifestado que va a ser realmente complicado dar con los mismos.

La equivalencia que podría aplicarse en este caso sería como buscar una aguja en un área del tamaño de la Península Ibérica.

A pesar de esto, también se ha concluido que el avión aparecerá más tarde o más temprano, igual que en su día se localizó al Titanic, prácticamente 100 años después de su hundimiento. El profesor Pattiaratchi puso diversos ejemplos de aviones, barcos y submarinos de la Segunda Guerra Mundial que se seguían localizando hoy en día, la mayoría de una manera casual.

El único punto donde todavía hay discrepancias, es a la hora de determinar si se intentó un amerizaje en el último momento o el avión cayo en picado al mar en cuanto los motores dejaron de funcionar.

Mientras Larry Vance afirma que no existe la menor duda de que se activaron los flaps, Martin Dolan ha manifestado que no existen evidencias que puedan demostrarlo.

Para apoyar su teoría, Vance hizo mención a otros siniestros similares que investigó en su día, en los que los aviones habían colisionado contra el agua sin control alguno. En estos casos, según manifestó, las aeronaves se habían roto en millones de pequeñas piezas.

El hecho de haber localizado un flaperón del avión prácticamente intacto, para Vance es la prueba definitiva que demuestra que el piloto se mantuvo activo hasta el último momento, llegando a intentar un amerizaje. En ese caso, es más que probable que la maniobra no hubiese dado resultado, teniendo en cuenta que las olas en la posible zona de impacto superaban los 5 metros el día del siniestro.

La enorme diferencia entre el haber dejado caer el avión desde 11.000 metros, o haberlo pilotado hasta el último momento es enorme. En el primer caso, la aeronave apenas habría volado 12 millas náuticas desde el punto en el que se quedó sin combustible. En el segundo caso, podría haberse desplazado hasta 100 millas náuticas, lo que ampliaría enormemente el área de búsqueda.

Hasta ahora, se había dado por hecho que no hubo intervención humana, asumiendo la falta de oxígeno en cabina, pero de haber tomado las medidas necesarias el piloto para asegurarse las reservas correspondientes, el supuesto punto de impacto se encontraría bastante alejado de la zona en la que a día de hoy se están buscando los restos.

Por último, otra de las teorías que en principio se habían negado era la que hacía referencia a diversas simulaciones realizadas por el piloto en su propia casa. Ahora se ha confirmado que, efectivamente, Zaharie Ahmad habría estado volando en su simulador diversas rutas en esta zona del Océano Indico, estudiando la autonomía del avión. Sin duda, una prueba definitiva que lo relacionaría de manera inequívoca con todo lo ocurrido.

A pesar de que nosotros creemos que este misterio no se resolverá definitivamente hasta que se encuentre el avión, ahora parece claro que todas las teorías de la conspiración que sigue alimentado la red, así como aquellas otras que incluso hacen referencia a un rapto por parte de alienígenas y demás disparates por el estilo, han sido científicamente descartadas.

Por lo que sabemos a día de hoy, Zaharie Ahmad decidió poner fin a su vida acabando también con la de sus pasajeros, tal y como ha ocurrido en ocasiones anteriores, haciendo todo lo posible para que resultase realmente complicado el poder localizar el avión.

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