Ryanair, Inditex y Zara, o lo que es lo mismo, el mundo al revés

¿Cuántas personas conoces que llenan los muros de sus redes sociales de discursos políticos en contra de la precariedad laboral, del salario mínimo interprofesional, de las Empresas de Trabajo Temporal, de la falta de respeto a los derechos básicos del trabajador, y sin embargo vuelan sin mayor problema en Ryanair?. ¿Quizás tú mismo?.

Probablemente, muchas de ellas habrán criticado en algún momento a otras empresas que dan trabajo de calidad a miles de españoles, algunas de estas líderes mundiales en su sector y fundadas en nuestro país, pero nunca les habrás oído nombrar en ningún momento a la aerolínea lowcost irlandesa.

Vivimos en la sociedad de la hipocresía y el paripé, donde estamos rodeados de vegetarianos a ratos, ecologistas de pacotilla y demócratas de Instagram. Cada uno defiende lo suyo, sólo mientras no atente contra sus propios intereses.

Y esto ya lo documentamos gráficamente hace meses, cuando subimos la foto de estos dos personajes, el ex Juez Elpidio José Silva, condenado por prevaricación en el año 2014 y apartado de la judicatura, y el popular “Tito”, taxista de Barcelona y uno de los principales responsables de las huelgas que este gremio declaró en el mes de Enero.

Ambos se dirigían a Bruselas para continuar su lucha contra los vehículos VTC, la competencia lowcost del taxi, pero para ello no dudaron ni un instante en subirse a una aerolínea de bajo coste, ya que era lo que les resultaba más cómodo y económico desde su ciudad.

A ellos sólo les duele el lowcost que afecta a su sector; el que puede dañar a otras empresas de distintos ámbitos, ese da igual…

Y esto es exactamente lo que pasa con Ryanair. Defendemos cualquier causa que pueda atentar de alguna manera contra los derechos y libertades de otros ciudadanos, de animales, o de insectos si hace falta. Pero eso sí, que no me toquen a Ryanair, que a mi me gusta volar baratito. 

Mientras la compañía irlandesa sigue maltratando a sus trabajadores, tomando el pelo a las autoridades y riéndose de las normativas, sus aviones se llenan de activistas de todo tipo, sindicalistas y anti capitalistas, entre muchos otros pasajeros de diversos colores y tendencias.

¿Dónde están las campañas en las redes sociales para presionar a Ryanair, con el fin de que mejore las condiciones laborales de sus empleados, y respete su derecho básico a la huelga?. No hay.

Eso sí, no se te ocurra hablar de Amancio Ortega, de Zara o Inditex, porque ese sí que es un explotador, un negrero y un fascista.

Esta persona, que en sus ratos libres dona carísimo equipamiento hospitalario para luchar contra el cáncer, no merece ni el aire que respira. Evita pagar la totalidad de sus impuestos con complicados entramados empresariales, sobre los que todavía estamos esperando que alguien nos facilite una sola prueba, y tiene también a miles de niños desnutridos en países del tercer mundo cosiendo su ropa, a pesar de que tampoco nadie ha podido documentar este extremo.

Este gallego “impresentable”, recibe cada día cientos de miles de currículums de desempleados que sueñan con poder entrar a trabajar en alguna de sus empresas, porque todas son un modelo de organización, de innovación y de respeto al trabajador.

Sin embargo, los cientos de denuncias que se reciben anualmente en contra de Ryanair y su filosofía laboral, no merecen ni el más mínimo comentario por parte de aquellos que quieren despedazar a Amancio en una plaza pública.

Ahora, en una nueva decisión unilateral total y absolutamente injustificada, Ryanair anuncia el cierre de sus bases en Canarias, dejando en la estacada a cientos de trabajadores, muchos de los cuales han tenido que pagarse su propia formación y hasta su uniforme, y después de haber estado recibiendo durante años ayudas públicas para operar desde determinados aeropuertos.

Financiamos con el dinero de todos a aquellos que están en contra de que los trabajadores puedan organizarse en sindicatos, o puedan celebrar una huelga si se consideran afectados por decisiones arbitrarias e injustas por parte de sus empleadores, pero criticamos ferozmente, con espuma en la boca, a los que con su propio dinero y esfuerzo han creado un auténtico imperio que reparte riqueza y prosperidad allí donde se encuentra.

¿Y qué pasaría si Amancio Ortega fuese el propietario de Ryanair?. ¿Cuánto tiempo se tardaría en echarle en cara la vergonzosa situación de muchos de los trabajadores de la aerolínea?. ¿Cuántos mensajes saltarían a las redes sociales pidiendo el boicot en sus aviones?.

O quizás no…. Si los vuelos de bajo coste desapareciesen, porque compañías como Ryanair fuesen obligadas a cumplir estrictamente la normativa laboral de aquellos países en los que opera, ¿qué haríamos?.

Pues a lo mejor valdría la pena seguir haciendo la vista gorda y mirar hacia otro lado, no vaya a ser…

Noticias Relacionadas

España, nueva colonia británica en Europa

Ni una sola referencia al Turismo en el Debate Electoral

Dejar un comentario

¡Hola! Soy Carlos Lavilla. ¿Puedo ayudarte a encontrar tu viaje perfecto?