Ryanair tenía razón, en todo...

Escuchar hablar al máximo responsable de la aerolínea de bajo coste irlandesa, a veces equivale a estar sentado en el asiento del dentista oyendo el ruido que hace el torno cuando roza tus muelas.

Pero después de varios meses despotricando contra todo y contra todos, es necesario reconocer que no se ha equivocado ni una sola vez.

Michael O´Leary dijo que las cuarentenas impuestas por los gobiernos a la llegada de visitantes foráneos eran absolutamente ridículas, y tenía toda la razón.

Ahora sabemos que el “elaborado plan” de seguridad sanitaria consiste en que cualquier persona que acceda a nuestro país, o cualquier otro perteneciente a la UE con el mismo tipo de imposiciones, a través de un aeropuerto, tendrá que mantener una cuarentena obligatoria de dos semanas en su domicilio o alojamiento, antes de hacer vida normal.

Esto significa que el viajero en cuestión llegará hasta la máquina expendedora de tickets del metro, cruzando todo el aeropuerto a pie, se trasladará hasta su parada haciendo un transbordo en una de las estaciones más concurridas de la ciudad, saldrá a la calle, se dirigirá a un supermercado para aprovisionarse de comida y bebida para la cuarentena, parará en una librería para comprar un par de revistas, se acercará a la farmacia para recoger un termómetro y caramelos para la garganta, y posteriormente se encerrará en su habitación.

Las 200 personas con las que se va a cruzar desde que aterriza en el aeropuerto, hasta que por fin se pone en cuarentena, seguro que agradecerán este tipo de medidas.

Y todo esto contando con que efectivamente se respete la norma de manera escrupulosa, porque tal y como afirmó O´Leary “no hay suficientes medios ni policías en el mundo para controlar que estos pasajeros estén cumpliendo la cuarentena”.

Ryanair 1, resto del mundo civilizado 0.

O´Leary también se reía hace pocos meses de todos aquellos que lo criticaban por cobrar el equipaje de mano a bordo de sus aviones.

Los representantes de muchas compañías aéreas de la competencia criticaron duramente esta política, incluso aludiendo a su falta de legalidad.

Ante esto, el CEO de Ryanair afirmó que pronto todas harían lo propio, y si no habían adoptado la misma medida hasta ahora era solamente porque esperaban a hacerlo en otro momento más propicio a sus intereses económicos.

Hoy mismo la OACI prohibía el equipaje de mano en todos los aviones, argumentando que de esta manera se evita el contacto físico entre pasajeros y por ello se reducen las posibilidades de contagios a bordo.

Para entendernos: la OACI no considera obligatorio dejar espacios libres en las cabinas de los aviones, ni obliga a portar guantes y mascarillas a los pasajeros ni a las tripulaciones, ni a desinfectar el interior de las aeronaves después de cada vuelo.

Eso sí, que no se suba equipaje de mano a bordo es básico y fundamental para luchar contra el Covid19.

No seamos ahora mal pensados y vayamos a creer que esto se hace porque las demoras en las salidas de los aviones, en la mayor parte de los casos, se producen por culpa del tiempo que se tarda para realizar los procesos de embarque y desembarque de pasajeros.

La acumulación consecutiva de retrasos acaba provocando que muchas compañías tengan que indemnizar a sus clientes, al superar las 3 horas de demora establecidas por ley, un derroche de dinero que en estos momentos nadie se puede permitir.

Ryanair 2, resto de hipócritas 0.

En el caso de los reembolsos a los pasajeros afectados por la cancelación de sus vuelos, O´Leary fue el primero en reconocer que en un momento tan complicado las compañías aéreas necesitaban retener ese dinero si querían sobrevivir.

Como siempre, todos nos lanzamos en contra de O´Leary y su enorme desfachatez y cara dura.

El día de ayer el Ministerio de Consumo decidía denunciar a 17 aerolíneas por evitar informar a sus pasajeros del derecho que les asiste a percibir su dinero de vuelta.

Las afectadas son Air Europa, Air France, Binter Canarias, EasyJet, EuroWings, Iberia, Jet2, KLM, LATAM, Lufthansa, Ryanair, SAS, Transavia, TUI, United, Volotea y WizzAir.

Si nos fijamos en los nombres de cada una, veremos que en la lista hay más compañías aéreas “tradicionales” que “lowcost”.

En definitiva, O´Leary habla y dice las cosas, y el resto no dice ni mú pero acaba haciendo exactamente lo mismo que él.

Ryanair 3, aerolíneas “tradicionales” 0.

Ya lo dice el sabio refranero español, “unos tienen la fama y otros cardan la lana”.

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