VENEZUELA SE QUEDA SIN VUELOS

La grave situación económica, social y política que se está viviendo en Venezuela no es ninguna novedad. La crisis que se ha instalado en el país caribeño está afectando a todos los sectores de la sociedad, y el aeronáutico no es ninguna excepción.

En el año 2003 se aprobaba un férreo control sobre los cambios de divisa vigentes, que ha derivado en una caída en cascada de la oferta de vuelos. Las aerolíneas están obligadas a comercializar sus billetes en la moneda local, el Bolívar, el cual ha sufrido una devaluación extremadamente fuerte, y posteriormente deben solicitar la repatriación de los beneficios correspondientes, normalmente en dólares o euros.

Sin embargo, entre los años 2015 y 2016 apenas se han tramitado y aprobado un par de solicitudes, acumulando el gobierno central una deuda aproximada de 3.800 millones de dólares con las principales aerolíneas mundiales, según datos de IATA.

La consecuente retirada progresiva de las compañías aéreas de Venezuela ha causado una reducción en la venta de billetes de un 35% durante los años 2014 y 2015, llegando al 50% el año pasado. Según IATA, la oferta es cada vez menor y los asientos que todavía se venden son cada vez más caros.

Esto no sólo ha repercutido negativamente en el entorno social cotidiano del país, haciendo que se complique mucho la búsqueda de vuelos "desde" o "hacia" Venezuela, sino también en el turístico, que ha tenido una caída porcentual hasta ahora nunca vista.

El ejemplo de Isla Margarita es uno de los más sorprendentes, ya que hace no demasiados años era el principal destino en el Caribe para canadienses y europeos, con múltiples hoteles siempre llenos hasta la bandera y una economía boyante. Actualmente se encuentra seriamente afectada por una drástica reducción de los vuelos a la isla, que combinada con las dificultades económicas que están atravesando sus habitantes, se ha traducido en un panorama desolador de playas vacías y comercios cerrados.

Cronología de la salida

La primera en dar el pistoletazo de salida a la gran estampida de aerolíneas fue Air Canada.

En Marzo del 2014 anunciaba que dejaba de operar rutas a Venezuela "hasta nuevo aviso", motivada por la "incapacidad de garantizar la seguridad de sus operaciones". En el comunicado que se hacía oficial se indicaba que "Air Canada seguirá vigilando la situación y evaluará la reintroducción de vuelos con el objetivo de reiniciar operaciones, una vez que esté satisfecha de que la situación en Venezuela se ha estabilizado".

En el caso de Air Canada se hacía referencia a la complicada situación política y social, pero no se hacía mención alguna a la deuda contraída por el gobierno central.

En Mayo del 2014 la compañía Alitalia también anunciaba la suspensión de vuelos a Venezuela. De todos es conocida la agonía que la aerolínea italiana vive desde hace muchos años, instalada en un perpetuo estado de cierre inminente y pendiente de las inyecciones económicas que está recibiendo. En este caso, el mensaje de Silvano Cassano fue claro y conciso: "Cerramos las conexiones a Caracas hasta que el gobierno venezolano pague los 250 millones de dólares que nos debe". 

En ese mismo mes, la compañía Air Aruba también hacía lo propio. Aunque su mensaje difería bastante del italiano en el fondo y las formas el resultado final fue exactamente el mismo.

AeroMéxico anunciaba en Junio del 2014 su intención de dejar de volar a Venezuela. En un escueto comunicado hacía alusión al "complejo entorno económico que impera en el país", sin mencionar dato alguno sobre supuestas deudas del gobierno venezolano. AeroMéxico tan solo llevaba operando 5 años en Venezuela.

En Febrero del año 2016 la aerolínea brasileña GOL también anunciaba su intención de dejar de operar en Venezuela. En el comunicado oficial indicaba que "GOL suspende temporalmente sus operaciones en Caracas, Venezuela, hasta que el tema de la repatriación de los recursos de la compañía en el país se resuelva". Posteriormente se filtró a la prensa una deuda con la compañía aérea de 90 millones de dólares, por parte del gobierno venezolano.

Probablemente uno de los golpes más duros sufridos por el país en esta descorazonadora estampida fue la protagonizada por LATAM, la aerolínea resultante de la fusión de la chilena LAN con la brasileña TAM, y que se ha convertido en una de las más importantes de Sudamérica.

De una manera muy diplomática y dejando todas las puertas abiertas, LATAM indicaba que su decisión estaba basada en "el complejo escenario macroeconómico actual que atraviesa la región". Finalmente reseñaban que consideraban Venezuela como "un mercado relevante, por lo que se seguirá trabajando para retomar las operaciones a la mayor brevedad y en cuanto las condiciones globales lo permitan".

Lufthansa, por su parte, también cancelaba unos días antes todas sus operaciones en Venezuela, indicando que esta decisión estaba basada en la imposibilidad para poder repatriar las ganancias obtenidas en el país. Dejaban claro en su mensaje de despedida temporal que se veían "forzados" a tomar tal medida y que intentarían reestablecer vuelos en cuanto fuese posible.

Uno de los casos más llamativos fue el de la compañía lowcost estadounidense Dynamic. En una decisión comercial totalmente a contra corriente de lo que estaba sucediendo en Venezuela, decidió operar una ruta desde Florida a Caracas. Dynamic indicaba que intentaría trabajar asumiendo las dificultades que podría suponer su apuesta, de las que eran totalmente conscientes, pero aseguraban que estaban totalmente convencidos de su éxito.

En Agosto del 2016 tenían que asumir el fracaso de su aventura y anunciaban la suspensión de su conexión con Venezuela, sin dar demasiadas explicaciones de lo ocurrido.

En Mayo de este mismo año se anunciaba el cese de operaciones de la compañía estatal venezolana Conviasa. Esta areolínea se fundó en el año 2004 por el propio gobierno venezolano, dotándola tan solo de una aeronave de cuerpo ancho y una veintena de aparatos de corto alcance. Todos los vuelos nacionales que tenía contratados se reprogramaron con otras aerolíneas, como Turpial, Avior o Laser. Sin embargo, los internacionales quedaban cancelados y con nulas posibilidades de despegar.

Conviasa tenía un acuerdo con la española Wamos Air, en el conocido sistema de wet-lease, por el cual la aerolínea española trabajaba con un Boeing 747 de su propiedad, así como con su propia tripulación, pero participando los beneficios a la compañía venezolana. La ruta establecida era desde Caracas a Buenos Aires, pero en este momento y hasta que se resuelva la crisis, Wamos Air se encuentra volando desde Madrid a la República Dominicana y en espera de novedades.

La todo poderosa United estuvo luchando durante varios años para mantener sus conexiones con Venezuela. Además del mismo problema económico que sufrían el resto de aerolíneas, sus tripulaciones se negaron a pernoctar en Caracas, lo que complicó todavía más la situación.

La solución propuesta por United a su personal fue hacer una escala en Aruba, con lo cual se podría hacer un cambio de tripulación en dicha isla y evitar así el mencionado problema. Este sistema se implementó en Marzo, pero United también acaba de anunciar su intención de cancelar sus conexiones con Venezuela a partir de Julio de este año, con lo que se suma a la sangría de importantes aerolíneas que dejan de operar en el país.

Entre las que, a día de hoy, siguen operando en Venezuela con una muy importante restricción de frecuencias y rutas, que en muchos casos superan el 50%, se encuentran:

American Airlines, que ya anunció hace tiempo el recorte de frecuencias y alude a una deuda de más de 750 millones de dólares.

La aerolína panameña COPA, que ha solicitado el abono inmediato de una cantidad cercana a los 487 millones de dólares.

Air France, que también ha recortado un número muy importante de frecuencias y publica una deuda estimada de 199 millones de dólares con el gobierno venezolano.

Delta Airlines, Avianca e Iberia también están minimizando sus vuelos a Venezuela, pero no se hace alusión explícita a importes adeudados.

No es descartable que en futuro próximo algunas de estas compañías anuncien también la suspensión de sus vuelos, siguiendo el camino marcado por todas la anteriormente comentadas, por lo que es de esperar que Caracas se convierta de manera casi inmediata en el destino más caro y complicado para volar, con todas las consecuencias sociales y económicas que esto supone tanto a nacionales como extranjeros.

 

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