VOLOTEA: EXPLOSION "SIMBÓLICA" EN AVIÓN

La verdad es que apenas hemos hablado de la compañía aérea española Volotea en Turama. Hay dos razones principales para ello: la primera es que hasta el día de hoy no hemos tenido ocasión de embarcar en alguno de sus aviones, siendo una de las pocas aerolíneas de Europa Occidental que nos queda por probar. La segunda es que tampoco hemos recibido quejas de sus pasajeros, por lo que nos ha pasado casi desapercibida.

Después del incidente sufrido el día de ayer por uno de sus aparatos en el aeropuerto de Asturias, hemos encontrado la ocasión ideal para dedicarle esta pequeña entrada.

¿Quiénes son?

Volotea es una compañía aérea fundada por dos ex de Vueling, Carlos Muñoz y Lázaro Ros, que en Abril del 2012 comenzaba a operar desde el aeropuerto Marco Polo de la ciudad italiana de Venecia, donde tiene su hub principal.

Cuenta con una flota de 28 aviones, de los cuales 17 son del modelo Boeing 717 y 11 corresponden al Airbus 319. Los primeros tienen una edad media de 15 años y los segundos de 14.

El año pasado, la compañía cambiaba de ubicación la sede social de su Consejo de Administración, trasladándolo desde Barcelona a Asturias.

La idea de negocio de la aerolínea siempre ha sido conectar ciudades de pequeño o mediano tamaño, que carecen normalmente de vuelos directos.

Si bien es cierto que la compañía ha reconocido pérdidas económicas entre los años 2012 y 2014, parece que la tendencia se ha revertido en el último ejercicio, en el que publicó una facturación superior a los 300 millones de euros.

Además, Volotea está empezando también a retocar su filosofía operativa, haciéndose también visible en aeropuertos de ciudades grandes, razón por la cual ha comenzado a operar con más aviones de 150 asientos, en vez de los 125 que ofertaba hasta el momento.

Se espera que durante este 2018 los Airbus A319 tomen mayor protagonismo y ayuden a la aerolínea en su crecimiento, en el que se pretende superar la cifra de 5 millones de pasajeros transportados, para lo cual también se han estrenado nuevas bases en Bilbao, Atenas y Marsella.

¿Qué pasó en Asturias?

Alrededor de las 16:00 horas del día de ayer, una "explosión" en la parte trasera de un avión de Volotea obligaba a desembarcar a todos los pasajeros, que estaban a punto de despegar desde Asturias para volar hasta Sevilla.

Según han relatado varios testigos, después del estruendo notaron un fuerte olor a "goma quemada", que se fue haciendo más intenso. En el momento de bajar del avión, se podía observar una pequeña columna de humo que salía de la parte trasera del mismo.

Todos los afectados recibieron un voucher por valor de 5 euros, para tirar la casa por la ventana en el restaurante del aeropuerto, mientras se procedía a la sustitución del aparato implicado en el incidente.

Dado que el retraso final superó las 3 horas, todos los pasajeros afectados tienen derecho a percibir además una indemnización de 250 euros. Desconocemos si Volotea ha informado de este hecho a los perjudicados.

Lo que sí ha hecho la aerolínea es intentar explicar lo ocurrido en el día de ayer, de una manera que ha llegado incluso hasta a dibujarnos una sonrisa en la cara.

Según Volotea, lo ocurrido obedece a "un problema técnico en uno de los chequeos que se hacen antes de volar y en esa comprobación se detectó una anomalía que hizo saltar la alarma". 

Además, ha afirmado que "no hubo ninguna explosión" y que este hecho no podría haberse producido nunca en vuelo, ya que "ese chequeo tiene como objetivo detectar antes los fallos".

Pero sin duda, lo que más nos ha llamado la atención ha sido cuando se comentó que, de momento, no se sabía si se trataba de un "hecho simbólico o se necesita sustituir alguna pieza".

A ver, es necesario aclarar alguna cosa: si el avión estuviese lleno de Cardenales votando para elegir un nuevo Papa y, de repente, saliese una fumata blanca por la parte trasera, eso sí sería un hecho simbólico.

Sin embargo, el hecho de que los pasajeros hayan escuchado una explosión, detonación, petardazo, o cómo se quiera denominar al ruido en cuestión, acompañado de un fuerte olor a quemado y expulsión de humo por la parte trasera del aparato, no tiene absolutamente nada de simbolismo.

Nos parece genial quitar tensión al tema, pero tampoco se puede tomar a la gente por tonta. Según semejantes comentarios, los pilotos parece que desempeñaban funciones de mecánico y gracias a su anticipación localizaron una avería en las "típicas revisiones técnicas" que se hacen antes de volar, y esto no es así.

Apenas se han dado explicaciones sobre lo realmente ocurrido a día de hoy. En principio, se ha hablado de un fusible y de la unidad de potencia dañada.

Todos aquellos medianamente relacionados con el sector de la aviación, recordarán los problemas iniciales que sufría el Boeing 717-200 con los primeros APU´s del modelo Sundstrand APS2100.

Para aquellos que no lo sepan, el APU (Auxiliary Power Unit), es un generador de electricidad y presión neumática que se utiliza cuando los motores del avión están apagados y no se cuenta con una conexión a una fuente eléctrica externa (GPU).

Se alimenta del propio combustible que carga la aeronave y suele ir instalado en la parte trasera de la misma. En la mayoría de modelos, se recomienda su apagado una vez están los motores activos y en funcionamiento. Esto no quiere decir que en determinadas situaciones de emergencia en vuelo (en determinados modelos de avión), necesite volver a ser encendido.

Si la avería se produjo efectivamente en el APU del avión, es mejor dejarnos de simbolismos y figuras retóricas varias. Efectivamente, no es un elemento que se utilice normalmente en vuelo y no tiene porqué afectar al mismo, pero de ahí a tomarlo casi como un adorno, hay un trecho bastante grande.

En cuanto a chequeos y revisiones, lo que se hace, tal y como ya hemos dicho, es activar el APU cuando los motores están apagados. De ahí a afirmar que la función del piloto es chequear el estado del mismo, es como afirmar que cuando encendemos el motor de nuestro vehículo lo que estamos haciendo es una comprobación técnica previa a conducirlo.

En fin, lo más importante es que no ha pasado nada grave y los pasajeros "sólo" tuvieron que sufrir un gran susto y enorme retraso para llegar a sus destinos.

A partir de ahora, intentaremos seguir un poco más de cerca a Volotea, e intentaremos hacer algún "salto" con ellos, con el fin de contaros la experiencia.

Mientras tanto, mandamos desde aquí un "simbólico" saludo a todos los empleados y directivos de la aerolínea.

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