Crucero procedente de Italia atraca en Palma con 3.000 pasajeros a bordo

En ocasiones, las cosas no ocurren por casualidad, sino más bien por una ausencia total del más mínimo sentido de la coherencia.

Mientras todos los vuelos entre España e Italia permanecen suspendidos, al menos durante un mes, esta medida no afecta a las conexiones marítimas, tal y como se pudo ver ayer mismo en Palma de Mallorca.

El crucero MSC Grandiosa atracaba este mismo Miércoles en el muelle de Ponent, a las 8 de la mañana, aproximadamente.

A bordo del mismo se encontraban apenas 3.000 turistas, lo que equivale al 50% del total de ocupación del buque, los cuales desembarcaron tras una toma previa de temperatura.

Los cruceristas habían partido de la ciudad de Barcelona, y llegaban a las Baleares tras un recorrido de varios días por diversas ciudades italianas, siendo el último puerto de salida el ubicado en Palermo.

Hasta las 7 de la tarde, hora en la que el barco retomaba la travesía con dirección a Barcelona, los 3.000 visitantes estuvieron paseando con total normalidad por el centro de la ciudad de Palma, visitando distintos puntos de atracción turística.

Este hecho acaba de levantar una enorme polémica, dada la situación actual que se está viviendo a consecuencia de la crisis provocada por el Coronavirus, y tras las medidas tomadas por el Ejecutivo italiano, que ha obligado a cesar cualquier actividad comercial, salvo la relacionada con las farmacias o los supermercados.

Mientras que el alcalde de Palma, José Hila, restaba importancia a este hecho, comentando que “existe control sobre el coronavirus dentro de los barcos”, la lluvia de críticas que han llegado desde colectivos anti-cruceros de la ciudad, así como de un buen número de ciudadanos, ponen en cuestión todo el protocolo de seguridad establecido tanto en España, como en Italia.

Si no se puede volar entre ambos países, no parece demasiado lógico que sí se pueda navegar, máxime cuando el recorrido incluye múltiples visitas a destinos turísticos en Italia, un país que pretende cerrarse herméticamente para evitar la propagación masiva del virus.

El mismo día en el que el Presidente de los EEUU comunicaba la prohibición de operar vuelos entre Europa y los EEUU, cuando la inmensa mayoría de compañías aéreas mundiales han cesado todas sus operaciones con Italia, han quedado una vez más en evidencia las enormes lagunas existentes en estos planes de contingencia.

Al final, y como está ocurriendo actualmente en nuestro país, el consistorio local descarga posibles responsabilidades sobre organismos sanitarios, los cuales se remiten a instrucciones recibidas desde la Comunidad Autónoma correspondiente, la cual a su vez se inhibe a favor de directrices emitidas desde el Gobierno Central.

Una burocracia que parece no tener fin, con una falta de coherencia que nos hace pensar a todos muy seriamente sobre el grave problema que tenemos entre las manos.

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