El Antonov AN-225 no se cansa de batir récords

Con un total de 32 ruedas, 6 motores, 18 metros de altura y 84 de longitud, el Antonov AN-225 Mriya es la aeronave más grande que surca los cielos en la actualidad.

Este increíble aparato acaba de transportar nada más ni nada menos que 110 toneladas de tests Covid a Austria, una auténtica minucia si tenemos en cuenta la capacidad de carga del gigante ucraniano.

En el vuelo de regreso tuvo que realizar una parada técnica en el aeropuerto de la capital turca, donde se produjo uno de los encuentros más esperados para cualquier aerotrastornado que se precie.

Sobre el asfalto de Estambul coincidieron cara a cara los dos pesos pesados de la aviación comercial: el Antonov AN-225 y el Airbus A380.

Antonov AN225 y Airbus A380 frente a frente en el aeropuerto de Estambul

Aunque está muy cerca de cumplir 33 años de vida operativa, parece que es ahora cuando el AN-225 está atravesando por su mejor momento.

Si bien hasta el comienzo de la crisis sanitaria apenas recibía un número significativo de encargos, tras la declaración de pandemia por Covid19 y ante la necesidad de transportar cantidades muy importantes de mercancía de una manera rápida y eficaz, su situación cambió radicalmente.

Sólo durante el 2020, este avión cargó en su bodega un total de 1.300 toneladas de material sanitario.

Andriy Blagovisniy, Director Comercial de Antonov Airlines, ha declarado que los siete aparatos que componen la flota de Antonov AN-124 están operando al 100%, y carecen de fechas libres durante los próximos meses.

Por este motivo, su hermano mayor el AN-225, del que sólo existe una unidad, está siendo utilizado para dar servicio a otros clientes alrededor de todo el mundo.

Antonov AN-225

El AN-225 se desarrolló durante los años 80 en la antiguamente conocida como República Socialista Soviética de Ucrania, actualmente Ucrania.

Su principal cometido era poder transportar el transbordador espacial soviético Burán, muy parecido al Columbia norteamericano.

Tras la caída de la URSS y la destrucción del Burán en un terremoto en el año 2002, el AN-225 se vio obligado a reconvertirse para poder seguir volando.

Su extraordinaria capacidad de carga, estimada en 250 toneladas, compensa algunas desventajas asociadas a sus enormes dimensiones.

El AN-225 necesita despegar y aterrizar en pistas con una longitud mínima de 3.500 metros, y la estela que deja a su paso puede alterar enormemente las operaciones de cualquier aeropuerto.

Sus seis motores Progress D-18T provocan una estela turbulenta de tales dimensiones, que es necesario esperar 15 minutos antes de que otra aeronave pueda utilizar la misma pista por la que ha pasado.

A día de hoy, al AN-225 le han llovido ofertas de todo tipo.

China pretendía convertirlo en una plataforma para el lanzamiento de satélites, mientras que un grupo de empresarios ubicados en Oriente Medio llegaron a plantear la posibilidad de transformarlo en un avión con capacidad para 1.000 pasajeros.

Esta idea, dada la situación actual y considerando el mantenimiento que supondría un aparato con seis motores, no creemos que llegue a ver la luz en ningún momento.

Por lo que parece, el AN-225 continuará su carrera como aeronave destinada al transporte de mercancías de manera solitaria, aunque no se ha llegado a descartar completamente el finalizar la construcción de un hermano gemelo que quedó en el olvido en 1988.

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