Hong Kong mantiene el brutal confinamiento que afecta a visitantes y tripulaciones de aerolíneas

Ubicado en un rincón aislado de la isla de Lantau y a escasos 800 metros del parque Disney, se encuentra el campamento gubernamental que las autoridades de Hong Kong han implementado para controlar la pandemia.

Tiene el aspecto de una pequeña ciudad formada por contenedores marítimos apilados unos sobre otros, cemento y vallas de alambre de espino, con una capacidad para albergar a más de 3.500 personas.

Centro de cuarentena de Penny´s Bay en Hong Kong

Bloomberg

A diferencia del resto de países, que en su momento decidieron utilizar diversos hoteles para que los infectados por Covid pudiesen pasar la correspondiente cuarentena, en Hong Kong se ha decidido mantener operativo este pseudo campo de concentración, que actualmente acoge tanto a locales como a visitantes, así como a tripulaciones de distintas aerolíneas.

Se conoce oficialmente con el nombre de Penny´s Bay, aunque extraoficialmente muchos se refieren a este lugar como «la cárcel».

Intentar escapar de aquí sin haber obtenido previamente el permiso de las autoridades sanitarias, te llevará directamente a la cárcel de verdad, además de tener que asumir el pago de una cuantiosa sanción administrativa.

Actualmente, todos los visitantes llegados desde alguno de los países incluidos en la lista de alto riesgo elaborada por Hong Kong, tienen que permanecer los primeros 7 días de su estancia en Penny´s Bay, para posteriormente ser trasladados a un hotel donde completarán la cuarentena obligatoria de 21 días.

Penny´s Bay en Hong Kong

Igualmente, todos aquellos que hayan sido contagiados por el virus SARS CoV-2, o sus contactos estrechos, tendrán que ingresar obligatoriamente en las instalaciones de Penny´s Bay hasta que reciban el alta correspondiente.

De hecho, el pasado mes de Noviembre Hong Kong ordenó el ingreso de 120 niños de un mismo colegio en este lugar, tras confirmar que el padre de uno de ellos, piloto de la compañía aérea estatal Cathay Pacific, había dado positivo por COVID tras regresar de un viaje en el extranjero.

Si bien es cierto que gracias a esta política el país asiático ha sido uno de los pocos en todo el mundo que ha podido contener el avance inexorable de la pandemia, la extrema dureza impuesta por las autoridades locales está dañando de manera muy grave la imagen de Hong Kong a nivel internacional.

Penny´s Bay es lo más parecido que se puede encontrar a un campo de concentración, y los teóricos derechos que asistirían a sus ocupantes en cualquier otro lugar del planeta, aquí parece que se dejan de lado desde el mismo instante en el que atraviesas la puerta de entrada.

El interior de las habitaciones individuales, de 17 metros cuadrados cada una, está compuesto por un camastro con sábanas de plástico, aunque está permitido traer mantas y almohadas del exterior.

Se completa con un aparato de aire acondicionado, una televisión y una mesita de madera plegable.

Habitación del centro Penny´s Bay de Hong Kong

BBC News

El complejo carece de cobertura WIFI, por lo que de manera regular se suelen repartir tarjetas SIM de 2GB para que sus ocupantes puedan seguir conectados con el mundo exterior.

Se sirven 3 comidas al día, a elegir entre un menú con platos tradicionales chinos, otro que contiene los productos más habituales de la cocina occidental, y un tercero exclusivamente para vegetarianos.

Eso sí, los encargados del catering no se hacen responsables cuando en numerosas ocasiones no es posible respetar las solicitudes de comida recibidas, por lo que finalmente se suele servir lo que hay.

Obviamente, está totalmente prohibido realizar pedidos al exterior, aunque en determinados casos se permite que familiares o allegados puedan facilitar comida envasada.

Cualquier tipo de bebida alcohólica está prohibida en Penny´s Bay.

A pesar de que en un principio estas instalaciones estuvieron reservadas para ciudadanos locales enfermos de COVID, posteriormente se amplió su uso hasta servir como centro de cuarentena también para extranjeros.

Numerosas tripulaciones de diversas compañías aéreas han sido retenidas durante 21 días en Penny´s Bay, tras haber confirmado algún caso positivo entre su personal.

Aspecto de las instalaciones de Penny´s Bay en Hong Kong

Lo primero que llama la atención de este lugar es el aspecto penitenciario del mismo, rodeado por un perímetro de seguridad en el que se incluyen guardias y alambre de espino.

Más que para personas enfermas o expuestas al virus de la COVID, parecería que está destinado a acoger delincuentes.

Igual que ocurre en muchos centros penitenciarios de todo el mundo, en Penny´s Bay se obvia el nombre y apellidos de sus «huéspedes», para acabar dirigiéndose a ellos utilizando únicamente el número de su habitación.

Esta sensación de ahogo, control y claustrofobia, es lo que han denunciado numerosos ciudadanos extranjeros, poniendo en entredicho la legalidad de instalaciones como estas.

Barracones del centro de cuarentenas Penny´s Bay en Hong Kong

Lo único bueno que se puede decir al respecto, es que permanecer aquí es totalmente gratuito, a diferencia de la cuarentena que se guarda en establecimientos hoteleros, en los que es necesario abonar la factura correspondiente a los días de estancia.

No creemos que eso sea precisamente un gran consuelo para los que acaban internados en este centro, donde tienen la sensación no de estar precisamente enfermos, sino más bien de haber cometido algún delito

Como decíamos al comienzo de este post, y aún teniendo en cuenta que el tiempo lo suele curar casi todo y es bastante probable que en unos años nadie se acuerde de este asunto, lo cierto es que la forma en la que Hong Kong está tratando no sólo a los positivos por COVID, sino también a sus contactos, ciudadanos extranjeros y empleados de aerolíneas, deja mucho que desear.

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