Iberia: cambio de planes obligada por la crisis

Es muy difícil encontrar buenas noticias sobre el sector aéreo que transmitir durante estos días, ya que las importantes restricciones a la libre circulación de ciudadanos, afectan especialmente a los desplazamientos en avión y por ello también al turismo en general.

Además de ERTE´s, flotas enteras de aeronaves en tierra, cierres de aeropuertos, terminales, y muchas otras sorpresas negativas que nos llevamos cada mañana, parece más que evidente que la recuperación de las compañías aéreas va a necesitar de un largo período de transición.

En el caso particular de Iberia, nos encontramos ante una aerolínea que estaba a punto de subir un nuevo peldaño dentro de su historia, a través de la adquisición de Air Europa, lo que cambiaba totalmente el panorama aéreo nacional.

Sin embargo, y aunque a día de hoy no se ha manifestado lo contrario desde Iberia, parece que esta operación podría alterar completamente sus términos, o incluso quedar aparcada hasta la llegada de otro momento más favorable.

El caso Condor

En su día, se anunció la adquisición de Air Europa por parte de Iberia, en una operación por un importe total de 1.000 millones de euros.

Actualmente, y tal y como se presenta el panorama futuro, sería necesario preguntarse si Air Europa sigue valiendo esa cantidad. Creemos que la respuesta en este momento deja bastante margen para las dudas.

El ejemplo más gráfico de lo que está sucediendo en plena crisis, lo protagonizan la aerolínea polaca LOT y la alemana Condor.

Tras la quiebra de Thomas Cook, Alemania decidía proteger a una de sus subsidiarias hasta poder determinar su futuro, sobre la cual existían además varias ofertas de compra encima de la mesa.

Ante el enorme enfado público de Lufthansa, Alemania decidía otorgar una línea de vida temporal a Condor, en forma de inyección económica por un importe total de 380 millones de euros, algo que irritó profundamente a los máximos responsables de la compañía bandera del país.

A día de hoy, todavía se desconoce si las intenciones reales de Lufthansa eran realmente adquirir Condor, o simplemente verla desaparecer cuanto antes.

Finalmente, Polish Aviation Group (PGL), propietaria de LOT, decidía hacerse con Condor, presentando un plan que resultaba bastante beneficioso para todas las partes implicadas, ya que se respetaba su hub principal en Alemania, y se eliminaban las posibilidades de crear rutas en monopolio si era adquirida por otro comprador, lo que perjudicaría enormemente al usuario.

A pesar de esto, la crisis provocada tras la aparición en escena del nuevo Coronavirus, ha trastocado totalmente la operación.

Para empezar, Condor solicitaba a mediados de Marzo una nueva ayuda a Alemania, esta vez por importe de 200 millones de euros, lo que hizo que los directivos de Lufthansa comenzasen de nuevo a subirse por las paredes.

Con toda su flota en tierra, y un largo periodo de recuperación por delante, LOT ha comenzado a poner trabas para formalizar la compra, solicitando garantías al ejecutivo alemán que este no está en condiciones de otorgar actualmente.

Por esta misma razón, y quizás para presionar con un ultimatum a LOT, Alemania acaba de declarar que de no venderse Condor, procederá a su nacionalización inmediata.

¿Qué espera a Iberia?

A Iberia le espera el mismo futuro incierto que al resto de compañías aéreas mundiales, muchas de las cuales han cesado todas sus operaciones a día de hoy, o han procedido a reducir las mismas a un porcentaje nunca antes visto.

Hasta la irrupción del nuevo Coronavirus, Iberia seguía una trayectoria ascendente, arropada además por el grupo IAG, uno de los más poderosos del sector aéreo mundial.

Con el fin de que los reguladores diesen el visto bueno a la compra de Air Europa y no se produjesen casos efectivos de monopolio, Iberia había cedido diversas rutas a Volotea, que indirectamente también se beneficiaba de la operación.

Por otro lado, Iberia estaba inmersa en un proceso de renovación de flota, al que habría sumado los 17 Boeing 787 “Dreamliner” de Air Europa, más otros 5 que se esperan recibir en breve.

Actualmente, e igual que el resto de la competencia, la aerolínea española se encuentra técnicamente parada, realizando tan solo algunos vuelos domésticos y operaciones internacionales de repatriación de ciudadanos.

Si escuchamos las declaraciones de los máximos responsables de la gran mayoría de compañías aéreas más afectadas, así como las que llegan desde otros organismos sanitarios, o incluso de la propia IATA, la vuelta a la normalidad va a producirse de manera muy lenta y gradual.

Esto quiere decir que se comenzará operando muy pocos vuelos y con muy pocas frecuencias, por lo que el mayor porcentaje de aeronaves todavía permanecerá en tierra durante más tiempo.

Lufthansa cuenta tan solo con reanudar sus operaciones internacionales a 6 destinos (Bangkok, Chicago, Montreal, Newark, Sao Paulo y Tokyo), dependiendo del levantamiento de la prohibición de vuelos provenientes de Europa en EEUU, y exclusivamente desde el aeropuerto de Frankfurt.

American Airlines ha hecho pública su hoja de ruta para este Verano, según la cual y en el mejor de los casos, reduce su capacidad internacional en un 60%, y las operaciones sobre el Pacífico en un 80%.

Por su parte, United Airlines también se prepara para realizar importantes recortes en su flota. Empezará deshaciéndose de sus CRJ200 y Embraer E145, para posteriormente hacer lo propio con los Boeing 757 y 767.

En una tercera fase, procedería también a retirar definitivamente todos los A319 y A320 que le fueron entregados durante la década de los 90.

Por su parte, el grupo IAG ya contaba desde hace tiempo con la retirada de diversos aparatos, entre los que se encuentran unos 30 Boeing 747-400 propiedad de British Airways, y 16 Airbus A340-600 de Iberia.

Además, del resto de flota que a día de hoy sigue en tierra, otras 40 aeronaves del grupo finalizan sus contratos de leasing entre este año y el 2021, lo cual facilitaría y abarataría enormemente el proceso de reducción.

IAG también se había comprometido con Airbus para adquirir 14 modelos del nuevo A321XLR, de los cuales 8 unidades se asignarían a Iberia, y 6 a la irlandesa Aer Lingus, con una posibilidad abierta de poder acceder a otros 14 en el futuro.

Los A321XLR deberían comenzar a entrar en las flotas durante el 2023.

A diferencia de EasyJet, que acaba de demostrar una exagerada hostilidad frente a Airbus, amenazando con no respetar los acuerdos a los que había llegado en su día con el constructor europeo, IAG sí ha decidido sentarse para renegociar los suyos, a la vista de la situación de crisis mundial que parece nos espera a la vuelta de la esquina.

Un porcentaje muy importante de los aparatos de Iberia que ahora mismo permanecen en tierra, ya no volverán nunca más a despegar, y a medida que la situación actual mejore, se irán sustituyendo con nuevas unidades.

Exactamente igual que la práctica totalidad de compañías aéreas de todo el mundo, Iberia también precisará de ayudas estatales para poder superar este importante bache.

Sin embargo, a pesar de que nos estamos encontrando con una lluvia de nacionalizaciones de aerolíneas, y no es posible descartar definitivamente ningún escenario futuro, no creemos que ese vaya a ser el caso de Iberia.

Quedaría por saber si ese posible plan de rescate incluiría también la formalización de la compra de Air Europa, ya que de no ser así, la posición de la aerolínea de Globalia en el futuro puzzle aéreo sería realmente complicada.

Queremos suponer que las negociaciones a nivel estatal ya se están produciendo, aunque a día de hoy poco ha trascendido de las mismas.

Tanto el propio grupo IAG, como Iberia, deberán afrontar obstáculos muy importantes durante los próximos meses, pero en un principio parten con cierta ventaja sobre el resto, gracias a la situación de estabilidad económica de la que disfrutaban antes de la crisis, lo cual sin duda ayudará a enfrentar el futuro.

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