LEVEL, OBJETIVO ACABAR CON IBERIA

Iberia no se está muriendo, la están matando. Aunque el resultado final es el mismo, cambian las formas y estrategias para eliminar a la que un día fue la compañía aérea bandera de todo un país. Esto no lo decimos ni con un sentido alarmista, ni mucho menos amenazante, es el fruto de una reflexión a la vista de los últimos acontecimientos y anuncios realizados tanto por parte de Iberia, como de IAG, la empresa madre encargada de convertir una aerolínea que viene funcionando desde el año 1927, en una low cost.

Antes de nada, vamos a contaros las últimas novedades en relación con los aviones de Level, visto que ellos parece que siguen queriendo mantener la “sorpresa”. Como ya habíamos adelantado previamente en nuestros artículos anteriores sobre este asunto, los dos aviones destinados a cubrir las rutas del nuevo engendro aéreo son propiedad de Iberia. Forman parte de un pedido a Airbus que constaba de tres A 330-200, de los cuales fueron entregados dos, que en vez de recalar en la empresa que los ha encargado y pagado, son cedidos sin ningún tipo de coste a Level. Sin duda, no hay mejor manera de comenzar una empresa: no aportar ningún capital, no hacer ningún gasto, y que te pongan los aviones en el hangar.

Si no has leído los tres artículos anteriores, puedes hacerlo aquí, aquí, y aquí, por orden cronológico.

El primero de los aviones ya ha llegado a los hangares de La Muñoza, en Madrid. Voló directamente desde la sede de Airbus en Toulouse con los colores de Iberia, y este mismo fin de semana se traslada al Reino Unido para ser pintado con la librea de Level, esos bonitos colores que algún daltónico en fase de rehabilitación ha escogido para la nueva empresa. No confundir con nueva compañía aérea, que no lo es, al menos de momento.

Su matrícula es EC-MOU y tal y como habíamos anunciado previamente, será volado por personal y tripulación de Iberia. En concreto, 70 empleados fijos han accedido voluntariamente a integrarse en la nueva empresa, y se ha contratado a 40 eventuales, todos con base en Barcelona El Prat.

Estos aviones, tal y como se había presumido en un primer momento, utilizarán el “callsign” de Iberia, ya que al cerebrito que se le ocurrió el nombre de la nueva empresa, no se le dió por pensar que la palabra LEVEL es utilizada de manera habitual por los controladores aéreos para dar indicaciones a los pilotos relativas a la altura en la que tienen que volar. El llamar a torre utilizando el callsign LEVEL, para pedir o colacionar otro LEVEL (nivel o altura), puede dar lugar a graves confusiones que nadie está dispuesto a tener en pleno vuelo. Punto para las mentes pensantes en IAG.

A la llegada de este avión a España, los mamparos que separan la cabina por dentro venían con el logotipo y colores de Iberia. No sabemos si esto va a cambiar o a quedar así. Conociendo la nueva estrategia “cutresalchichera” de los tres implicados, Level, Iberia, e IAG, lo más probable es que dejen todo como está y coloquen unos bonitos reposacabezas de tela con el logotipo y colores de Level, por aquello de disimular un poco, pero todavía no lo sabemos con seguridad, así que de momento es sólo una mera especulación. Lo verificaremos cuando regresen del Reino Unido.

La distribución de asientos en cabina, igual que en el resto de aviones de este mismo modelo de Iberia, es de 2-4-2. No confundir con estrategias futboleras, son dos asientos en cada lateral, pegados a las ventanillas, y cuatro asientos en el medio del avión. La cabina entre los galleys 1 y 2 está dividida en dos partes, quedando la distribución de la siguiente manera:

  • la primera cabina se destina a tarifa Premium: 21 pasajeros.
  • la segunda cabina se destina a tarifa Turista: 24 pasajeros. Está separada de la Premium por un mamparo y de la Economy por el galley 2.
  • desde el galley 2 hasta la cola del avión se destina a tarifa Economy: 293 pasajeros.

Insistimos en el tema de los asientos: aquellos que tienen detrás alguna separación o pared, no se pueden reclinar.

Los asientos, pantallas, tapicería, entretenimiento y demás características de la tarifa Premium son exactamente iguales a las de Iberia, igual que las dos tarifas de Turista. Tal y como indicábamos en nuestro anterior artículo, Level ha despertado de sus sueños de grandeza, con miles de billetes vendidos y renegando a facilitar información, y ha optado por indicar que va a ofrecer el sistema de entretenimiento a todos los pasajeros como una acción “promocional”. Se olvida de indicar qué es lo que cubre esa promoción y las fechas en las que se va a llevar a cabo. Sabemos que Iberia/Level va a bombardear, literalmente, a los pasajeros que han conseguido las tarifas más económicos, con un agresivo sistema de venta a bordo, que hará claudicar a la inmensa mayoría, ya que no hay cuerpo humano que aguante vuelos de 14 horas sin beber ni comer nada, sin una manta o almohada, o sin mirar una película o serie de televisión.

Consejo: los auriculares, para aquellos que no los lleven, son de pago. El “comfort.pack”, compuesto por manta, almohada, antifaz y cepillo de dientes, se venderá a un precio estimado entre 10 y 15 €. Las unidades son limitadas.

Como ya anunciamos y anticipamos a todos en anteriores artículos, Iberia/Level van a seguir con su sistema de “algoritmo” para conseguir que todo el mundo pague por escoger asiento. No importa si se compran varios billetes en la misma reserva, el famoso “algoritmo” separa a TODOS los pasajeros de manera intencionada, mandando a cada uno a un extremo distinto del avión, salvo que pagues el extra correspondiente. No hay excepciones para niños, menores de edad, o discapacitados.

Hemos conseguido averiguar cómo se ha programado la venta de billetes para conseguir separar matrimonios, parejas, o familias enteras, en el sentido aéreo de la palabra. Las tarifas más baratas se reservan para la parte trasera. Desde este punto y hacia delante se va colocando a los pasajeros que acaban pagando más por sus billetes. Además de esto, se da mayor valor a todos los asientos que están en pasillo, sobre el resto. De esta manera, SIEMPRE se van a juntar distintas tarifas, dado que con la configuración 2-4-2, utilizada en estos aviones, van a coincidir en los laterales dos pasillos y dos ventanillas, con tarifas distintas, y en el centro dos pasillos y dos asientos centrales, también con distinta tarificación. Algunos de vosotros nos comentabais que, en cuanto el avión despegase cambiariais vuestros asientos en pleno vuelo. Bueno, de esta manera, dudamos que aquellos pasajeros que hayan pagado un plus a mayores por escoger su asiento vayan a cederlo tan fácilmente.

La pregunta final en torno a este asunto sigue en el aire: ¿Por qué crear una nueva marca para volar unas rutas que podía hacer Iberia, o en su defecto cualquier otra compañía de su grupo, como Vueling o IberiaExpress? la respuesta, de manera indudable, es el progresivo modelo de low cost al que se va a someter a Iberia. IAG ha verificado, y Level es el mayor ejemplo, que la inmensa mayoría de pasajeros están dispuestos a tragar con lo que sea a cambio de precios más baratos. Hasta ahora, Ryanair ya había demostrado que se podían hacer todo tipo de “perradas” sobre sus clientes, que estos seguirían comprando billetes de manera casi compulsiva. La diferencia es que los vuelos de la aerolínea irlandesa no suelen superar las 3 horas, y los vuelos de Level son transoceánicos y rondan las 14 en su mayoría de rutas. No es lo mismo volar “empacado” unas pocas horas, que cruzar distintos continentes con las rodillas pegadas al asiento de delante.

La cuestión es que el imperio del low cost es un arma de doble filo. Lo que muchos pasajeros que defienden este sistema de ahorro de gastos internos (a base de muchas apreturas y recortes de salarios y derechos sociales) desconocen es que el resto de filiales, empresas y colaboradoras que pululan alrededor de estas compañías, para poder hacerlo, también necesitan adoptar el sistema low cost. ¿Y qué pasa con esto? pues la respuesta es muy fácil: TODO acaba transformándose en contratos basura, sueldos basura, y condiciones basura. El problema es que esto sólo se ve cuando se sufre en primera persona. Cuando se puede disfrutar de precios más bajos, y nadie se fija en otro tipo de condiciones o trato, se celebra como si fuera un auténtico chollo. Ahora, estos mismos que critican a aquellos que defendemos otro sistema que pueda acercar y hacer accesible el turismo aéreo a todo el mundo, son los primeros que se quejan cuando no encuentran trabajo, o el que le ofrecen tiene un sueldo o un contrato low cost. Entre todos estamos haciendo un sistema laboral low cost, que más tarde o más temprando, acabaremos pagando TODOS.

Ahora prevalece el beneficio económico sobre el trato al pasajero. No hay mayor diferencia entre transportar viajeros en un avión, que trasladar melones o cualquier otro tipo de carga. Esto se ha comprobado recientemente en EEUU, cuando se opta por arrastrar clientes para sacarlos de sus asientos en un caso de overbooking, o amenazar a unos padres para que bajen a su bebé del avión, salvo advertencia de incurrir en un delito federal e ir a la cárcel. En España se vió en el Verano del 2016, cuando Vueling dejó a miles de pasajeros en tierra, después de tener que cancelar o desviar cientos de vuelos mal programados. Dado que se trata de pasajeros de una aerolínea low cost, finalmente son pasajeros low cost. Esto significa que si quieren presentar alguna reclamación o hablar con alguien tienen que hacerlo por correo electrónico, ya que no hay personal para atenderlos, y tampoco se les ofrece el alojamiento y comida que indica la legislación vigente para este tipo de casos; simplemente se los deja tirados en el aeropuerto a la espera de recibir un SMS dándoles instrucciones.

El trágico accidente sufrido por el avión que trasladaba al equipo de fútbol del Chapecoense también es un ejemplo ilustrativo de lo que pasa cuando se da prioridad al ahorro, antes que a las personas que van sentadas en el aparato. Con esto no queremos decir que las low cost pongan en peligro a nadie, ya que todo lo relativo a la seguridad y mantenimiento está regulado a nivel internacional, y las aerolíneas tienen que cumplir en todo momento con estas normas, pero sí queremos dejar claro que estas filosofías no son las mejores para volar. Probablemente ya nadie se acuerde de los 3 aviones de Ryanair que tuvieron que hacer un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Valencia en la misma noche, lo cual sirvió para sacar a la luz la política de ahorro de combustible de esta compañía. El primar el aterrizar “como sea”, o el no llevar demasiado combustible, antes que otro tipo de variables, no es la mejor manera de hacer las cosas, además de ser un caldo de cultivo para problemas futuros.

Tal y como indicábamos al principio, se está sometiendo a Iberia a un proceso de cambio que, de manera indudable, acabará por hacer desaparecer a este compañía en la manera en la que la conocimos y, muy probablemente, finalmente Level acabará por dominar todos los nichos que hasta ahora trabajaba Iberia. La Nueva Zona Industrial (NZI) que ocupaba Iberia y en donde se encontraban los servicios médicos, medicina aeronáutica, escuela, maquetas de avión, etc, ahora no es más que un lugar abandonado y herido de muerte.

Todavía no hemos llegado a mitad de año y el consejero delegado de IAG ya está anunciando que el 2017 será un nuevo año de pérdidas para la compañía, a pesar de Level, de los miles de billetes vendidos, y de los nuevos planes estratégicos. Con esto, ya tienen motivos para mantener “amenazado” a todo el personal, y justificar las nuevas medidas destinadas a apretarse el cinturón, o más bien apretárselo tanto a los clientes, como a los empleados. Para muestra, un botón: los nuevos empleados de cabina sin experiencia previa, tendrán que pagarse de su bolsillo su propia formación, unos 2.000 €, al más puro estilo Ryanair, donde cada uno tiene que comprar el uniforme a su propia empresa. Quizás algunos no se hayan dado cuenta todavía que una azafata, auxilar, o tripulante de cabina, como se le quiera llamar, está ahí para velar por la seguridad de los pasajeros, y en caso de emergencia salvar tu vida, no venderte un boleto para una rifa.

Aún así, Willie Walsh ha decidido seguir aumentando la flota de Level con otros 3 aparatos, hasta llegar a los 5. ¿Curioso, no?

Y hablando de Ryanair, lo que equivale al más claro ejemplo de lo que es una aerolínea lowcost, parece que algunos pasajeros empiezan a despertar de su letargo y no están dispuestos a ser atropellados por el gigante irlandés. El Juzgado de lo Mercantil número 1 de Valencia acaba de fallar una sentencia por la que se condena a la aerolínea a indemnizar a un pasajero por el cobro de los famosos 40 € de penalización por no acudir al aeropuerto con la tarjeta de embarque impresa. En dicha sentencia se estima la demanda del pasajero, que reclamaba una indemnización de 90 € y el abono de las costas procesales. Aunque se trate de una cantidad más simbólica que otra cosa, lo que es cierto es que este nuevo revés judicial para Ryanair, se suma a otros muchos que está recibiendo derivados de su filosofía de trabajo y trato al cliente. En la sentencia, el juez indica que: “la cantidad impuesta por la falta de impresión es abusiva a todos luces, pues es desproporcionada, dado que no se prueba ni es razonable pensar que la cantidad que tiene que satisfacer cada viajero resulta equivalente a los gastos que esta prestación de servicios le cuesta a la compañía“.

Y es que, finalmente, tal y como venimos defendiendo desde nuestro comienzo en la web, una cosa son precios reducidos, y otra bien distinta el abuso, aprovechamiento y desproporcionalidad contra los usuarios. El propio magistrado del tribunal valenciano acaba indicando que “es difícilmente imaginable pensar que los costes para la compañía en tierra, de facturación y embarque, son superiores a los de desplazamiento“.

Desde Turama seguiremos defendiendo unas tarifas para volar proporcionales a los servicios contratados, razonables, y que faciliten el acceso al desplazamiento aéreo a la totalidad de la población. Además, exigimos que se priorice, sobre cualquier otra cosa, el trato y servicio al pasajero, la voluntad de ayuda y protección del mismo, y el respeto a los derechos laborales de todos los empleados de las aerolíneas.

Saber distinguir entre volar en una low cost, y ser tratado como un pasajero low cost, es muy importante. Ninguna bajada de precios justifica restricciones abusivas e injustas, tratos denigrantes, o denegación de servicios básicos.

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