Lluvia de ofertas en los primeros meses de recuperación del tráfico aéreo

Que la capacidad y el volumen de pasajeros se haya desplomado hasta porcentajes nunca vistos con anterioridad en el sector aéreo, no quiere decir que se haya perdido la competencia entre aerolíneas y aeropuertos.

De hecho, hoy mismo el responsable del departamento de la competencia de Australia lanzaba una severa advertencia a la compañía aérea Qantas, después de que esta publicase una noticia ofertando vuelos entre Sydney y Melbourne por un precio de 19 dólares.

Rod Sims, jefe del Australian Competition and Consumer Commission, confirmaba que no iba a permitir que se vendiesen billetes de avión por tarifas muy inferiores a su valor real, sabiendo que la aerolínea que las comercializa no va a obtener a cambio ningún beneficio económico, y tan solo persigue hundir al resto de competidoras.

Mientras que tirar los precios sólo con un propósito comercial puede ser considerado un delito en nuestras antípodas, parece que en el resto del mundo es exactamente lo que va a ocurrir cuando se comience de nuevo a operar vuelos comerciales.

Las cifras provisionales de los daños causados por la crisis actual son absolutamente catastróficas.

British Airways acaba de anunciar que va a tener que despedir a 12.000 trabajadores, mientras que Lufthansa también se verá obligada a hacer lo propio con más de 10.000 empleados.

La lowcost más importante del viejo continente, Ryanair, se va a deshacer de otros 3.000 profesionales, cerrando además un importante número de bases.

Por su parte, Iberia y Vueling anuncian un importante recorte de personal, mientras que Norwegian se retira temporalmente de nuestro país.

Las compañías estadounidenses que se acojan al plan de rescate diseñado por la Administración Trump, no pueden despedir a trabajadores hasta el mes de Septiembre. A partir de esta fecha, ya se ha anticipado la pérdida de miles de empleos en el sector norteamericano.

Las compañías aéreas que han sufrido el mayor impacto en su capacidad han sido British Airways, que ha perdido el -96.4% de la misma, Air France y LATAM, ambas con un porcentaje de reducción del -95.6%, Lufthansa, con un -94.4%, y Air Canada, con un -93.0%.

En cuanto a los aeropuertos, los que han perdido un mayor número de operaciones han sido el de la ciudad de Hong Kong, que se desplomaba a un -91.2%, el JFK de Nueva York, con una disminución en su oferta de asientos del -89.0%, el aeropuerto alemán de Frankfurt, con un -87.7%, el Charles de Gaulle de París, que descendió hasta un -87.0%, y Heathrow, en Londres, con un -86.1%.

Todos ellos cuentan con volver a los porcentajes positivos en cuanto se levanten las restricciones aéreas actuales, pero hay otro al que le espera un futuro bastante más incierto.

Hablamos del segundo aeropuerto por volumen de operaciones y pasajeros del Reino Unido: Gatwick.

En cuestión de apenas dos semanas, varias compañías aéreas especialmente relevantes han anunciado que abandonarán el aeropuerto londinense de Gatwick. Entre ellas, se encuentran British Airways, Virgin Atlantic, y Norwegian.

Esto ha animado a otra compañía de bajo coste a comprar slots en Gatwick, Wizz Air, lo que de momento no solucionaría la grave crisis que espera detrás de la esquina al aeropuerto inglés.

Además de esto, y tal y como comentamos con anterioridad en otros posts, todas las compañías aéreas están reduciendo de manera muy importante sus flotas de aviones.

El grupo IAG, que engloba a Iberia y a British Airways, ha sido el último en confirmar que renuncia a la entrega de 68 aeronaves que tendría que recibir entre este año y el 2022, de las cuales 57 serían modelos destinados a operaciones de corto y medio radio, y otros 11 de largo radio.

Con todo este panorama encima de la mesa, Brian Pearce, responsable del departamento económico de IATA, ha declarado que se espera una lluvia de ofertas durante los primeros meses de activación del sector aéreo.

Pearce basa principalmente su afirmación en la obligación que tienen la compañías aéreas de volver a recuperar e incentivar la demanda por parte de sus pasajeros, para lo cual van a estar obligadas a estimular el mercado a base de tarifas muy bajas.

Por otro lado, también recuerda que más del 80% de las rutas aéreas más importantes de todo el mundo, cuentan con la competencia de al menos dos aerolíneas, que dada la situación actual van a tener que luchar a muerte por sus respectivos clientes.

Esta situación es un arma de doble filo para el usuario, ya que por un lado es muy probable que pueda volver a volar con unos precios realmente bajos.

Sin embargo, un mercado de tarifas excesivamente bajas podría ser la puntilla final para muchas otras compañías, que saldrían muy tocadas de la crisis y desde luego no podrían aguantar el tirón de las más poderosas, lo que acabaría en una sucesión de quiebras y bancarrotas.

Puede que tal y como acaba de ocurrir en Australia, los gobiernos de muchos países frenen de manera drástica una posible bajada general del precio de los billetes de avión, con el fin de no perjudicar a las aerolíneas a las que están rescatando económicamente en estos mismos momentos.

Recordemos que aunque sea de manera indirecta, es el propio contribuyente el que a través de sus impuestos está pagando este tipo de rescates, que podrían acabar igualmente en una declaración de bancarrota si todas las aerolíneas deciden al unísono bajar sus tarifas.

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