Los destinos más baratos del 2019

Sólo un viajero experto es capaz de reconocer la diferencia entre un viaje “barato” y otro “caro”.

El turista ocasional resuelve el problema de una manera mucho más fácil: mira exclusivamente el precio final de los servicios que se le ofrecen y lo compara con sus expectativas y presupuesto. Si este se encuentra por encima de lo esperado, es caro, y si se encuentra por debajo, es barato. Punto y final…

Sin embargo, esta es la filosofía de viaje que tanto daño está haciendo a aquel que la pone en práctica y que suele venir acompañada de una gran variedad de problemas e inconvenientes.

Mientras en muchos otros sectores es realmente fácil determinar qué es barato y qué es caro, en el turístico este dilema es enormemente más complicado.

Cuando se contrata un viaje, no se está comprando un bien material, como un coche, una casa, un pantalón, o una televisión nueva. El viajero adquiere un compromiso para recibir un servicio en el futuro, y saber valorar lo que corresponde pagar por el mismo no está al alcance de todo el mundo.

De hecho, el gran secreto de este sector no es cómo viajar barato, porque eso es realmente fácil de hacer: basta con buscar aerolíneas de tercer orden, hoteles de baja categoría, y lo tienes prácticamente listo.

El verdadero mérito se encuentra en saber contratar un servicio global (hotel, avión, excursión, guías, coches…) por el precio que realmente vale, o en su caso, por otro sensiblemente inferior.

Podríamos hacer un estudio verdaderamente sesudo sobre esto, pero afortunadamente hay otros que ya se encargan de este trabajo.

Varias consultorías internacionales se dedican a investigar año a año la variación de los precios en los destinos turísticos más populares del planeta, para poder determinar en base a los resultados obtenidos cuáles son más baratos y cuáles menos.

De todos los datos publicados a día de hoy, nosotros nos quedamos exclusivamente con dos fuentes: por un lado, la estadística que facilita anualmente HRS, en la cual se hace una media del coste de una habitación de hotel en cada ciudad valorada.

Por otro lado, también nos fiamos de los datos que suministra el Post Office británico, el cual estudia múltiples destinos en el extranjero y realiza una media parecida a la de HRS, pero no sólo teniendo el cuenta el coste del alojamiento, sino también el correspondiente a una comida de 3 platos en un restaurante de categoría media y el precio de 8 objetos de uso diario en un supermercado local.

Combinando y cruzando ambas fuentes, es posible obtener unos resultados bastante cercanos a la realidad.

España

En base a todo esto, el destino más caro en lo que respecta a alojamiento dentro de nuestro país, sigue siendo la ciudad de Barcelona.

A pesar de que el precio medio de una habitación de hotel se redujo en un 4,4% desde el 2017, el coste medio final sigue siendo el más alto de todos: 129 euros.

En segundo lugar encontramos a Madrid, que también ha experimentado una reducción de sus tarifas hoteleras del 5% con respecto al 2017, alcanzando una cifra media final de 113 euros.

La tendencia a la baja ha sido una norma general durante todo el 2018, con las excepciones de ciudades como Bilbao, Valencia, Mallorca, o Granada, que han visto como el coste medio de una habitación de hotel se ha incrementado de manera notable.

En el polo opuesto se sitúa Málaga, la que más ha bajado sus precios, concretamente un significativo 17%, seguida por Alicante, Sevilla, o Pamplona, donde también se ha reducido el coste medio final de una noche de hotel.

Estos datos facilitados por HRS parecen corresponderse con los extraídos del estudio realizado por el Post Office británico, que localiza la zona de La Costa del Sol, en España, como la más económica para sus ciudadanos, seguida por El Arenal, en Mallorca.

De hecho, La Costa del Sol aparece como el quinto destino mundial más económico para los turistas británicos, sólo superado en Europa por el Algarve portugués.

Europa

En el Viejo Continente la tendencia ha sido mantener el mismo nivel de tarifas hoteleras que en el año 2017, sin grandes cambios significativos, excepto en la capital moscovita.

Moscú experimentó un incremento de casi el 40% en los precios de sus hoteles, relativamente comprensible si tenemos en cuenta la celebración del pasado Mundial de Fútbol en el país.

Por lo demás, las ciudades más caras para dormir en Europa siguen siendo Copenhague, Londres, Amsterdam y Zúrich, que se mueven en el entorno de los 180 euros por noche.

El descenso más grande en las tarifas lo encontramos en la ciudad de Oslo (-32%), pero también tiene su explicación, ya que durante el 2017 los precios se habían disparado de una manera general, principalmente a causa de la celebración de la exposición marítima “Nor Shipping”.

Este es el mismo efecto que presumiblemente veremos en Rusia durante el 2019 y en Tokio el año que viene, con la celebración de los Juegos Olímpicos.

Por lo demás, las tarifas hoteleras más económicas se siguen localizando en Europa del Este, y las 3 ciudades con precios medios más baratos son Praga (92 eur), Varsovia (87 eur) y Estambul (73 eur).

La capital turca se ha visto muy afectada por la crisis económica del país, convirtiéndose por primera vez en la más asequible de todo el continente.

Resto del mundo

En lo que respecta al resto de ciudades más turísticas del planeta, Nueva York sigue estancada en el primer puesto de las más caras para alojarse, con una media de 251 euros por noche, a pesar de haber registrado un descenso en las tarifas del 7,7%.

Le siguen de cerca Washington, con una media de 221 euros por noche, y Toronto, en Canadá, con 200 euros de media por noche y un incremento del 23,5% respecto al 2017.

Entre las que más han bajado sus tarifas están Rio de Janeiro, que sigue en un descenso en picado desde que finalizaron los Juegos Olímpicos del 2016, México DF y Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, una joya que todavía está por descubrir para muchos viajeros.

Si tenemos en cuenta los datos más globales del Post Office, veremos que el lugar más económico para pasar las vacaciones es Sunny Beach, en Bulgaria, a orillas del Mar Negro.

El segundo destino más barato para el viajero sería Marmaris, en Turquía, una preciosa región costera bañada por el Egeo.

El tercer puesto estaría ocupado por el Algarve, en Portugal, un destino muy popular también entre los turistas españoles.

Si nos vamos al extremo opuesto, el de los destinos más caros, nos encontramos con las islas Seychelles, cuyos resorts son los más exclusivos de todo el planeta.

El segundo y tercer puesto de las ciudades “menos económicas” están copados por los Emiratos Arabes Unidos, con Abu Dabi y Dubái, aunque sería importante especificar que, tal y como comentamos al comienzo de este artículo, el Post Office no sólo tiene en cuenta el coste medio de una habitación de hotel, sino también el precio de la comida y diversos objetos de uso diario, que es realmente lo que lastran a las dos ciudades árabes.

Curiosamente, en la cuarta posición de las “más caras” nos encontramos con Darwin, una ínfima población al norte de Australia que sirve como campamento base para explorar una de las zonas más salvajes del país.

En realidad, ni los servicios que se ofrecen en Darwin, ni la calidad de los mismos, están a la altura de las tarifas que se cobran por ellos, pero el hecho de no tener competencia en muchos cientos de kilómetros a la redonda, acaba consiguiendo que se pidan auténticas barbaridades por una noche de hotel.

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