Los españoles compran Air Europa y se la regalan a Iberia

Hoy se han dado a conocer los términos del preacuerdo firmado entre las tres partes

Todavía quedan flecos importantes antes de que se apruebe la operación de compraventa, como la correspondiente autorización por parte de la UE.

Tal y como venimos anunciando desde hace tiempo, el nuevo pelotazo en nuestro sector aéreo parece que está cerca de consumarse.

El Estado español, es decir, todos los españoles, regaló en su momento 475 millones de euros a una familia de multimillonarios que se negaron a aportar ni un solo céntimo de su capital a la operación.

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Era el segundo pago que se hacía a la empresa de los Hidalgo, ya que en Mayo también se les había autorizado un crédito ICO por importe de otros 140 millones.

La idea era que con ese dinero se lavasen las cuentas de Air Europa y se protegiesen sus puestos de trabajo, garantizando la presencia en la dirección de la aerolínea de dos consejeros nombrados por el SEPI, que se encargarían de controlar los más que probables futuros planes de ajuste.

Pues bien, hoy sabemos que Iberia estaría dispuesta a pagar 500 millones por Air Europa, pero no ahora, sino en el año 2026, fecha en la cual Air Europa debería de tener amortizados los 600 millones de euros que en estos momentos debe a las arcas públicas.

No hace falta ser titular de una cátedra en Economía para darse cuenta de que estas cifras son imposibles de cuadrar.

En la mejor época para el sector de la aviación comercial, cuando se vendían más billetes que nunca y cuando viajaban más pasajeros que nunca, Air Europa no pudo llegar a sumar 50 millones de euros de beneficios, una cifra que en el último ejercicio se quedaba en apenas 28 millones.

Por cierto, 28 millones que se repartió la familia Hidalgo y que a día de hoy disfrutan tranquilamente.

Considerando que estamos atravesando la peor crisis histórica que ha sufrido el transporte aéreo, y que todavía se van a tardar unos cuantos años en recuperar los niveles de ocupación previos a la pandemia, es más que evidente que Air Europa no va a poder asumir una deuda de 600 millones a pagar en 6 años, pero ni de lejos.

La pregunta es entonces qué pasará al llegar 2026 con los hechos consumados, y tras 6 años de una supuesta compra que no es tal, porque al igual que en su día la Ministra Cospedal se había inventado el concepto de “finiquito en diferido”, hoy el Ministro Abalos ha patentado el de “compra diferida”.

Dos disparates para justificar un regalo de Navidad que hacemos todos los españoles al grupo IAG y a Iberia, que como sabemos no llegarán en ningún momento a desembolsar cantidad alguna por Air Europa.

En último caso, Iberia podría llegar a asumir el resto de la deuda que quedase pendiente, y a lo mejor para ello incluso podría aprobarse alguna otra ayuda o subvención estatal.

De todas formas, la condición sine qua non que ha exigido Iberia es que la SEPI renuncie a colocar a sus dos consejeros en la dirección de Air Europa, para así tener las manos libres de cara a comenzar el reajuste de plantilla que van a precisar ambas aerolíneas.

Como también señalamos hace muchos meses, llama especialmente la atención la enorme pasividad por parte de los sindicatos de las dos compañías, que parece que cuando está en el poder un partido de izquierdas pierden beligerancia y se mantienen en una hibernación cuasi permanente.

No pasa lo mismo en British Airways, prima hermana de Iberia, donde las movilizaciones se suceden desde la Primavera pasada, a la vista de los brutales expedientes de regulación presentados por la aerolínea inglesa.

Noticias de aerolíneas. Noticias de compañías aéreas. Protestas de los sindicatos de British Airways

Pero gracias al nuevo sistema de la “compra diferida” (pruebe usted a ir a un concesionario y planteársela al gerente para llevarse un coche y pagarlo dentro de 6 años) IAG esquiva el argumento de los sindicatos ingleses, que acusaban a la empresa ante la UE de echar a trabajadores a la calle porque no tenía dinero, pero al mismo tiempo se podía permitir adquirir otra compañía.

La cuestión más importante es que no se van a proteger los puestos de trabajo, de hecho ya se han previsto miles de despidos, y los empleados que conserven los suyos van a tener que asumir un más que considerable ajuste en las condiciones laborales.

El dinero “prestado” obviamente no va a volver a las arcas públicas, y los usuarios van a acabar pagando con sus impuestos una reducción de competencia a la hora de trasladarse en avión.

Y mientras tanto, Air Europa todavía mantiene su negativa a reembolsar los billetes de los vuelos que canceló durante la pandemia, a las mismas personas que de forma indirecta le están permitiendo el poder seguir operando, en contra de las normas y reglamentos europeos, y con la permisividad por parte del ejecutivo.

Una auténtica “Historia de Navidad” para poder relatar a las generaciones futuras, que todavía seguirán pagando el regalito adelantado que supuestamente va a recibir Iberia.

Y esperemos que esto no traiga además contraprestaciones de otro tipo, como ver al señor Abalos sentado en el Consejo de Dirección de Iberia, o del grupo IAG, en el año 2026, porque eso sería un auténtico escándalo, y en España esas cosas no ocurren.

¿A qué no…?

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