Se dispara el número de incidentes con pasajeros conflictivos

Lo que le faltaba en estos momentos al sector aéreo es tener que lidiar con un problema añadido a los muchos que ya ha creado la crisis en la que estamos inmersos.

A pesar del muy preocupante descenso en el volumen de usuarios y de operaciones registradas en lo que llevamos de año, el número de incidentes a bordo de un avión con pasajeros conflictivos se ha disparado desde la reapertura del espacio aéreo.

Al parecer, la razón que ha provocado el incremento en este tipo de comportamientos reside en las medidas sanitarias impuestas por la gran mayoría de compañías aéreas, que en muchos casos son objeto de discusión dentro de la propia cabina.

Este tipo de pasajeros no sólo hacen caso omiso de las normas, sino que además alardean de ello a través de las redes sociales, mientras son jaleados por otros que aspiran a hacer lo propio, lo que acaba resultando en un efecto llamada que invita a crear situaciones conflictivas sólo con el propósito de ser grabadas y subidas a internet.

Según publica la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) en su página web, cada 3 horas se produce un incidente de este tipo dentro del espacio aéreo del viejo continente, y en el 70% de las ocasiones incluye algún tipo de agresión, física o verbal.

A pesar de estos datos, es prácticamente imposible saber a ciencia cierta cuántos incidentes con pasajeros conflictivos se producen a la semana, ya que las aerolíneas sólo registran aquellos que finalizan con un aterrizaje de emergencia, con la intervención de la policía, o en los que se producen daños materiales o personales.

Hasta la llegada de la Covid19, el alcohol y las drogas eran una de las causas detonantes más comunes del comportamiento agresivo de algunos pasajeros dentro del avión.

Sin embargo, durante la pandemia se han sumado los casos de otros pasajeros que sin estar influenciados por estos factores, llegan a provocar incidentes de gravedad dentro de la cabina.

La obligatoriedad de utilizar mascarillas sanitarias durante el vuelo, se ha confirmado como la norma que ha provocado más discusiones no sólo entre pasajeros y miembros de la tripulación, sino también entre los propios pasajeros, los cuales se echan en cara el que unos tengan que respetar las directrices sanitarias y otros no.

Pelea a bordo de un avión

Lejos de mostrarse propensos a finalizar el incidente de una manera amistosa, este tipo de pasajeros aprovechan la ocasión para lanzar soflamas populistas sabiendo que están siendo grabados por el resto de ocupantes de la cabina, esperando que su caso se viralice a través de las redes sociales y con ello acaparar la atención mediática deseada.

En uno de los últimos casos registrados durante el pasado mes de Junio a bordo de un aparato de la aerolínea canadiense Westjet, el pasajero identificado como Balvir Singh, de 59 años de edad, no sólo esperó a que el avión alcanzase la altura de crucero para quitarse su mascarilla, sino que tras ser amonestado verbalmente por un miembro de la tripulación también decidió comenzar a fumar, lo que acabó provocando un aterrizaje de emergencia para proceder a su detención.

Se trata de uno de los numerosos nuevos casos surgidos tras la declaración de pandemia, los cuales se apartan del modelo habitual al que estábamos acostumbrados hasta el pasado mes de Marzo.

En lo que a Europa se refiere, estos incidentes están afectando mayoritariamente a compañías de bajo coste que operan rutas hacia destinos turísticos, principalmente en España, Grecia, y Turquía.

Las rutas más conflictivas suelen tener su origen en el Reino Unido y Alemania, aunque el número de incidentes dentro de aeronaves provenientes de otros países como Rusia y Países Bajos, comienza a ser preocupante.

El prototipo de pasajero conflictivo es un varón de entre 18 y 35 años, que generalmente viaja acompañado o en grupo, y que ha bebido previamente dentro de las instalaciones del aeropuerto.

Durante el trayecto sigue consumiendo bebidas alcohólicas, hasta el punto de perder el control dentro de la cabina amenazando a otros pasajeros, a la propia tripulación, o negándose a cumplir con las normas básicas de seguridad.

Por el contrario, los nuevos pasajeros conflictivos superan los 35 años de edad y suelen viajar solos, no están influencias por el alcohol y padecen trastornos de conducta o enfermedades mentales, lo que hace mucho más complicada su localización previa al embarque.

Según un estudio realizado por el Instituto de Criminología de Australia en el año 2016, tras constatar un alarmante aumento en el número de incidentes con pasajeros conflictivos, además de la bebida y las drogas hay otros factores que incitan a la violencia dentro de las cabinas de los aviones.

Se apuntaron entre otros la falta de espacio entre asientos, el excesivo equipaje de mano que se sube a bordo para evitar el tener que facturar maletas, el miedo a volar, así como el estrés provocado por el propio viaje, o el jet lag.

En algunos casos, el gasto de determinados pasajeros en bebidas alcohólicas dentro del avión supera con creces el precio abonado por su billete, por lo que las aerolíneas prefieren seguir comercializando las mismas y proponen que se prohíba su consumo previo dentro de los bares y restaurantes del aeropuerto, los cuales y por su parte proponen exactamente lo contrario.

Bebidas alcohólicas dentro del avión

Tal y como afirma el Instituto de Criminología australiano, la cabina de cualquier avión es una representación en miniatura de la sociedad actual, en la que es posible identificar las conductas habituales y los prototipos culturales asociados a la misma.

De esta manera, la misma violencia verbal que se puede comprobar a diario a través de las redes sociales, se acabaría materializando no sólo en el interior de las cabinas de los aviones, sino también dentro de cualquier otro establecimiento donde exista una concentración significativa de clientes.

En las conclusiones del estudio al que hacemos referencia, se solicita a las aerolíneas la máxima responsabilidad a la hora de vender bebidas alcohólicas durante el vuelo.

Además de esto, se hace alusión a la necesidad de intentar identificar previamente al embarque a los grupos de pasajeros susceptibles de provocar este tipo de conductas, con el fin de mantener un contacto previo con los mismos.

Por otro lado, también se hace un llamamiento a las autoridades para que estas permitan un marco legal donde se puedan registrar a los pasajeros que han provocado incidentes previos en otras compañías, lo que supondría que esta valiosa información fuese compartida por todas ellas, evitando de este modo su embarque en futuros vuelos.

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