Sentencian a 3 controladores aéreos rusos a 5 años de cárcel

Los hechos que motivaron el juicio contra los 3 controladores ocurrieron el día 20 de Octubre de 2014, fecha en la que un Dassault Falcon 50 colisionaba contra un vehículo quitanieves durante la carrera de despegue en la pista del aeropuerto Vnukovo.

Finalmente, el Juzgado de Apelación de Moscú que ha llevado este caso ha sentenciado a Nadezhda Arkhipova a 5 años de cárcel, a Alexander Kruglov con 5 años y medio de cárcel, y a Roman Dunaev con 6 años de prisión en una colonia penal.

A día de hoy y según informa la Federación Internacional de Controladores de Tránsito Aéreo (IFATCA), la pena a la controladora Nadezhda Arkhipova ha sido conmutada, mientras que al mismo tiempo se notificaba la ratificación de la suya a Alexander Kruglov y también a Roman Dunaev, que actualmente se encuentra ingresado en un hospital de Moscú en estado grave por Covid19.

IFACTA ha querido resaltar en su comunicado las innumerables faltas y contradicciones detectadas durante el juicio, que se han traducido en una sentencia injusta a todas luces y que obligará a ingresar en prisión a dos de los controladores involucrados en los hechos.

El accidente

El 20 de Octubre de 2014 a las 23:57 despegaba el Falcon 50 en el que viajaba Christophe de Marguerie, máximo responsable del grupo empresarial petroquímico TOTAL.

Marquerie regresaba a París después de un viaje de negocios en la capital rusa, y su avión había sido autorizado a despegar por los controladores que se encontraban de guardia aquella noche en el aeropuerto internacional Vnukovo.

Durante la carrera de despegue, un vehículo quitanieves irrumpió de manera sorpresiva sobre la pista activa, colisionando contra el ala derecha de la aeronave y provocando que esta capotase y se saliese de la misma.

Noticias de control aéreo. Accidente en Moscú en el año 2014

Noticias de control aéreo. Accidente Falcon 50 en Moscú en 2014

El posterior incendio del aparato fue sofocado rápidamente por los servicios de emergencia del aeropuerto, pero nada se pudo hacer para salvar la vida de los dos pilotos, una tripulante de cabina, y del propio Marguerie.

Durante el proceso judicial que tuvo lugar tras el siniestro, se confirmó que el conductor del vehículo causante del mismo se encontraba bajo la influencia de bebidas alcohólicas, llevaba las luces de señalización apagadas, y no contaba con un aparato de radio para mantener contacto con los servicios de tierra ni con los controladores aéreos.

El conductor, que fue sentenciado en un proceso separado y posteriormente recibiría la amnistía, decidió por su cuenta y sin ningún tipo de supervisión acceder a la pista activa en aquel momento, de noche y cuando la visibilidad sobre la misma era inferior a los 900 metros.

En un proceso judicial que se ha caracterizado por su espectacular rapidez, dado que este mismo mes vencía el plazo para formalizar las acusaciones penales correspondientes, se acusó a los 3 controladores aéreos involucrados de no haber monitorizado de manera correcta la maniobra de despegue del Falcon 50, algo que según la jueza que llevó el caso habría evitado el siniestro.

Su decisión final se basó principalmente en un informe oficial que responsabiliza de los hechos a los controladores y al mismo tiempo exculpa a todos sus supervisores, además de rehusar las pruebas presentadas por parte de la defensa, que en el último minuto veía como se vetaba la declaración de Svetlana Krivsun, controladora en el aeropuerto de Vnukovo y que en su momento también estuvo imputada en el mismo procedimiento.

El juicio

En el comunicado oficial realizado por IFACTA se confirma que Rusia es uno de los pocos países que ha considerado desviarse de manera unilateral de los estándares y recomendaciones recogidas en los anexos 13 (Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación) y 19 (Sistemas de Gestión de Seguridad) del Convenio sobre Aviación Civil de Chicago.

Durante el juicio salieron a la luz numerosas lagunas legales y fallos sistemáticos en la organización del aeropuerto y de su control aéreo, que si bien apuntan a deficiencias de carácter general, la fiscalía ha querido individualizar sobre los 3 controladores acusados.

Un año antes del siniestro, se había instalado el sistema SMR (Surface Movement Radar), el cual permanecía configurado con los parámetros de serie y sólo sabían operar 3 empleados del aeropuerto. Ninguno de los controladores acusados había recibido el entrenamiento específico que se requiere para manejar esta herramienta, que alerta sobre la presencia de aeronaves y vehículos en la superficie de un aeropuerto.

Noticias de control aéreo. Sistema SMR en aeropuerto

Durante el período que transcurre desde el año 2010 hasta el 2014, se registraron 34 incidentes relativos a incursiones en la pista del aeropuerto Vnukovo, mientras que en el mismo período sólo constan 4 incidencias de este tipo en Sheremetyevo y 3 en Domodedovo, ambos con un volumen de operaciones muy superior al primero.

Durante la noche de los hechos, las alertas de incursiones permanecían inactivadas en las pantallas de control. Si bien los mensajes acústicos sí estaban operativos, no se habían instalado los correspondientes altavoces para ser escuchados.

El sistema SMR nunca llegó a ser configurado específicamente para el aeropuerto de Vnukovo, una tarea que correspondería a los ingenieros y no a los controladores aéreos, por lo que no es entendible el culpar a estos de su mal funcionamiento.

El otro argumento utilizado para condenar a los 3 acusados fue la no monitorización de la maniobra de despegue del avión siniestrado, una tarea que la legislación vigente obliga a realizar hasta que las aeronaves alcanzan los 200 metros.

Por otro lado, se confirma que Vnukovo no cuenta con la implementación del sistema SMCGS (Surface Movement Guidance and Control System) que incluye, entre otras, señales luminosas para advertir sobre una hipotética incursión dentro de una pista activa.

Noticias de control aéreo. Señales luminosas del sistema SMGCS

Los investigadores firmantes del informe oficial realizado sobre los hechos, afirman en el mismo que en ninguna regulación internacional se obliga a un aeropuerto a contar con este sistema para poder operar, derivando por ello toda la responsabilidad de lo ocurrido a los 3 controladores de la torre de Vnukovo.

Por estas razones, IFACTA sostiene que la condena ratificada el pasado mes de Septiembre es injusta, y que lo que se necesita en realidad es adecuar de manera correcta los estándares de seguridad del aeropuerto, algo que no entra dentro del campo de responsabilidades de los tres acusados.

El juicio al que han sido sometidos los controladores de manera individual y la posterior sentencia no solucionan de ninguna manera la retahíla de irregularidades detectadas en Vnukovo, y tan solo contribuyen a sembrar el terror entre el resto de profesionales del sector, lo cual no favorece a mejorar la seguridad dentro de los recintos aeroportuarios rusos, según IFACTA.

Uno de los abogados de la defensa, Oleg Babich, ha declarado a los medios de comunicación que durante el procedimiento se produjeron innumerables faltas flagrantes contra el Código Procesal Penal, razón por la cual proseguirá reclamando la libertad de los condenados.

Por su parte, IFACTA solicita la inmediata conmutación de la pena y puesta en libertad de los dos controladores que permanecen en prisión (uno de ellos ingresado en el hospital), al considerar que no son los últimos responsables de los hechos sucedidos la noche del 20 de Octubre de 2014 en Vnukovo.

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