Thai, la gran aerolínea de un pequeño país

Fue la compañía aérea escandinava SAS, la que en el año 1960 puso su punto de mira sobre Tailandia, la antigua Siam, un país que hasta entonces daba preocupantes bandazos políticos y en donde el ejército era el auténtico poder en la sombra.

Hay que otorgar a SAS todo el crédito que merece, al anticipar con muchísimos años de antelación el potencial turístico de una zona de Asia que actualmente rompe récords de visitantes extranjeros.

Los nórdicos decidieron apoyar un proyecto junto a la aerolínea doméstica Thai Airways Company, con el fin de comenzar a operar rutas internacionales desde Bangkok.

Después de 10 años volando a diversos destinos en Asia, en 1971 la nueva aerolínea internacional daba su primer salto intercontinental hacia Australia, y un año después aterrizaba por primera vez en Europa, gracias a los nuevos aviones adquiridos del modelo McDonnell Douglas DC-8 y DC-10.

Tras el éxito de estos primeros años de operaciones internacionales, en 1977 el Gobierno Tailandés decidía hacerse con la mayoría de acciones, la cual todavía conserva a día de hoy con un 51% del total.

En Abril de 1988 se optó de manera definitiva por la fusión entre la aerolínea doméstica, y la nueva aerolínea internacional, creando la compañía que hoy conocemos como Thai Airways International.

En 1997 y junto con la propia SAS, Lufthansa, United y Air Canada, Thai cofundaba el grupo Star Alliance, que actualmente reúne a 26 de las principales compañías aéreas de todo el mundo.

En números

Las últimas cifras de ocupación de las que disponemos se corresponden con los resultados de Thai para el pasado mes de Noviembre.

Durante dicho mes, la aerolínea transportó a un total de 1.7 millones de pasajeros, lo que supone un incremento del 6.9% con respecto al mismo periodo del 2018.

 

La ocupación media en sus vuelos alcanzó el 81.7%, destacando las operaciones con origen y destino en Australia, donde se llegó al 84.2%.

Las rutas hacia y desde Europa sólo acumularon un 80.5% de ocupación.

En cuanto a la segmentación de pasajeros, es precisamente en Australia donde aumentó más notablemente el número de usuarios, con un 11.6% más que en el 2018. Los pasajeros europeos subieron en un 6.3%, con respecto al año pasado.

Mientras la capacidad de asientos ofertados subió un 1.7% con respecto al mismo periodo del 2018, el factor de carga descendió en un -7.6%.

Durante el 2019, Thai despegó desde 63 aeropuertos, ubicados en 34 países de Asia, Oceanía, Europa y Oriente Medio.

El número de asientos ofertados durante el año pasado fue de 24.3 millones.

En la actualidad, Thai no opera directamente en España, utilizando para ello a sus socios de Star Alliance, con el fin de transportar pasajeros vía algunos de los principales hubs del norte y centro de Europa.

Flota

Actualmente, Thai cuenta con 82 aeronaves, entre las que destacan las más antiguas, 9 Boeing 747 con una vida media operativa de 20.7 años, y las más nuevas, 12 Airbus A350XWB, de tan solo 2.4 años de media.

Después de haber utilizado durante muchos años aviones Airbus A340, Thai decidió abandonar definitivamente este modelo, apostando por el A380 (una de las primeras en hacerlo), del que todavía dispone de 6 unidades, que muy probablemente se irán reduciendo próximamente.

El futuro de la aerolínea estará basado en los propios A350, los Boeing 787 Dreamliner, de los que ya tiene 8 unidades, y también los nuevos modelos del 777, que actualmente son los más utilizados por la compañía, con 32 unidades en flota.

Thai completa su flota con 15 Airbus A330.

Hay que tener en cuenta que los asientos ofertados en vuelos internacionales durante el pasado año, supusieron el 85.34% del total de operaciones de la compañía, por lo que Thai precisa principalmente de aeronaves de fuselaje ancho.

Valoración

De acuerdo con la calificación otorgada por la consultora Skytrax, Thai es una aerolínea 4 estrellas, con un total de 7 puntos sobre 10 posibles.

Los mejores comentarios son los referidos a la calidad de la comida y la bebida a bordo, la comodidad de los asientos, la atención del personal, y las tarifas ofertadas.

Las calificaciones más bajas son las que hacen alusión al programa de entretenimiento a bordo.

 

De acuerdo a nuestro propio criterio, la experiencia de volar con Thai varía muy significativamente, dependiendo del aparato utilizado para operar cada ruta.

No tiene nada que ver hacerlo en un 747, o un 777 de más de 15 años de antigüedad, que embarcar en un A350 prácticamente nuevo, o en un Dreamliner con apenas un par de años de vida operativa.

Si bien el estado de conservación en todos los modelos es aceptable, las comodidades y ventajas de las unidades nuevas frente a las antiguas son incontestables.

Como ya hemos expresado en otras ocasiones, el Airbus A330 no nos parece un avión cómodo en desplazamientos largos, salvo que estos se hagan en asientos de Business, Primera clase, o Premium Economy.

En cuanto al nivel de atención al pasajero, nunca hemos tenido incidencias viajando con Thai, por lo que no podemos juzgar la respuesta de la compañía en estos casos. Lo que sí hemos observado es que el trato de los empleados, aunque muy correcto y casi siempre haciendo uso de una sonrisa en la cara, se nos hace excesivamente distante.

En lo que se refiere a la separación entre asientos, Thai tiene una media superior a las 32 pulgadas, 2.54 cm más que por ejemplo los aviones de largo radio de Iberia, y alcanza las 34 pulgadas en las butacas de economy de los modelos Boeing 747-400.

 

Futuro

Thai comienza este mismo año un nuevo plan que pretende alargar hasta el 2025, y cuyos principales fines son dos:

Por un lado, la aerolínea va a intentar aumentar el número de ingresos derivados de las ya internacionalmente conocidas como ancillaries, palabra que engloba a todos los servicios auxiliares, o secundarios, que se ofertan al pasajero.

En esta primera línea de actuación se situarían los ingresos extra por la reserva de asientos, la venta anticipada de los asientos con mayor espacio para las piernas, selección especial de comidas y bebidas, etc.

Por otro lado, Thai ha diseñado un plan estratégico que, a partir de ahora, le va a permitir deshacerse más fácilmente de los modelos de avión que ya no desea seguir utilizando, y adquirir otros nuevos con mayor rapidez.

En nuestra opinión, el futuro de Thai va a depender mucho del modelo de negocio turístico que acabe por imperar sobre Tailandia.

El país asiático ha pasado de ser un destino exótico, asequible para muy pocos, a uno de los países preferidos por el turista de bajo coste, que busca también los precios más económicos para volar.

Con el servicio y nivel de calidad que está ofertando actualmente Thai, es muy difícil, por no decir prácticamente imposible, rebajar más las tarifas para poder competir en el mercado del bajo coste, por lo que desde los organismos correspondientes de Tailandia se ha comenzado ya a poner coto a la afluencia masiva del turismo de menor capacidad económica, con el fin de volver a aumentar la rentabilidad del que pueda llegar al país.

Sin duda, y tal como decimos en el título de este post, Thai es una gran aerolínea, perteneciente a un pequeño país, pero que al menos parece que comienza a tomar las medidas oportunas para garantizar una sostenibilidad turística en el futuro.

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