Thomas Cook ha muerto

La agencia de viajes que ostentaba el título de ser la más antigua del mundo, se ha declarado en quiebra el día de hoy.

Las causas que la han llevado hasta su desaparición son múltiples, y desde luego no nos corresponde a nosotros analizar qué es lo que ha podido pasar dentro del gigantesco mayorista británico.

Es evidente que el Brexit, y todo lo que conlleva, ha sido un factor coadyuvante decisivo, por mucho que le moleste reconocerlo al despeinado Boris Jhonson. La ironía de este asunto, es que muchos de los pasajeros que han sido abandonados a su suerte a lo largo y ancho del planeta, podrán regresar a sus casas gracias a la legislación que la Unión Europea prevé para este tipo de incidentes.

Cuando dentro de pocas semanas se confirme la salida del Reino Unido de la UE, los viajeros británicos tendrán que solicitar a sus políticos que les expliquen cuál será el procedimiento a seguir en el momento en el que se repita una situación similar, porque los demás ya no estaremos ahí para echar un cable en el último minuto.

Para el resto de los que nos quedamos en el sector, sí hay varias lecciones de las que podemos tomar buena nota.

La primera es que, desgraciadamente, el gran público sigue basando sus viajes en un precio, y no en un destino.

A pesar de que todos sabíamos que Thomas Cook llevaba mucho tiempo balanceándose como un trapecista sobre su cuerda y al borde del abismo, las rebajas y ofertas que lanzaba al mercado seguían siendo celebradas por cientos de miles de viajeros.

Sin temor a equivocarnos, podemos afirmar que más de la mitad de los afectados que ahora mismo se están quejando amargamente de su suerte, sabían perfectamente que estaban viajando con una empresa que estaba con el agua al cuello, y en su momento tuvieron la opción de haber contratado los mismos servicios con muchas otras.

La segunda es que el antiguo modelo de agencia de viajes, cuya labor principal era el traslado masivo de grandes grupos de turistas a destinos muy concretos, también ha muerto.

Hoy en día, lo único que vale y tiene un mínimo de posibilidades de sobrevivir, es la especialización. El turismo de masas, de sol, playa y cerveza, es un negocio con la fecha de caducidad ya marcada.

En este mismo momento, y a pesar de la que está cayendo, seguimos apostando por un servicio especializado, en el cual la persona que vende conoce tanto a su cliente, como el destino al que este quiere viajar.

Aquellos que de verdad saben moverse por el mundo, y van a ser los que están destinados a apuntalar este sector en el futuro, necesitan que se les aconseje en relación con aerolíneas, trayectos, itinerarios, hoteles y demás servicios.

Quien quiera supuestas rebajas y ofertas, va a tener a muchas otras Thomas Cook para poder seguir viajando.

Quien opte por servicios especializados, trato individual y una atención dedicada, somos muchas otras agencias las que seguiremos en pie apostando por ello.

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