Juego sucio entre aerolíneas para torpedear las ayudas estatales

Ryanair acaba de poner en funcionamiento toda su maquinaria legal para intentar evitar que el gobierno austriaco ayude económicamente a la compañía Austrian Airlines, que proporciona empleo a más de 7.000 personas en el país, y controla un 43% del mercado aéreo nacional.

La razón que subyace tras esta poco elegante decisión, es favorecer los intereses de Lauda, la nueva aerolínea creada tras la quiebra de Niki y que forma parte en la actualidad del grupo Ryanair.

Lauda apenas tiene 550 empleados en Austria, con una cuota de mercado del 8%, unas cifras que podrían dispararse en el caso de que Austrian Airlines no pudiese superar la crisis en la que ha entrado el sector aéreo tras la irrupción del nuevo Coronavirus.

Andreas Gruber, Director Gerente de Lauda, ha manifestado que no cree que Lufthansa, la aerolínea bandera de Alemania, deba recibir ningún dinero de los impuestos que pagan todos los ciudadanos de Austria, haciendo alusión a la situación de Austrian Airlines, que desde Septiembre del 2009 pertenece al grupo Lufthansa.

Sin embargo, y contradiciendo su particular filosofía, al mismo tiempo Lauda también ha pedido ayuda a Austria, siendo por su parte una filial más del grupo Ryanair.

Y es que el juego sucio entre compañías aéreas para torpedear los intereses de la competencia, en una Unión Europea que ha demostrado ser un cúmulo de agujeros legales, sólo está comenzando.

Lufthansa ha reconocido esta misma semana que está perdiendo 1 millón de euros cada hora, a consecuencia del obligado parón impuesto a todas las flotas correspondientes a aerolíneas europeas.

En estos momentos, se encuentra negociando su propio rescate con el gobierno alemán, el cual en principio no incluiría a sus filiales Austrian Airlines, Brussels Airlines y SWISS.

La compañía alemana ha contactado con los gobiernos de Austria, Bélgica y Suiza, para que sean estos los que se encarguen de rescatar a las aerolíneas que en su día fueron bandera de sus correspondientes países de procedencia, un hecho que ha levantado enormes suspicacias entre la competencia, ya que este gasto de dinero público en realidad estaría beneficiando a una empresa alemana.

Esto ha llevado a los 3 países europeos a valorar la decisión de nacionalizar a sus ex aerolíneas bandera, lo que sin duda maquillaría la disyuntiva legal y moral de un rescate a base del dinero de sus propios contribuyentes.

La gran incongruencia de todo este asunto, es que Lufthansa también se ha quejado amargamente al gobierno teutón por ayudar económicamente a Condor, ex filial alemana del grupo Thomas Cook, una vez que el grupo polaco PGL se había comprometido a su compra, operación que en estos momentos se está poniendo en duda.

Chispas entre Francia y Países Bajos

Las tensiones internas dentro del grupo Air France/KLM, también están escalando de manera especialmente rápida durante esta crisis.

El pasado año, el ejecutivo holandés se hacía de la noche a la mañana con un 13% de acciones del holding Air France/KLM, sin previo aviso y de una manera un tanto furtiva.

De este modo, los Países Bajos querían igualar el mismo porcentaje de participación que Francia tenía ya en el grupo, un hecho que molestó profundamente al gobierno galo.

Mientras que públicamente se está intentando dar una imagen de cohesión en momentos de crisis, ayer mismo regresaban de nuevo los recelos, tras las declaraciones del Ministro francés Bruno Le Maire, que dejaba claro que Air France era una prioridad para su país.

Le Maire se empeñó en recalcar que Francia respaldaría en todo momento a Air France, pero durante el discurso en el que garantizaba el apoyo absoluto e incondicional de su gobierno a la aerolínea bandera francesa, obvió incluir en el mismo a KLM, lo cual dejaba la pelota en el tejado holandés.

Ambos gobiernos están estudiando en estos momentos las condiciones del plan de rescate que proporcionaría la suficiente liquidez al grupo aéreo para poder superar este bache, lo cual podría aumentar una vez más las fricciones entre los dos ejecutivos.

Lección magistral de Hong Kong

Con el fin de evitar el caos de protestas, reclamaciones y posibles amaños legales a los que vamos a asistir con el pretexto de rescatar a las compañías aéreas con dinero público de cada país, el gobierno de Hong Kong ha ideado una fórmula que podría ser utilizada en el futuro por muchos otros.

En la antigua colonia británica hay 4 aerolíneas que dominan el mercado de manera clara: Cathay Pacific, Cathay Dragon, Hong Kong Airlines y HK Express.

 

Ante la evidente necesidad de ayudar a todas ellas de manera ecuánime, pero evitando al mismo tiempo favorecer negociaciones privadas que pudiesen ser tergiversadas por la competencia, Hong Kong ha aprobado un plan de rescate global al sector aéreo valorado en 260 millones de dólares.

Esta cantidad no se va a entregar ni en forma de crédito, ni a fondo perdido, sino que se ha decidido utilizarla para comprar más de 500.000 billetes de avión, de manera proporcional a la cuota de mercado que tenía cada aerolínea local antes de la crisis.

El gobierno utilizará posteriormente esos billetes para regalárselos a sus residentes, e incluso muchos de ellos se aprovecharán para realizar promociones turísticas del territorio autónomo en el extranjero.

Además, la autoridad aeroportuaria de Hong Kong procederá a la compra de todo el equipo, material, y vehículos que utilizan actualmente las empresas que realizan los servicios de handling, refuel, mantenimiento, catering, etc, inyectando de esta manera un capital muy necesario en momentos de crisis.

Esta operación incluye una cláusula por la que a las empresas beneficiarias se les permite seguir utilizando dicho equipamiento, sin tener que abonar ningún tipo de alquiler, y durante un período de tiempo definido, transcurrido el cual lo más probable es que volviese directamente a su propiedad.

Sin duda, esta solución a la disyuntiva que se presenta en la actualidad a muchos países, de tener que ayudar a compañías aéreas con dinero público, parece bastante más acertada que basar los planes de rescate en intereses políticos, amiguismos y determinado tipo de favores presentes y futuros.

Lamentablemente, esto no lo vamos a ver en nuestro Continente, donde durante los próximos días asistiremos a una lluvia de puñales, muchos de los cuales acabarán en la espalda de un buen número de aerolíneas.

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