Ryanair: cuatro pasajeros colapsan en el mismo vuelo

La ruta operada por la lowcost irlandesa el pasado Sábado, entre las ciudades de Budapest y Edimburgo, fue calificada por uno de sus pasajeros como “el vuelo del infierno”.

El Boeing 737 de Ryanair despegaba con total normalidad desde el aeropuerto Ferenc Listz, ubicado en la capital de Hungría, pero cuando se disponía a abandonar el espacio aéreo de la República Checa, para entrar en el de Alemania, se produjo la primera de las cuatro incidencias graves registradas.

Un pasajero de 17 años de edad perdía el conocimiento y colapsaba en su propio asiento, por lo que fue retirado del mismo por la tripulación, que comenzó a realizar maniobras de RCP mientras le administraban oxígeno a través de una mascarilla.

Cuando todavía no se había recuperado la calma, y el interior de la cabina era un manojo de nervios, otro pasajero sufría el mismo problema, quedando inconsciente en su asiento, por lo que igual que en el caso anterior, fue retirado del mismo y ubicado en la parte trasera del aparato, mientras se le practicaban las mismas maniobras y se le colocaba una mascarilla de oxígeno.

Un tercer pasajero, Shaun Pinkerton, de 27 años de edad, comenzaba pocos minutos después a marearse hasta llegar a perder el conocimiento, por lo que también se le administró oxígeno. Según sus propias declaraciones a la prensa, mientras estaba siendo atendido sufrió un shock y comenzó a tener espasmos.

Finalmente, un cuarto pasajero sufría también los mismos síntomas, y era atendido sobre el pasillo tanto por la tripulación del aparato, como por otros pasajeros.

Pinkerton relató a diversos medios de prensa escoceses que todos los ocupantes del avión se encontraban realmente asustados, y a la espera de que se realizase un aterrizaje lo antes posible para salir del mismo, pero la tripulación decidió continuar la ruta hasta Edimburgo.

Según las declaraciones realizadas por un representante de Ryanair, “la tripulación requirió la presencia de efectivos médicos a su llegada a Edimburgo, para atender a 2 pasajeros que se habían sentido indispuestos durante el vuelo. El avión aterrizó con normalidad y estos clientes fueron asistidos por los servicios sanitarios. El aparato no presentaba ningún tipo de problema mecánico”.

Algunos ocupantes de la cabina realizaron comentarios aludiendo a una supuesta “falta de oxígeno a bordo”, mientras que Pinkerton quería resaltar que mientras se realizaba el embarque se pudo escuchar una “alarma de incendio”.

¿Qué ocurrió?

Ryanair se ha apresurado a indicar que el avión que cubría la ruta entre Budapest y Edimburgo se encontraba en perfectas condiciones, y sólo reconoce a 2 pasajeros afectados.

La falta de oxígeno a bordo es una teoría muy poco probable, dado que las cabinas de los aviones cuentan con medios técnicos más que suficientes para medir el flujo de aire y su renovación en el interior, así como para controlar el nivel de presurización.

Además, es muy probable que un caso de hipoxia afectase a muchos otros pasajeros, incluidos los propios pilotos, por lo que se habría realizado un aterrizaje de emergencia en el menor espacio de tiempo posible.

El que se hubiese escuchado algún tipo de alarma mientras se estaba embarcando el avión tampoco es una señal significativa. Primero, habría que preguntar a la persona que realizó estas declaraciones si sabe realmente distinguir entre el sonido de una alarma de incendio de un avión, y cualquier otro sonido más o menos parecido.

En el hipotético caso de que esto sea cierto, es necesario recordar que antes del despegue las tripulaciones deben de realizar un test sobre todos los sistemas de emergencia, entre los que se incluyen las alarmas de incendio, las cuales tienen que activarse durante unos segundos para confirmar su buen funcionamiento.

 

Entendemos que dado que varios de los afectados ya han confirmado su intención de emprender acciones legales contra Ryanair, se procederá a realizar una investigación oficial sobre los hechos ocurridos.

Sin embargo, y a la vista de los elementos objetivos de los que disponemos en este momento, a nuestro juicio todo apunta a otro caso de “fumes event”, sobre los cuales ya os hemos hablado en numerosas ocasiones, y que son los protagonistas de incidencias prácticamente diarias a lo largo de todo el mundo.

“El verdadero riesgo de volar”.

El hecho de que uno, o varios pasajeros, se encuentren mal de manera repentina, y esto no sea achacable a otras circunstancias, sobre todo teniendo en cuenta las edades de varios de los afectados, es un parámetro muy similar a incidentes similares provocados por la presencia de vapores tóxicos dentro de las cabinas de los aviones.

En este tipo de incidentes, la presencia de elementos químicos en el aire, que provienen del quemado de combustible que realizan los motores, afecta de muy distinta manera a cada pasajero, dependiendo de distintos factores.

Recordemos que Boeing silenciaba en el año 2007 el informe en el que uno de sus ingenieros alertaba sobre problemas en el sellado de los depósitos de aceite, justo un año antes de que 7 tripulantes de cabina de un avión propiedad de Alaskan Airlines, perdieran el conocimiento al unísono a bordo de un vuelo de la compañía.

En el juicio celebrado, Boeing argumentó que era imposible que 7 TCP se vieran afectados al mismo tiempo, y ningún pasajero sufriese ninguno de los síntomas descritos, cuando se llegó a demostrar que variables como el tiempo de exposición a estos elementos químicos eran de vital importancia.

Lo que no parece normal, en ningún caso, es que 4 pasajeros enfermen al mismo tiempo y con los mismos síntomas, aunque la aerolínea sólo reconozca a dos de ellos.

Es necesario apuntar también que a día de hoy todavía hay muchas compañías aéreas que esconden este tipo de incidentes, ya que causan una gran alarma y una pésima imagen.

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